Grupo D

Australia: Repite con las mismas armas

Con un bloque y un estilo semejantes a la cita de Alemania 2006, los australianos viajarán a Suráfrica con la intención de dar un paso más que hace cuatro años, donde acompañó el juego pero no la suerte.

En aquella ocasión la selección oceánica, dirigida por Guus Hiddink, superó la fase de grupos por delante de Japón y Croacia y por detrás de Brasil.

En octavos de final Italia se antojaba una meta casi imposible pero los que a la postres serían campeones del mundo tuvieron que sudar tinta, acabando con el sueño australiano gracias a un tanto de penalti de Totti en el último minuto del tiempo añadido.

Aquella derrota todavía escuece en una generación que se mantiene en gran medida y que ha conseguido acudir a dos de las tres citas mundialistas en la historia de su país. La otra, también en Alemania, tuvo lugar en el año 1974 sin que los socceroos pasaran de la ronda previa.

Para esta edición, el conjunto austral logró ser incluido en el grupo de clasificación asiático, tras muchos años dominando el oceánico pero perdiendo en el cara o cruz de la repesca ante un combinado de otro continente.

Los resultados demuestran que la decisión ha sido acertada. Australia ha conseguido por primera vez un billete directo y además se ha enfrentado a rivales de más entidad, lo que le ha permitido dar a sus jugadores un plus de competitividad que no encontraban en su propio continente.

Tras superar una primera fase de grupos en la que coincidieron entre otros con Irak y China -los dos únicos equipos capaces de vencerles en su camino al Mundial-, en la segunda se mostraron muy superiores a rivales como Japón o Qatar y se convirtieron en uno de los primeros combinados en sacar billete para estar entre los grandes en 2010.

Sin embargo, no sólo los resultados han acompañado sino también la forma de conseguirlos. Australia sólo ha encajado cuatro goles en catorce partidos y ha sido capaz de sumar una racha de siete duelos imbatida.

En ello ha tenido mucho que ver la mano del holandés Pim Verbeek, que llegó sustituyendo a Graham Arnold a finales del 2007. El actual seleccionador ya fue ayudante de Guus Hiddink cuando este entrenó a Corea en el año 2002 y ahora ha recogido su legado sin cambiar demasiado el estilo que tan buena sensación dejó.

Verbeek, que empezó su carrera en su país, también entrenó a los surcoreanos (2007) y se ha enfrentado a experiencias singulares como la de asistente en el combinado de Emiratos Árabes Unidos, la de seleccionador de las Antillas Holandesas o la de técnico de los conjuntos japoneses del Omiya Ardija y del Kyoto Purple Sanga.

Ahora quiere demostrar todo lo aprendido de sus diversas misiones es aplicable al fútbol de primer nivel y para ello contará con una plantilla experimentada que tiene muchos jugadores repartidos por Europa.

Bajo palos es segura la presencia del Mark Schwarzer (Fulham, Inglaterra), al que acompañarán en defensa David Carney (Twente, Holanda), Chris Coyne (Perth Glory, Australia), Lucas Neill (Everton, Inglaterra) y Jade North (Incheon United, Corea del Sur).

En el centro del campo la pareja de mediocentros habitual la componen Carl Valeri (Grosseto, Italia) y Jason Culina (Gold Coast United, Australia), auxiliados por Luke Wilkshire (Dynamo de Moscú, Rusia) y Tim Cahill (Everton, Inglaterra), que a veces adelanta su posición. El puesto de enganche suele ser confiado a Brett Holman (AZ Alkmaar, Holanda) mientras que arriba Scott McDonald (Celtic, Escocia) y Joshua Kennedy (Nagoya Grampus, Japón) pelean por un puesto.

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