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No se entiende
crónica personal
No se entiende
| Actualizado 12.03.2010 - 01:00ES difícil comprender algunas cuestiones políticas; afinemos más: es difícil comprender la posición de algunos partidos o políticos españoles, porque las incongruencias están a la hora del día y los donde dije digo digo diego son moneda corriente. El asunto se convierte en espinoso cuando el que actúa según le conviene y no le importa contradecirse es el partido del gobierno.
Acaba de ocurrir en Estrasburgo, donde el PSOE ha aprobado un texto sobre Cuba que no tiene nada que ver con la posición que defienden Zapatero y Moratinos y sí con la que mantiene el PP desde tiempos inmemoriales; aunque también se puede hurgar en las hemerotecas y encontrar motivos para sacar los colores al partido de Rajoy, que, como ahora el PSOE, en más de una ocasión ha mantenido una posición y la contraria. Pero cuando eso ocurre en una sesión plenaria del Parlamento europeo o, afinando más, cuando lo que se apoya en el Parlamento europeo es una moción que defiende lo contrario de lo que el Gobierno y el mismísimo presidente han defendido hace apenas una semana, el asunto se convierte en grave.
Hace una semana, cuando murió el preso político Orlando Zapata, Rodríguez Zapatero se puso claramente de perfil. A las pocas horas, ante el escándalo que provocó su tibieza, lamentó la muerte de Zapata y pidió respeto a los derechos humanos en Cuba. Punto. No hubo condena, que era lo que se exige a un dirigente político y no político ante el fallecimiento de una persona que por no coincidir con los planteamientos ideológicos de un régimen dictatorial, como es el castrismo, es enviado durante años a prisión y fallece al mantenerse durante semanas en huelga de hambre para denunciar la situación de los presos políticos y el trato que reciben en la cárcel. A Zapatero le pudo más su nostalgia estudiantil de admiración a Castro que la aceptación de que Castro ha impuesto en Cuba una dictadura pura y dura, y no fue más allá del "lamento".
Los eurodiputados del PSOE sí lo han hecho, e incluso Luis Yáñez se ha expresado de forma muy contundente en declaraciones relacionadas con el caso Zapata. El texto aprobado condena la muerte de Orlando Zapata, hace un llamamiento a Cuba para que se libere "de manera inmediata e incondicional" a los presos políticos y de conciencia, pide respeto para los derechos humanos y aconseja establecer contactos más estrechos con la disidencia. Nada que ver con la llamada política Moratinos, que es ni más ni menos que la política que le marca el presidente Zapatero, que no sólo apuesta por el diálogo con los hermanos Castro, sino que ha roto los lazos que mantenía España con la disidencia, que es lo que indica la política común de la UE hacia Cuba, y que el PSOE intentó en su momento, sin éxito, que fuera revisada.
Acaba de ocurrir en Estrasburgo, donde el PSOE ha aprobado un texto sobre Cuba que no tiene nada que ver con la posición que defienden Zapatero y Moratinos y sí con la que mantiene el PP desde tiempos inmemoriales; aunque también se puede hurgar en las hemerotecas y encontrar motivos para sacar los colores al partido de Rajoy, que, como ahora el PSOE, en más de una ocasión ha mantenido una posición y la contraria. Pero cuando eso ocurre en una sesión plenaria del Parlamento europeo o, afinando más, cuando lo que se apoya en el Parlamento europeo es una moción que defiende lo contrario de lo que el Gobierno y el mismísimo presidente han defendido hace apenas una semana, el asunto se convierte en grave.
Hace una semana, cuando murió el preso político Orlando Zapata, Rodríguez Zapatero se puso claramente de perfil. A las pocas horas, ante el escándalo que provocó su tibieza, lamentó la muerte de Zapata y pidió respeto a los derechos humanos en Cuba. Punto. No hubo condena, que era lo que se exige a un dirigente político y no político ante el fallecimiento de una persona que por no coincidir con los planteamientos ideológicos de un régimen dictatorial, como es el castrismo, es enviado durante años a prisión y fallece al mantenerse durante semanas en huelga de hambre para denunciar la situación de los presos políticos y el trato que reciben en la cárcel. A Zapatero le pudo más su nostalgia estudiantil de admiración a Castro que la aceptación de que Castro ha impuesto en Cuba una dictadura pura y dura, y no fue más allá del "lamento".
Los eurodiputados del PSOE sí lo han hecho, e incluso Luis Yáñez se ha expresado de forma muy contundente en declaraciones relacionadas con el caso Zapata. El texto aprobado condena la muerte de Orlando Zapata, hace un llamamiento a Cuba para que se libere "de manera inmediata e incondicional" a los presos políticos y de conciencia, pide respeto para los derechos humanos y aconseja establecer contactos más estrechos con la disidencia. Nada que ver con la llamada política Moratinos, que es ni más ni menos que la política que le marca el presidente Zapatero, que no sólo apuesta por el diálogo con los hermanos Castro, sino que ha roto los lazos que mantenía España con la disidencia, que es lo que indica la política común de la UE hacia Cuba, y que el PSOE intentó en su momento, sin éxito, que fuera revisada.

