No llegar, sino el viaje

  • 'La muerte de Virginia'. Leonard Woolf. Trad. Miguel Temprano. Lumen. Barcelona, 2012. 210 páginas. 17,90 euros.

Sobrevivió casi 30 años a la muerte de su mujer, pero Leonard Woolf -que de hecho volvió a contraer matrimonio- será recordado como el generoso, tenaz y abnegado marido de Virginia, a la que cuidó en sus frecuentes depresiones y alentó en todo lo relacionado con la escritura y publicación de sus obras. Él mismo escribió dos novelas, Una villa en la jungla (1913), inspirada por su experiencia en la administración colonial, y Las vírgenes sabias (1914) -publicada por Impedimenta-, una ficción autobiográfica donde describía con detalle sus orígenes familiares, sus relaciones con las hermanas Stephen -apellido de soltera de Virginia- y el ambiente intelectual de Bloomsbury.

En su juventud había formado parte de los Apostles de Cambridge, junto a otros futuros miembros del grupo londinense como Keynes, Strachey o Forster. Dejó luego la escritura de creación para dedicarse a la teoría política, pero en los últimos años de su vida se propuso dejar constancia de su trayectoria en varios volúmenes de memorias de los que ahora conocemos el quinto y último -The Journey Not the Arrival Matters (1969), publicado el año de su muerte-, que Lumen ha titulado La muerte de Virginia. Esto último puede llevar a confusión, pues la editorial ya publicó con ese título el primer capítulo del mismo libro, que se ofrece ahora felizmente íntegro mientras alguien se decide a abordar la traducción de las entregas anteriores. Las escaramuzas de la batalla de Inglaterra, que los Woolf podían observar desde su casa de Monk's House, en Rodmell, los angustiosos meses previos al suicidio de Virginia, la extraordinaria aventura editorial de The Hogarth Press o la intensa faceta política de Leonard -comprometido desde siempre con el laborismo- y su tarea en revistas como Political Quarterly o New Statesman, son algunos de los temas tratados en este conmovedor recuento final del que se deduce que el editor y ensayista fue mucho más que el fiel marido de Virginia.

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