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El otoño del 'comandante'
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El otoño del 'comandante'
El alcalde de Cartaya está sometido a un continuo desgaste político que trata de salvar como puede. La legislatura que acaba de comenzar será una buena prueba para conocer su grado de resistencia
Redacción / Huelva | Actualizado 23.04.2008 - 10:26El 'reinado' de Millán podría estar llegando a su fin. Tras una dilatada trayectoria política, el alcalde de Cartaya se resiente cada vez más de los frentes que va abriendo la oposición municipal. En menos de diez meses, Millán ha tenido que salvar el proceso de escisión que vivió a mediados del pasado año la asamblea local del PSOE, el escándalo de Adricoh y por último la polémica en torno a la ubicación de un centro de internamiento de menores.
Son casos que aún colean y que se suman a las denuncias realizadas por los grupos de la oposición sobre un su puesto 'pelotazo' urbanísticos en El Rompido o la falta de transparencia en la gestión municipal. Una de las últimas acciones realizada por los opositores ha sido solicitar los expedientes de contratación de los trabajadores de la Empresa Municipal de la Vivienda para conocer de primera mano cuál es la situación de este colectivo. A la oposición le preocupa el grado de precariedad laboral de los empleados del Ayuntamiento y de los distintos organismos que dependen de él y al mismo tiempo parece estar dispuesta a seguir poniendo en duda la figura 'pulcra' del comandante Millán (como cariñosamente se le conoce en algunos círculos) y su estabilidad política.
Con esta tesitura, la legislatura del regidor se presenta más que caliente, aunque la mayoría absoluta que ostenta le permita salir airoso de cuantos litigios se planteen en el salón de plenos del Consistorio. Otra cosa será fuera de él. En cualquier caso, después de cuatro legislaturas día tras día está sometido a un desgaste político que comienza a hacer mella en él. El esfuerzo por resistir a todos los envites se antoja cada vez más cansino.
En los últimos meses, Millán ha capeado el temporal en varias ocasiones. La primera vino de la mano del ex concejal del PSOE, número tres de la candidatura socialista en las pasadas elecciones, secretario local socialista y miembro del equipo de gobierno, Juan Miguel Polo, quien decidió abandonar las filas de Millán y constituirse en 'grupo mixto' al no estar acuerdo con el alcalde que lo situaba como concejal representante de la Corporación cartayera en la Diputación Provincial con el rango de asesor del alcalde. En el mismo Pleno orgánico en el que se distribuyeron las funciones de los concejales para este mandato, Polo mostró su desacuerdo con la propuesta, ya que pretendía continuar con las competencias que tenía en el mandato anterior es decir Obras y Deporte.
La salida de Polo del equipo de gobierno y de la ejecutiva local provocó un cisma en las filas socialistas cartayeras que Millán tuvo que abordar personalmente para evitar la fuga de otros socialistas. La falta de apoyo que recibió Polo por parte del alcalde después de dieciséis años a su lado y la apuesta realizada por la dirección provincial del PSOE por Miguel Novoa, evidenciaron la existencia de dos facciones en el seno socialista: la del mencionado Novoa, más allegado a la dirección del partido, y la de Polo, considerado un hombre más cercano a las bases. El resultado de la batalla fue interpretado como el primer pasos para preparar el relevo de Millán al frente de la Alcaldía y de los designios del partido. Finalmente, Polo entregó su carné socialista y Millán se reafirmó como manda más de la ejecutiva.
El segundo escollo cogió un tanto por sorpresa al primer edil al destaparse un desfalco en la Asociación de Desarrollo Rural Integral de la Costa Occidental de Huelva (Adricoh), de la que Millán era presidente. El no fue el autor del delito sino el ya ex gerente de la asociación, Alberto Roa, que se llevó en un solo día 480.000 euros para "pagar una deuda". El grupo socialista rechazaría en Pleno crear una comisión de investigación sobre Adricoh, ya que había dos procesos abiertos, uno por la Junta de Andalucía y otro por la Policía Judicial, mientras era acusado por parte de IU de "no querer averiguaciones incómodas".
IU volvería a poner después su palabra en entredicho al asegurar que el alcalde de Cartaya y ex presidente de la asociación no había informado a la Unión Europea del desfalco como había prometido. Su silencio fue considerado como un intento de ocultar su responsabilidad en la gestión de Adricoh, "caracterizada por la falta de transparencia, el amiguismo y el apoyo sobre todo a proyectos de personas del PSOE", como fue la concesión de una subvención a la lavandería de la familia de Roa.
La prueba más reciente que ha tenido que superar ha sido la puesta en marcha del centro de internamiento de menores que pretendía implantar en Cartaya y que finalmente la Junta de Andalucía ha decidido no construirlo allí. De nuevo la oposición al completo (IU, PA, PP y el concejal no adscrito) ha librado batalla contra el alcalde que, aunque ha aceptado la decisión de la Junta, continúa defendido la necesidad de contar con un centro de estas características en Huelva, en un claro intento de salvar otra vez los papeles. Millán ha asegurado que seguirá luchando por el proyecto, como lo hizo en su día por otros que ahora son una realidad en la provincia. Sea como fuere, las embestidas contra el alcalde se repiten de uno y otro lado. Y lo peor: a buen seguro seguirán sucediéndose. ¿Resistirá mucho más tiempo?
