Castigo para el aficionado en el José Zorrilla

El Valladolid y el Numancia ofrecieron un partido de rivalidad regional que fue una invitación al bostezo, aunque el empate final es más valioso para un equipo local que ya palpa la permanencia a pesar de su aciaga racha sin marcar goles, que ya supera los setecientos minutos.

Ambos tenían urgencias y necesidad de puntuar, mucho más los sorianos que si no ganaban ponían pie y medio en Segunda. A priori, ninguno de los dos equipos se presentaba solvente a la cita, ya que el Numancia sólo había recolectado cuatro puntos lejos de Los Pajaritos y el Valladolid llevaba dos meses sin ganar.

El Numancia, con una formación 4-2-3-1, no supo buscar la espalda a la zaga local, formada por jugadores desprovistos de velocidad. Los de Pacheta se jugaban mucho, pero no presionaron como si la vida les fuera el ello ante un Valladolid atascado, al que se le está haciendo muy larga la temporada.

En un mar de imprecisiones, desatinos y peleas, al fútbol, lo que se dice al fútbol, no se jugó durante una primera parte para olvidar, que fue "un canto" al aburrimiento y que concluyó con una lesión muscular del defensa local Victoriano Rivas, Nano, quien no pudo salir en la segunda parte.

En los primeros minutos de la reanudación, Ogbeche estuvo a punto de quebrar la sequía goleadora del Valladolid que alcanza ya los siete partidos, pero el disparo del delantero nigeriano se fue al limbo (51').

Sólo una vaselina de Aranda pudo dar el triunfo a un triste Numancia que hoy ha opositado decididamente al descenso al ser incapaz de ganar en Zorrilla a un Valladolid que estuvo a punto de ganar al final con un testarazo de Henok Goiton (88').

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