editorial

Nueva reforma del Código Penal

| Actualizado 12.03.2010 - 01:00
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EL Pleno del Congreso de los Diputados dio ayer el primer paso para la reforma del Código Penal al rechazar las enmiendas a la totalidad presentadas por los grupos minoritarios al proyecto de ley presentado por el Gobierno. Ello fue posible por el voto conjunto del PSOE, PP y los nacionalistas catalanes (CiU), partidarios del endurecimiento que recoge el texto para determinadas modalidades delictivas. El proyecto, en efecto, establece la libertad vigilada para condenados por delitos muy graves que hayan cumplido ya la pena, alarga los plazos de prescripción, regula más estrictamente las actividades de organizaciones creadas para delinquir y contempla la imprescriptibilidad de los delitos de terrorismo con resultado de muerte. El rechazo de las enmiendas de totalidad no asegura la aprobación definitiva de la ley tal como está, ya que los dos grupos que respaldan al Gobierno, aparte del socialista, plantean reivindicaciones de mayor alcance que, por ahora, no acepta el Ministerio de Justicia. El PP propone, en concreto, la inclusión de la cadena perpetua revisable a los veinte años para ciertos delitos de especial gravedad, mientras que CiU pretende recuperar la pena de arresto de hasta tres meses para los autores de pequeños hurtos que sean multirreincidentes. La tentación de promover reformas sucesivas del Código Penal a consecuencia de la comisión de delitos que causan gran alarma social no puede eludir el mandato constitucional que obliga a los poderes públicos a compatibilizar el castigo a los delincuentes y sus posibilidades de reinserción y rehabilitación. Esta tesis, que vale a nivel general, debe, no obstante, hacer posible que la sociedad se defienda de manera más rigurosa de los ataques que suponen la aparición de nuevas formas delictivas caracterizadas por su especial brutalidad. También es necesario que el tratamiento penal de las conductas desviadas tenga en cuenta la protección y la dignidad de las víctimas, que debe ser salvaguardada en todo momento. Confiemos en que, en los trámites sucesivos, la reforma dé respuesta a estos planteamientos, sin histerias y sin pusilanimidad.
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