El internacional Rodrigo Cortés

  • El director gallego vuelve a las salas de cine con Robert De Niro y 'Luces rojas', una coproducción con Estados Unidos, que viene precedida del éxito del realizador con su anterior filme 'Buried'.

Una de las paradojas del cine español es que en un momento donde parece que esta peor que nunca, su crédito internacional está altísimo. No sólo porque sus técnicos y actores ganen premios internacionales, como las recientes nominaciones al Oscar conseguidas por Alberto Iglesias y Chico & Rita, sino que también los grandes nombres internacionales confían en nuestros directores para hacer proyectos conjuntos. Es lo que pasa con Luces rojas, que llega hoy a las salas. Es una coproducción entre Estados Unidos y España, la dirige el ambicioso Rodrigo Cortés y mezcla un equipo técnico plagado de españoles con un reparto de estrellas mundiales, encabezado por Cillian Murphy, Toby Jones, Sigourney Weaver y ni más ni menos que Robert De Niro.

El gallego Cortés siempre ha demostrado una gran deseo de comerse el mundo. Se dio a conocer hace once años con un corto que marcó escuela y ganó unos 50 premios internacionales, 15 días, y luego dio el salto al largo con Concursante, una cruel sátira que fue mejor acogida por la crítica que por el público. Sin embargo, con su segundo film, Buried, Rodrigo Cortés dio el campanazo. Con un actor, una angustiosa situación única, y un móvil fue capaz de crear una desasosegadora obra donde los mayores monstruos no resultaban ser los secuestradores. Una inversión magnífica, ya que le costó cuatro duros y consiguió notables recaudaciones, no sólo en España, sino también en Estados Unidos. Un espaldarazo que le sirvió para desempolvar un viejo y añorado proyecto, Luces rojas, del que sabía que para sacarlo adelante necesitaba solvencia industrial. Y es que frente a la austeridad de Buried, su nuevo film exigía un gran esfuerzo de producción. Por ejemplo, necesitó más de diez semanas de rodaje frente a los escasos diecisiete días de la historia protagonizada por el desventurado Ryan Reynolds. Si Buried se arreglaba con un solo actor, Luces rojas exigía un amplio reparto y escenas de masas. De una escasa localización se ha pasado a filmar en Barcelona y Toronto, con presencia de exteriores.

Y todo ellos al servicio de una historia que explora lo paranormal, un thriller psicológico que forma parte de un sector de la industria del cine español que está dando muchas alegrías, como es el fantástico. Veremos a dos escépticos investigadores de fenómenos extraordinarios, una doctora y su ayudante (Sigourney Weaver y Cillian Murphy), que han dedicado su vida a desenmascararlos y a demostrar que son un fraude. Es entonces cuando Simon Silver decide reaparecer. En su tiempo fue una leyenda de la parapsicología, capaz de hacer proezas sin parangón. Sin embargo, durante 30 largos años ha permanecido en silencio, sin que nadie sepa exactamente la causa de su misteriosa retirada. Tampoco está claro el porque de su regreso. El joven ayudante empieza a obsesionarse con Silver, en parte por ambición profesional. Si logra demostrar su falsedad como en los casos que ha estudiado, será el culmen de su carrera. Pero no será tan fácil, pues a medida que avanza en su acoso al mentalista, empiezan a ocurrirle extraños fenómenos, que no tienen explicación. Tal ves por primera vez en su exitosa carrera, se esté enfrentando a un caso cierto.

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