Crece la presión sobre Pekín

  • Los problemas se acumulan para Rogge por el conflicto de China con el Tíbet

Curiosa paradoja: hace cinco días que Jacques Rogge vive en el paraíso, pero casi en el instante en que el presidente del COI pisó el Caribe para una gira, los Juegos de Pekín se transformaron en una fuente de malas noticias. El gran problema, una especie de incontrolable bomba de tiempo que tiene en sus manos, se llama Tíbet.

"Señor Rogge, ¡su silencio está matando tibetanos!", decía una pancarta de uno de los 450 manifestantes que protestaron frente a la sede del COI en la muy fría y suiza Lausana.

Pero Rogge estaba en el muy cálido y caribeño Estado de St. Kitts & Nevis, distante como pocas veces del eje de los acontecimientos. Acontecimientos que se aceleraron ayer. El Dalai Lama, líder espiritual de los tibetanos, advirtió que no tolerará que las cosas se salgan de control, y amenazó con la renuncia si eso sucede.

"La violencia va contra la naturaleza humana, no debemos desarrollar un sentimiento antichino, sino vivir unos al lado de otros", dijo el líder religioso, galardonado con el premio Nobel de la Paz en 1989 por su lucha pacífica en el Tíbet y su disposición al diálogo con China. Horas antes el jefe del gobierno chino, Wen Jiabao, había lanzado una fuerte acusación: los disturbios que desde el viernes sacuden el Tíbet fueron "organizados, premeditados e instigados" por el grupo en torno al Dalai Lama. "Pido al primer ministro que por favor me enseñe esas pruebas", dijo el Dalai Lama.

Al mismo tiempo, desde París, Reporteros Sin Fronteras llamaba a boicotear la ceremonia inaugural de los Juegos de Pekín. "China no ha respetado ninguna de las promesas que hizo en 2001 cuando fue elegida para organizar los Juegos. Por el contrario, el gobierno reprime brutalmente las manifestaciones tibetanas e impone un black-out -apagón- informativo", dijo RSF instando a "los jefes de Estado, jefes de gobierno y miembros de familias reales" a boicotear "la ceremonia inaugural el 8 de agosto".

Mal momento, sin dudas, para estar en el Caribe. "Boicot", la palabra maldita que volvió a ponerse de moda en los últimos días, persiguió a Rogge por toda su gira. En los primeros días intentó no hablar del tema, pero el lunes, en Trinidad y Tobago, afrontó el asunto. "Nos reconfortó la posición de la UE y los grandes gobiernos del mundo que, unánimemente, dijeron que el boicot no es la solución", dijo Rogge.

¿Cuál es, entonces, la solución? Pregunta de difícil respuesta para el presidente del COI. Si hasta Gebrselassie dijo: "Sé que muchos atletas están empezando a dudar (...), pronto se va a ver cómo otros dan el paso de renunciar. He estado en Pekín y no lo han puesto fácil".

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