El Barça sentencia en media hora

  • Los de Valverde anulan al Athletic, impotente en el Camp Nou y que pudo lamentar una derrota mayor

Los jugadores del Barcelona celebran uno de los goles del partido ante la impotencia de Beñat y De Marcos. Los jugadores del Barcelona celebran uno de los goles del partido ante la impotencia de Beñat y De Marcos.

Los jugadores del Barcelona celebran uno de los goles del partido ante la impotencia de Beñat y De Marcos. / Alberto Estévez / efe

El Barcelona sigue intratable en Liga Santander y afrontará el parón por los compromisos de las selecciones nacionales cómodamente instalado en el liderato, tras derrotar con solvencia al Athletic gracias a su gran primer parte.

Sin Busquets, lesionado, ni Luis Suárez, sancionado por acumulación de amonestaciones, ni tampoco Iniesta, al que Valverde decidió dejar en el banquillo, los azulgrana bordaron el fútbol en el primer acto, alumbrados un partido más por el genio de Leo Messi.

Y eso que el Athletic saltó al Camp Nou lleno de buenas intenciones, a buscar al Barcelona arriba y a intentar salir desde atrás con el balón jugado.

Pero fue precisamente esto lo que le condenó: mientras su rival superaba la presión con su fútbol de toque, en el campo contrario el conjunto bilbaíno sufría para conservar la posesión.

Las pérdidas de la zaga visitante le generaron al Barcelona un montón de ocasiones, aunque los azulgrana inexplicablemente solo lograron convertir dos de ellas.

El primer gol fue a los ocho minutos, obra de Paco Alcácer, que hizo de Luis Suárez rematando de primeras una pase de la muerte de Jordi Alba, que recibió de Messi en fuera de juego.

El segundo, un tirazo desde la frontal del propio Messi, seco, raso y ajustado al palo izquierdo de Kepa, que fue incapaz de parar el balón pese a su rápida estirada.

El rosarino celebró su tanto número 25 en Liga -el vigésimo cuarto que le mete al Athletic en toda su carrera deportiva- marcándose un baile nada habitual en él.

A la media hora, los de Valverde ya ganaban por 2-0. Pero Coutinho, titular para dar descanso a Iniesta, había enviado un balón al larguero y Kepa le había sacado dos a Messi y otras dos a Dembele. Por aquel entonces, el Athletic casi daba gracias por no ir lamentando una desventaja mucho mayor.

El ataque del Barça, que realizó diez remates a puerta en el primer acto, parecía una tormenta perfecta. Una vaselina de Coutinho a la salida de Kepa pegó de nuevo en el larguero y Paulinho también estrelló un remate al palo ante de llegar al descanso.

En el otro lado del campo ni rastro del Athletic. Sin noticias de De Marcos ni de Raúl García, ni tampoco de Merino, al que no le llegó ni un solo balón en condiciones para amenazar la meta defendida por Ter Stegen.

El Athletic apareció por fin al inicio de la reanudación, con un tiro desviado de Lekue desde la frontal y otro, en posición muy forzada, de Merino en la primera contra visitante.

El Barça había bajado un par de peldaños en intensidad, la presencia de Messi empezaba a ser más intermitente y la grada aprovechó ese bajón en el juego para reclamar que Iniesta compareciera en el partido.

Valverde sacó al capitán azulgrana por Dembele, para que jugara la última media hora, casi al mismo tiempo que Ziganda daba entrada a Williams en el lugar de Susaeta.

Algún detalle técnico del manchego y un par de eslálones marca de la casa de Messi -el último de ellos con un tiro cruzado que se marchó desviado- fue lo más destacado de los locales en la segunda parte.

El conjunto vasco tuvo otra en un cabezazo alto de Aduriz, que empezó en el banquillo, pero de nuevo no encontró la portería de Ter Stegen.

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