¿Alguien quiere la Liga?

  • La segunda derrota consecutiva del Real Madrid acerca a Barcelona y Villarreal al título · La inmaculada segunda vuelta de los amarillos, clave para su despegue

El campeón de Liga se conocerá a la finalización de las últimas nueve jornadas del campeonato. Pero el nombre del club que llevará a sus vitrinas este preciado trofeo está, cada semana, más difícil de acertar. Hace siete días falló el Barcelona cuando el Real Madrid se lo había puesto en bandeja después de su derrota en La Coruña. Otro tropiezo del club blanco y la victoria, con muchísimos apuros, del Barcelona ante el Valladolid han acercado las distancias a sólo cuatro puntos. Y aún queda por delante un Real Madrid-Barcelona. Una cita clave donde se puede decidir el campeón.

Pero en lo que nadie había reparado es que un invitado de piedra se había colado en la fiesta de los dos grandes del fútbol nacional: el Villarreal. El conjunto castellonense, con unos números envidiables en la segunda vuelta, está a sólo seis puntos del liderato. Quizá, el duelo entre madrileños y catalanes favorezca a este tercer equipo en discordia. La mediocridad de la Liga en estos últimos años, acentuada en los candidatos que todas las campañas son favoritos a ocupar el primer puesto, ha permitido al Villarreal, como el año anterior lo hizo al Sevilla, colarse en su lucha.

Para analizar el bache que atraviesa el plantel que dirige Schuster sólo hay que irse a los números en la segunda parte del campeonato. Sólo cosechó dos derrotas en los primeros diecinueve encuentros. Ahora ya acumula cinco -la mitad de los partidos disputados- y su juego está en franco descenso. En la jornada 21, cuando el Villarreal cayó (3-2) en el Bernabéu, el Real Madrid aventajaba en quince puntos al equipo amarillo. Dos meses después, esa distancia se ha reducido hasta los seis. Schuster no encuentra el remedio para frenar la caída.

cansancio acumulado

Lo castigadas que lleguen las plantillas a este tramo final de la Liga puede ser un punto decisivo en el desenlace final. El líder, el Real Madrid, está centrado en la Liga desde que el Mallorca lo apeara de la Copa del Rey y la Roma de la Liga de Campeones. Su única obsesión es la competición doméstica. Pero Schuster ha sido poco amante de las rotaciones durante gran parte de la temporada. Tiene a muchos jugadores agotados en los físico y las lesiones siguen pasando factura a una plantilla bastante descompensada. Desde la lesión de Van Nistelrooy, quien se perderá, al menos, cinco partidos más, el equipo merengue se ha atascado. Raúl da cada semana una muestra de que aún puede echarse la responsabilidad anotadora del Madrid a sus espaldas, pero sin un acompañante digno, el capitán blanco poco puede hacer.

También está tocado en la faceta física el Barcelona. Lesión de Messi y el estado incógnita de Ronaldinho a un lado, la plantilla de Rijkaard no podrá centrarse del todo en la Liga. La Champions está a la vuelta de la esquina y, si todo sale como se piensa, las semifinales de la máxima competición continental serán el gran reto de los azulgrana este año.

El tercero en discordia, el Villarreal, también centrado en la Liga después de caer en los dieciseisavos de la UEFA y en cuartos de Copa, parece que llega con el depósito más lleno que sus rivales. O eso marcan los últimos resultados. Además, el plus que da la ilusión de pelear el título de Liga puede ser un aliado. Su diferencia con el Sevilla del año anterior es que los andaluces tuvieron que pelear en tres frentes diferentes hasta sus últimas consecuencias.

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