Son casos que aún colean y que se suman a las denuncias realizadas por los grupos de la oposición sobre un su puesto 'pelotazo' urbanísticos en El Rompido o la falta de transparencia en la gestión municipal. Una de las últimas acciones realizada por los opositores ha sido solicitar los expedientes de contratación de los trabajadores de la Empresa Municipal de la Vivienda para conocer de primera mano cuál es la situación de este colectivo. A la oposición le preocupa el grado de precariedad laboral de los empleados del Ayuntamiento y de los distintos organismos que dependen de él y al mismo tiempo parece estar dispuesta a seguir poniendo en duda la figura 'pulcra' del comandante Millán (como cariñosamente se le conoce en algunos círculos) y su estabilidad política.
Con esta tesitura, la legislatura del regidor se presenta más que caliente, aunque la mayoría absoluta que ostenta le permita salir airoso de cuantos litigios se planteen en el salón de plenos del Consistorio. Otra cosa será fuera de él. En cualquier caso, después de cuatro legislaturas día tras día está sometido a un desgaste político que comienza a hacer mella en él. El esfuerzo por resistir a todos los envites se antoja cada vez más cansino.
En los últimos meses, Millán ha capeado el temporal en varias ocasiones. La primera vino de la mano del ex concejal del PSOE, número tres de la candidatura socialista en las pasadas elecciones, secretario local socialista y miembro del equipo de gobierno, Juan Miguel Polo, quien decidió abandonar las filas de Millán y constituirse en 'grupo mixto' al no estar acuerdo con el alcalde que lo situaba como concejal representante de la Corporación cartayera en la Diputación Provincial con el rango de asesor del alcalde. En el mismo Pleno orgánico en el que se distribuyeron las funciones de los concejales para este mandato, Polo mostró su desacuerdo con la propuesta, ya que pretendía continuar con las competencias que tenía en el mandato anterior es decir Obras y Deporte.
La salida de Polo del equipo de gobierno y de la ejecutiva local provocó un cisma en las filas socialistas cartayeras que Millán tuvo que abordar personalmente para evitar la fuga de otros socialistas. La falta de apoyo que recibió Polo por parte del alcalde después de dieciséis años a su lado y la apuesta realizada por la dirección provincial del PSOE por Miguel Novoa, evidenciaron la existencia de dos facciones en el seno socialista: la del mencionado Novoa, más allegado a la dirección del partido, y la de Polo, considerado un hombre más cercano a las bases. El resultado de la batalla fue interpretado como el primer pasos para preparar el relevo de Millán al frente de la Alcaldía y de los designios del partido. Finalmente, Polo entregó su carné socialista y Millán se reafirmó como manda más de la ejecutiva.
El segundo escollo cogió un tanto por sorpresa al primer edil al destaparse un desfalco en la Asociación de Desarrollo Rural Integral de la Costa Occidental de Huelva (Adricoh), de la que Millán era presidente. El no fue el autor del delito sino el ya ex gerente de la asociación, Alberto Roa, que se llevó en un solo día 480.000 euros para "pagar una deuda". El grupo socialista rechazaría en Pleno crear una comisión de investigación sobre Adricoh, ya que había dos procesos abiertos, uno por la Junta de Andalucía y otro por la Policía Judicial, mientras era acusado por parte de IU de "no querer averiguaciones incómodas".
IU volvería a poner después su palabra en entredicho al asegurar que el alcalde de Cartaya y ex presidente de la asociación no había informado a la Unión Europea del desfalco como había prometido. Su silencio fue considerado como un intento de ocultar su responsabilidad en la gestión de Adricoh, "caracterizada por la falta de transparencia, el amiguismo y el apoyo sobre todo a proyectos de personas del PSOE", como fue la concesión de una subvención a la lavandería de la familia de Roa.
La prueba más reciente que ha tenido que superar ha sido la puesta en marcha del centro de internamiento de menores que pretendía implantar en Cartaya y que finalmente la Junta de Andalucía ha decidido no construirlo allí. De nuevo la oposición al completo (IU, PA, PP y el concejal no adscrito) ha librado batalla contra el alcalde que, aunque ha aceptado la decisión de la Junta, continúa defendido la necesidad de contar con un centro de estas características en Huelva, en un claro intento de salvar otra vez los papeles. Millán ha asegurado que seguirá luchando por el proyecto, como lo hizo en su día por otros que ahora son una realidad en la provincia. Sea como fuere, las embestidas contra el alcalde se repiten de uno y otro lado. Y lo peor: a buen seguro seguirán sucediéndose. ¿Resistirá mucho más tiempo?


Millan ¿para cuando el NUEVO PABELLON DE CERTAMENES COMERCIALES DE CARTAYA? Decía que iba a comenzar las obras ya y todo sigue igual. No es de recibo el pabellon deportivo actual, pequeño y sin categoria. . .
Sois unos manipuladores.
El exgerente éste, la ex de Beas, el ex de Ayamonte. . . qué sería de nosotros sin estos "políticos" y sus desvelos por nuestro mejor vivir.