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El CB Huelva muestra todas sus carencias ante el colista

  • Dolorosa derrota del equipo onubense en la isla canaria de La Palma

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El Ciudad de Huelva mostró todas sus carencias ante el colista. El equipo onubense perdió de forma dolorosa, dando una penosa imagen, y de esta forma ve como pierde la estela de las primeras posiciones. No pareció el partido un enfrentamiento entre el séptimo y el último, sino más bien una representación de la realidad actual de ambos conjuntos. Los locales sabían que se jugaban la vida en el encuentro, mientras que los blanquiazules tenían la cabeza muy lejos de la cancha, más cerca de sus problemas económicos que de lo que ocurriera en la isla bonita.

El Ciudad de Huelva volvía a afrontar un partido en inferioridad de condiciones con respecto a su rival. Sin los lesionados Fede Van Lacke y Ugonna Onyekwe, a Pepe Rodríguez sólo le quedaban ocho jugadores de la primera plantilla, por lo que tuvo que convocar a los jóvenes Francisco Eugenio y Emilio Sedlacek para disputar en Miraflores un partido aparentemente asequible ante el colista La Palma. Pero la dolorosa derrota ante el Lleida de la jornada anterior y la falta de soluciones a los problemas económicos ponían al equipo onubense en una situación difícil.

El partido arrancó impreciso, con numerosas pérdidas por ambas partes y con una dinámica de juego demasiado acelerada y de posesiones cortas. Con unos ataques sin criterio en las dos canastas, el marcador fue sumando puntos gracias a las individualidades de Oriol Junyent en los visitantes y de Johnson en los locales. Pepe Rodríguez tenía claro desde el inicio que la escasa rotación de su banquillo le obligaba a poner su quinteto base sobre la cancha, más aún después de la segunda falta de Junyent.

La defensa de ayudas en La Palma sirvió para, sin hacer demasiados alardes, obtener poco a poco las primeras rentas en el marcador, que alcanzaron su máximo al final de los diez primeros minutos gracias al acierto de Johnson, que se fue hasta los once puntos.

La Palma se jugaba mucho y salió más enchufada que su rival en el segundo cuarto, llegando a los dieciséis puntos de diferencia en el minuto quince (39-22). La sangría en el marcador fue frenada por el técnico visitante, que vio como su jugador más determinante, Junyent, se perdía en discusiones con los árbitros a la vez que no encontraba la solución para frenar el juego de sus rivales. En el equipo onubense nadie parecía saber defender y la ventaja superó la veintena (47-26), hasta que un arranque de rabia de Éric Sánchez adecentó el marcador. El base onubense tiró del carro para propiciar un parcial de 2-15 y con un triple sobre la bocina de Ross Schraeder se estrechó el marcador dejándolo con una desventaja de ocho puntos para llegar al descanso (49-41). Salió incluso el jovencísimo Francisco Eugenio, una medida de urgencia más numérica que tangible para ampliar el margen de rotaciones.

Volvió a las andadas el equipo de Pepe Rodríguez nada más iniciarse el tercer cuarto. La indolencia defensiva blanquiazul traía de cabeza a su técnico, que se vio obligado a pedir un tiempo muerto con solo dos minutos disputados. Con la vuelta a la cancha de los dos equipos comenzó un recital de triples pero, sin duda, fue más beneficioso para los locales, que mantenían las distancias. Chris Hernández seguía sin entrar en partido, con lo que el testigo anotador fue recogido por Ross Schraeder, perfecto desde el 6,25 m. Además, la defensa se ajustaba mejor tras el paso a la zona decretado por Rodríguez en las últimas jugadas de este cuarto. Con el intercambio de canastas fue muriendo el penúltimo período. Las distancias aumentaban ligeramente, pero el Ciudad de Huelva aún se mantenía dentro del encuentro (70-58).

La zona se mantuvo en el inicio del cuarto decisivo, aunque alternándose con una individual que pecaba de falta de ayudas. Esto provocó que se abriera una nueva brecha gracias al acierto de Sebas Arrocha, que apareció para los locales en los momentos cruciales del partido. Sólo Junyent se agarraba al parqué de Miraflores para que las distancias no fueran a más, aunque los dieciocho puntos de diferencia a falta de seis minutos ya eran una losa más que considerable.

Al Ciudad de Huelva, para entonces, no le salía nada en ataque, más aún, ayer, con el casi siempre infalible Schraeder en el banquillo hasta los últimos minutos. Pepe Rodriguez buscó soluciones desesperadas, llegando incluso a sentar a Junyent y Hernández en un claro gesto de derrota. Cuando las distancias llegaron de nuevo a la veintena (83-63), los palmeros comenzaron a gustarse y a degustar su cuarta victoria, la primera en los últimos ocho partidos.

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