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La crisis obliga a revisar el sistema de contratos en origen
La crisis obliga a revisar el sistema de contratos en origen
Las administraciones piden a los empresarios que prioricen los contratos a parados locales para reducir las cifras del desempleo · Los productores dejan abierta la posibilidad de traer a extranjeros
Y. Sánchez / Huelva | Actualizado 31.12.2009 - 12:18Las abultadas listas de desempleo que dejó la crisis económica en los pueblos de la provincia pusieron en el punto de mira el modelo de contratación en origen al inicio de la campaña agrícola de la fresa onubense, la que más mano de obra ocupa en el campo onubense. Esta situación indujo a la revisión de este modelo laboral que ha funcionado para los empresarios agrícolas durante los años de bonanza económica cuando los peones agrarios locales dejaron la dura actividad del campo para ocuparse en otros sectores mejor pagados y más llevaderos. Esta cuestión centró las reuniones previas a la campaña en la llamada Mesa de las Migraciones. Aunque ya empezó a acaparar protagonismo al inicio de la campaña 2008/2009 cuando desde las administraciones públicas y los sindicatos pidieron colaboración a los empresarios para priorizar en sus contratos a la mano de obra local.
La crisis, el desempleo, la difícil situación de las economías familiares, la caída del consumo, en resumen, la coyuntura económica actual ha hecho que las miradas se dirijan al campo como uno de los sectores que puede reducir el paro, al menos temporalmente. Antes del verano sindicatos y administraciones públicas coincidieron en la necesidad de afinar el número de temporeros extranjeros, que debían hacer miles de kilómetros para llegar a trabajar en la fresa onubense, con el objetivo de ocupar antes a los parados locales. Pidieron la colaboración de los empresarios que, desde el principio, estuvieron dispuestos aunque sin dejar a un lado la contratación en origen.
Al final del verano se mantuvo esa línea de trabajo y se volvieron a organizar las rondas de intermediación para sopesar la disponibilidad de mano de obra local para trabajar en el campo. Empresarios agrícolas de todos los sectores acudieron a los cinco municipios donde se organizaron las sesiones para seleccionar a los trabajadores y establecer compromisos laborales, en Valverde, Cartaya, Aracena, Huelva y Almonte. La Delegación Provincial de Empleo, a través del sistema de Gestión de Empleo Agrario, citó a 9.600 parados de la provincia, de los que tan sólo acudió el 60%. No se pudo alcanzaron compromisos laborales más que con 1.500 de los 2.582 que necesitaban los empresarios.
A la vista de estos números es fácil concluir que los empresarios tuvieron que recurrir a un millar de contratados en origen procedentes de Marruecos, que se sitúa como el país que acabará acaparando la contratación de temporeros extranjeros.
Los empresarios agrícolas, sobre todo los freseros, se resisten a aparcar la contratación en origen por una circunstancia coyuntural como una crisis económica de la que ya se habla en términos de repunte. El presidente de Freshuelva, Alberto Garrocho, explicó que los productores no pueden prescindir de la noche a la mañana de contratos que se han consolidado tras cinco o seis campañas continuadas con determinados trabajadores. "Existen compromisos de muchos años atrás, de personas que trabajan bien y con las que vamos a seguir contando", afirmó. Aunque los empresarios están dispuestos a colaborar en la medida de sus posibilidades para reducir las listas de parados, "todo los trabajadores ya no serán locales porque en nuestros pueblos se han asentado extranjeros, europeos y no europeos, que llevan años trabajando".
Los sindicatos se mantienen vigilantes. CCOO y UGT valoraron que las jornadas de intermediación fueron más efectivas este año que el anterior pero insisten en que deben mejorarse para evitar quebraderos a empresarios y trabajadores. Los sindicatos hacen hincapié en la necesidad de organizar previamente las campañas y en tener en cuenta los condicionamientos de los temporeros como organizar los desplazamientos de las personas dispuestas a trabajar en el entorno de los municipios productores.
Durante la fase de plantación en el mes de octubre trabajan en la fresa 11.000 temporeros y en la recolección, de febrero a mayo, unos 60.000.
La crisis, el desempleo, la difícil situación de las economías familiares, la caída del consumo, en resumen, la coyuntura económica actual ha hecho que las miradas se dirijan al campo como uno de los sectores que puede reducir el paro, al menos temporalmente. Antes del verano sindicatos y administraciones públicas coincidieron en la necesidad de afinar el número de temporeros extranjeros, que debían hacer miles de kilómetros para llegar a trabajar en la fresa onubense, con el objetivo de ocupar antes a los parados locales. Pidieron la colaboración de los empresarios que, desde el principio, estuvieron dispuestos aunque sin dejar a un lado la contratación en origen.
Al final del verano se mantuvo esa línea de trabajo y se volvieron a organizar las rondas de intermediación para sopesar la disponibilidad de mano de obra local para trabajar en el campo. Empresarios agrícolas de todos los sectores acudieron a los cinco municipios donde se organizaron las sesiones para seleccionar a los trabajadores y establecer compromisos laborales, en Valverde, Cartaya, Aracena, Huelva y Almonte. La Delegación Provincial de Empleo, a través del sistema de Gestión de Empleo Agrario, citó a 9.600 parados de la provincia, de los que tan sólo acudió el 60%. No se pudo alcanzaron compromisos laborales más que con 1.500 de los 2.582 que necesitaban los empresarios.
A la vista de estos números es fácil concluir que los empresarios tuvieron que recurrir a un millar de contratados en origen procedentes de Marruecos, que se sitúa como el país que acabará acaparando la contratación de temporeros extranjeros.
Los empresarios agrícolas, sobre todo los freseros, se resisten a aparcar la contratación en origen por una circunstancia coyuntural como una crisis económica de la que ya se habla en términos de repunte. El presidente de Freshuelva, Alberto Garrocho, explicó que los productores no pueden prescindir de la noche a la mañana de contratos que se han consolidado tras cinco o seis campañas continuadas con determinados trabajadores. "Existen compromisos de muchos años atrás, de personas que trabajan bien y con las que vamos a seguir contando", afirmó. Aunque los empresarios están dispuestos a colaborar en la medida de sus posibilidades para reducir las listas de parados, "todo los trabajadores ya no serán locales porque en nuestros pueblos se han asentado extranjeros, europeos y no europeos, que llevan años trabajando".
Los sindicatos se mantienen vigilantes. CCOO y UGT valoraron que las jornadas de intermediación fueron más efectivas este año que el anterior pero insisten en que deben mejorarse para evitar quebraderos a empresarios y trabajadores. Los sindicatos hacen hincapié en la necesidad de organizar previamente las campañas y en tener en cuenta los condicionamientos de los temporeros como organizar los desplazamientos de las personas dispuestas a trabajar en el entorno de los municipios productores.
Durante la fase de plantación en el mes de octubre trabajan en la fresa 11.000 temporeros y en la recolección, de febrero a mayo, unos 60.000.

