Bonares y Ayamonte lo dejan todo para el final

El Ayamonte (en la imagen ante el Rosal) sacó un punto in extremis. El Ayamonte (en la imagen ante el Rosal) sacó un punto in extremis.

El Ayamonte (en la imagen ante el Rosal) sacó un punto in extremis. / josué correa

Bonares y Ayamonte empatan en un partido vibrante en los minutos finales, y raro, porque al fortísimo viento se le unió en el segundo tiempo una fina lluvia que hacía más complicado el control del balón. El punto mantiene a los locales fuera del descenso y a los visitantes en la segunda plaza.

La primera parte fue de dominio alterno, con muchas imprecisiones, y sobre todo con muchas paradas por la dureza del juego. Sólo una jugada de peligro para los fronterizos, que tanto Pascual como Tomás desaprovecharon. El Bonares lo intentaba a base de balones largos que unas veces interceptaba la defensa y otras, las más, eran bloqueadas por el meta.

La segunda mitad comenzó con el mismo juego insulso y sobre todo poco profundo. Ninguno de los dos llegaba a la puerta contraria con peligro y cuando lo hacían era a base de balonazos.

El público no se podía imaginar lo que iba a suceder a partir del minuto 77. Dos fallos incomprensibles de la zaga (defensas y portero) del Ayamonte iban a darle un giro radical al encuentro.

El equipo local se adelantó en el marcador y pocos minutos después, y con todo el Ayamonte en pos del empate, llegó la igualada en una jugada de Ismael que Jesús Pascual remató a la red.

Seguidamente, con los visitantes al ataque en busca de la victoria, se produce una dejada de cabeza de Carlos al portero que, a consecuencia del viento, se frena, el meta sale para atajarla y se le va por arriba siendo Cristóbal el que se aprovecha para anotar el 2-1.

Quedaban tan sólo los minutos de descuento y otra vez le tocaba al Ayamonte nadar contra corriente. En un córner Juan Antonio logra batir nuevamente al portero local, estableciendo el 2-2 definitivo.

Destacar, y eso da prestigio a Bonares, que hacía mucho tiempo no se veía a dos agentes de seguridad velando por la integridad de los jugadores, árbitro y asistentes. Otros deberían tomar ejemplo, ya que cualquier día habrá que lamentar un incidente en cualquier campo de la provincia, ya que en el 90% de las ocasiones, el trío arbitral y los jugadores están expuestos a que cualquier desalmado pueda atentar contra ellos. Si no hay agente de la autoridad, no debería jugarse el encuentro. Que cunda el ejemplo de Bonares.

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