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Movimientos orgánicos telúricos

  • Nacho Moreno y Alfonso Azpiri crearon a 'Mot' y recrearon un mundo de fantasía para homenajear a la cultura popular y especialmente al cine. Del cómic saltó a la animación.

Mot, el singular personaje de Moreno y Azpiri. Mot, el singular personaje de Moreno y Azpiri.

Mot, el singular personaje de Moreno y Azpiri.

En la oscuridad, en el fondo del ropero del pequeño Leo, brillan unos ojos. Un monstruo se esconde en su interior: se llama Mot, es gigantesco y voraz, pero también muy simpático y comodón, prefiere los bocadillos a los niños y tiene una habilidad especial para atravesar puertas interdimensionales que los llevarán a las aventuras más increíbles.

A pesar de sus reticencias, y de no terminar de entender el peculiar sentido del humor de Mot, el joven Leo lo acompaña en diversos viajes por mundos plagados de peligros y personajes pintorescos. Movimientos orgánicos telúricos, ese es el significado de las siglas tras las que se encuentra uno de los monstruos más famosos del cómic español, que vio la luz el 10 de abril de 1988 en el suplemento de prensa infantil El Pequeño País, donde, durante cuatro años, los guiones de Nacho Moreno y los dibujos de Alfonso Azpiri se fueron publicando y creciendo en popularidad. Al ser concebidas para su publicación en el semanario, estas aventuras están estructuradas en entregas de dos en dos páginas pero, aun así, no pecan de falta de ritmo al ser leídos de un tirón.

Enorme y panzudo, con pinta de reptil con cuernos, tragón y con sorprendente facilidad para abrir puertas interdimensionales a distintos mundos repletos de magia y aventuras; arrastrar a Leo, el joven adolescente que acaba siempre evitando su cita con el psicólogo y el manicomio, por mil y un problemas; y destrozar todo a su paso, ya sea por su estilo torpón o debido a sus ganas de pelea.

Seis fueron los álbumes originales realizados por Alfonso Azpiri y Nacho Moreno. Se encuentran recopiladas en este primer álbum las tres aventuras tituladas Mot, El coleccionista y El castillo maldito.

Guionista y dibujante dan rienda suelta a su mundo de fantasía -trolls, magos, princesas, robots, indios, piratas, casas encantadas, etc-, al tiempo que rinden homenaje a la cultura popular y al cine en especial.

Aunque Mot está dirigido principalmente al público infantil, de diez años de edad más o menos, un lector adulto también puede encontrar detalles interesantes.

Los autores combinan el dinamismo de las aventuras con el carisma del protagonista para crear una obra que se lee con soltura y una sonrisa cómplice.

El álbum incluye una introducción de Luis Alberto de Cuenca, y doce páginas de extras: ilustraciones diversas sobre Mot, y un story-board de la serie de animación del personaje.

Del álbum que recopiló en su día los inicios de la serie se vendieron 150.000 ejemplares. La jugada de El País fue un acierto, y rápidamente otras editoriales sintieron la influencia de la pequeña revista para poner en liza publicaciones de similares, dirigidas igualmente a un público infantil.

Tuvieron cabida en El Pequeño País Astérix el Galo, Lucky Luke y Los Pitufos, entre otros personajes que amenizaron los domingos de niños y niñas. El éxito de Mot hizo que en 1988 se incrementase el número de páginas del suplemento infantil.

Mot fue uno de los personajes más populares de Azpiri, junto con Lorna. También fue publicado en Francia por la editorial Soleil. Debido al éxito, L'Studio-Canal Plus International se interesa por el personaje y creó en 1995 una serie de animación de veintiséis capítulos de treinta minutos de duración cada uno, que se emitió en varios países como Estados Unidos, Australia y España.

Alfonso Azpiri no tuvo control sobre la teleserie y aunque tuvo bastante éxito, poco tiene que ver con la idea original del ilustrador madrileño, la criatura está menos trabajada estéticamente y es de un color púrpura que se desmarca del monstruo anaranjado y llamativo de Azpiri.

Azpiri es un dibujante que crea una obra de arte en cada página de cada cómic. A su magistral uso del color, hay que sumar la caracterización y dinamismo de los personajes y los detallados escenarios. En cuanto a la labor de Nacho Moreno, el guionista, cabe destacar su buena mano para los diálogos, con frases llenas de humor.

El madrileño Alfonso Azpiri Mejía (Madrid, 17 de enero de 1947-18 de agosto de 2017) fue historietista, pero exploró también el campo de la ilustración, produciendo doscientas carátulas para videojuegos y programas de ordenador de varias compañías de software españolas.

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