Agua bendita para Alonso

  • El español hace magia y se saca de la chistera el triunfo en Sepang en una carrera caótica por la fuerte lluvia caída al inicio y de la que sale líder del Mundial · Sergio Pérez y Hamilton completan el podio

El monzón de Malasia provocó lluvia, un Gran Premio caótico y un inesperado triunfo para Fernando Alonso, que devolvió la alegría a la criticada Ferrari tras dos carreras en las que se temía lo peor y de las que sale como líder del campeonato del mundo.

El español ganó en Sepang (por tercera vez con tres coches diferentes) porque fue el que más provecho sacó del caos en una carrera que estuvo interrumpida durante 50 minutos por una fuerte lluvia. Y lo hizo en el circuito donde todo comenzó. En el que explotó en 2003 logrando la pole y el podio más joven de la historia. Esta vez, en una carrera tan caótica como mágica, a falta de potencial mecánico Alonso exprimió todo su talento en una jornada en la que suministró una potente inyección de moral para un equipo que aún busca las claves para perfeccionar un monoplaza que no está a la altura de los mejores.

Ni siquiera de los de segunda línea, porque el Sauber de Sergio Pérez, que logró una histórica segunda plaza, le hubiese dado caza si el mexicano no se sale en una curva a pocas vueltas del final cuando el asturiano lo veía pegado a él en su retrovisor.

La carrera, como en otras ocasiones, estuvo marcada por la intensa lluvia que arreció casi nada más arrancar. Comenzó a gotear en Sepang minutos antes de la salida y fue incrementándose hasta provocar la salida del safety car, primero, en la sexta vuelta; y la interrupción de la prueba, después de la octava.

Alonso había salido bien y en la primera vuelta había ascendido del octavo puesto en parrilla al quinto provisional. Lo contrario que el séptuple campeón mundial alemán Michael Schumacher (Mercedes), que hacía más de cinco años que no arrancaba entre los tres primeros. El Kaiser, que salió tercero por detrás de los McLaren, perdió el control de su coche, dio un trompo y perdió 12 plazas tras un par de curvas. Por delante, Lewis Hamilton conservó el primer puesto defendiéndose del ataque de su compañero, Jenson Button, pero todo cambiaría cuando el agua empezó a caer.

Pérez fue otro de los beneficiados del caos inicial. Checo salió noveno y después del baile de paradas iba tercero cuando entró el coche de seguridad, puesto desde el que arrancó en la reanudación. Y es que después de 51 minutos de interrupción se volvió a salir desde la línea de parrilla y con neumáticos extremos detrás del coche de seguridad, que giró cinco veces antes de que se lanzara la carrera tras la vuelta 13. Con la prueba relanzada, Button pasó inmediatamente por los boxes a cambiar a neumáticos intermedios. Alonso adelantó a Webber y en el cambio de gomas le ganó la posición a Hamilton, que se vio también por detrás de su compañero. Pero el ganador en Australia se tocó con el HRT de Narain Karthikeyan y dañó su alerón delantero, lo que le obligó de nuevo a pasar por boxes quedando fuera de la batalla por el triunfo.

Todo a favor de Alonso, que se situó líder. Fue el que más provecho sacó del caos del cambio de gomas. Pérez, también con motor Ferrari, se mantenía segundo, Hamilton era tercero y Vettel quinto. El español volaba. ¿Quién decía que el Ferrari andaba mal?

Pero conforme se secaba la pista el que empezó a brillar fue el mexicano, que se fue acercando al español a golpe de vueltas rápidas. Mientras, un reventón en la rueda trasera izquierda tras tocarse con el alerón delantero de Karthikeyan al doblarlo arruinaba la carrera de Vettel. Pérez se salió de pista cuando se disponía a asaltar el primer puesto y ahí acabó su pelea con Alonso. En las últimas vueltas se dedicó a guardar el meritorio segundo puesto y Alonso, presionado, respiró aliviado.

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