Peculiaridades de Cartaya

Jordi Landero | Actualizado 30.03.2010 - 01:00
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Los Santos Varones descienden la Cristo articulado de la cruz del altar mayor de la parroquia de San Pedro.

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El paso del Nazareno se ornamenta en la iglesia con frutas y otros vegetales.

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Alfombra de romero al paso de la Virgen del Carmen.

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La Semana Santa de Cartaya bien podría ser calificada como típica dentro del panorama andaluz si no fuese por ciertas peculiaridades que le aportan algo distinto. Particularidades que han sido analizadas en profundidad por el catedrático de Historia local José Román Delgado en su artículo La Semana Santa de Cartaya, publicado en 2008 en la recopilación de trabajos históricos Cartaya, la villa y el tiempo, de la asociación cultural Carteia.

Román hace en su artículo un somero recorrido por la historia de la Semana Mayor cartayera, parándose más concretamente en sus elementos diferenciadores, que según el propio historiador tienen distintos orígenes como costumbres que en su día fueron generales y que con el paso del tiempo se perdieron en otros lugares; tradiciones puramente locales; y finalmente una mezcla de ambas, siendo costumbres generales en su día, que con el paso de los años fueron adquiriendo características exclusivas a escala local.

En este sentido, los principales elementos que diferencia a la Semana Santa cartayera son básicamente la ceremonia del Descendimiento, la Adoración de Jesús en el Huerto, la Reverencia, la salida de la Virgen del Carmen en procesión el Domingo de Resurrección, y desde el punto de vista gastronómico la torta de pascua cartayera.

El Descendimiento, una de las más singulares, tiene sus orígenes, según Román, en el siglo XV, a tenor del tocado de los Santos Varones encargados de descender al Cristo articulado de la cruz en el altar mayor de la parroquia del apóstol San Pedro de Cartaya el Viernes Santo. Y es que según el historiador es el mismo que puede observarse en innumerables pinturas de la época por toda Europa. Por otra parte, se trata de una tradición que existió por toda la geografía española y que se acompañaba de un Sermón de la Pasión, que también perdura en Cartaya. La primera referencia escrita de su existencia hallada por Román data del año 1279 en Zamora. Más cercana estaría la que se celebraba en la catedral de Sevilla desde mediados del siglo XV y que desapareció, al igual que la anterior.

Íntimamente ligada al Descendimiento, explica el historiador, nos podemos referir a la segunda de las peculiaridades de la Semana santa cartayera: la Adoración de Jesús en el Huerto. En la misma el Nazareno en su paso se ornamenta la tarde del Miércoles Santo en la iglesia con frutas (sobre todo naranjas y limones) y otros vegetales, sometiéndose a la adoración de los fieles durante toda la tarde. Y es que según explica Román, ambas tradiciones pueden ser los restos de una escenificación de la Pasión que en muchos lugares se ha perdido, de la que en otros se conserva algún momento, y que en Cartaya ha pervivido hasta hace poco, aunque dividida en varias ceremonias distintas como las dos que acabamos de describir.

Costumbre de montar este tipo de huertos hubo en varios lugares andaluces, incluida también Sevilla, así como Sermones de Pasión, aunque muy pocos se han conservado. Mención especial en este apartado merece la recuperación del denominado de La Sentencia, en Lepe, que presenta un gran paralelismo con el de Cartaya, coincidiendo en algunos casos hasta frases completas entre ambos.

De nuevo en el Descendimiento, destacar que según el artículo de Román, también hubo muchos, la mayoría de los cuales han desaparecido como es el caso del que se celebraba en Alcalá del Valle, que perduró hasta la Guerra Civil. En este sentido, se siguen celebrando, además de en Cartaya, en muy pocos lugares como es el caso de las localidades de Peraleda de la Mota (Cáceres), o Bercianos de Aliste (Zamora). En el caso concreto de la provincia de Huelva, se tiene constancia de que se celebraba en municipios como Chucena, Lucena del Puerto, Escacena o Paterna.

Tras el Descendimiento de la tarde del Viernes Santo en Cartaya, los Santos Varones introducen al cuerpo de Cristo en la urna de cristal en la que ya por la noche procesiona por las principales calles de la localidad en el más absoluto silencio y en lo que ahora es una procesión más de la Semana Mayor de la localidad, pero que hasta hace muy poco era una escenificación solemne del entierro de Cristo.

Y es en todo este conjunto donde se puede insertar la tercera de las originalidades de la Semana santa cartayera: la Reverencia. En principio, según Román, se trata de la escenificación del encuentro en la calle de la Amargura, con San Juan guiando a la Virgen hacia el encuentro con su Hijo. En Cartaya realizan esta reverencia actualmente tres cofradías, la de la Esperanza y Jesús Cautivo, más moderna, en la Plaza Redonda; la del Nazareno y Los Dolores; y la de la Amargura y el Cristo de la Vera+Cruz. Estas dos últimas mucho más antiguas. El origen de estas dos últimas reverencias se desconoce a ciencia cierta y además del encuentro, sirve para realizar una estación ante el segundo templo de la localidad, ahora en desuso, el conventual de La Merced. A sus puertas se materializan estas dos reverencias en las que se enfrentan en el caso de las dos hermandades sus dos pasos e imágenes principales: la de la Virgen de Los Dolores y su Hijo ya condenado de camino a la Cruz en el primero, y la de La Amargura y su Hijo ya crucificado en el segundo.

Según Román, reverencias similares se conservan hoy día en lugares tan alejados como Palencia y algunos pueblos de la provincia de Valladolid. En Sevilla hacían lo que denominaban Humillaciones, entre otras, la Macarena y el Silencio, que se conservaron hasta los últimos años del siglo XVIII. En la capital onubense se hacía algo similar en el Sermón del Paso, en la plaza de San Pedro. En San Juan del Puerto San Juan corría de un paso a otro, lo que le supuso el mote de Alcahuetillo. Finalmente, también en Moguer se escenificaba una ceremonia de este tipo.

La cuarta particularidad, en este caso más bien curiosidad, la podemos encontrar en la salida procesional de la Virgen del Carmen la mañana del Domingo de Resurrección. Se trata de una curiosa procesión de gloria (que no de pasión), alegre y colorista, a cuyo paso los fieles han depositado la noche anterior una alfombra de romero que además da un aroma especial a la mañana del Domingo de Resurrección cartayero. Se desconoce el origen de esta tradición, siendo muchos los marineros del litoral onubense que se dan cita en Cartaya para rendir tributo a su patrona, la cual antes de entrar en el templo es mecida por sus costaleros y costaleras a ritmo de sevillanas como preludio de la llegada de la época de las romerías.

Y no podíamos finalizar este repaso a las particularidades de la Semana Mayor de Cartaya sin hacer una breve alusión a la tradicional y típica torta de pascua de la localidad. Una delicia gastronómica que si bien encuentra ciertos parecidos con otros dulces como la coca, típica de algunos pueblos vecinos como Lepe o Isla Cristina, mantiene con ellos notables diferencias que la hacen única.
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