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Dinamarca: ¿La animadora del Mundial?

Dinamarca apostará por una mezcla de veteranía y nuevos valores para intentar convertirse otra vez en Suráfrica en uno de los principales animadores del Mundial.

Aunque el conjunto entrenado ahora por Morten Olsen ha estado presente en sólo tres mundiales, nunca ha pasado desapercibido: en México 86, la dinamita roja asombró en la fase inicial, 6-1 a Uruguay incluido, para caer luego con estrépito en octavos frente a España (1-5).

En 1998 llegó aún más lejos y tras golear a una de las favoritas, Nigeria (4-1), rozó la sorpresa en cuartos contra Brasil (2-3); y en 2002 dejó fuera en la fase inicial a la vigente campeona, Francia, aunque luego perdió en el primer cruce frente a Inglaterra (3-0).

Y con ese espíritu afronta la cita de Suráfrica, apelando a la experiencia de clásicos como Sørensen, Tomasson, Jørgensen y Rommedahl; nombres contrastados como Christian Poulsen, Bendtner, Agger y Kahlenberg y nuevos valores como Kjær o Jakob Poulsen.

Su clasificación para el Mundial ha sido una de las grandes sorpresas, después de los intentos fallidos para Alemania 2006 y para la Eurocopa de Austria y Suiza 2008, que pusieron en duda la continuidad del modelo de Olsen tras una década y el futuro de algunos veteranos.

El empate en el estreno en Budapest marcó el punto más bajo: la prensa lo calificó como el peor partido de la selección en 30 años y se cebó con Olsen y un equipo que consideró acabado.

Con todo en contra, Dinamarca sufrió en Lisboa para lograr una remontada increíble en el descuento (2-3), que dio paso a cuatro triunfos seguidos, incluida una victoria en Estocolmo (1-0), que encaminaron una clasificación coronada con un empate contra Portugal (1-1) y un nuevo y definitivo triunfo frente a Suecia (1-0).

A falta del juego vistoso de años anteriores, Dinamarca exhibió una gran competitividad sin olvidar su gusto por el fútbol de toque, además de aprovechar los fallos de Portugal y de Suecia contra rivales flojos y gozar de una estimable dosis de fortuna.

La clasificación danesa es aún más meritoria si se considera que la fase ha estado marcada por lesiones continuas de hombres importantes, una circunstancia que ha obligado a Olsen a recurrir con frecuencias a jugadores de la modesta liga danesa.

Sin ceder en su ideario futbolístico, inspirado en la escuela del Ajax, y sin jubilar a su guardia pretoriana, Olsen ha renovado con discreción un equipo competitivo y valiente, pero justo de talento y con un declive evidente en hombres como Jørgensen o Tomasson.

El sobrio Sørensen (Stoke, Inglaterra) es un fijo en la portería, mientras que el centro de la defensa es para Agger (Liverpool, Inglaterra) y Kjær (Palermo), una pareja notable, con Lars Jacobsen (Blackburn, Inglaterra) en el lateral derecho y Michael Jakobsen (AaB) como probable lateral izquierdo, la posición que más quebraderos le ha dado a Olsen.

Christian Poulsen (Juventus, Italia), motor del equipo, y Jakob Poulsen (AGF), el héroe contra Suecia, son fijos en el medio, y Rommedahl (NEC, Holanda) y Kahlenberg (Wolfsburgo, Alemania), un falso extremo, en las bandas.

Jørgensen (Fiorentina, Italia) y Tomasson (Feyenoord, Holanda) parecen condenados a disputarse el lugar por detrás del delantero centro, plaza en propiedad de Bendtner, la estrella de Dinamarca.

El delantero del Arsenal ha demostrado su valía en la selección con goles importantes, aunque en su debe figuran su arrogancia y su torpeza para verse involucrado en escándalos fuera de las canchas.

Su talento lo convierte no obstante en el hombre llamado a marcar las diferencias y permitir a Dinamarca dar el salto necesario para volver a escribir nuevas páginas brillantes en un Mundial.

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