- Huelva Información, Noticias de Huelva y su Provincia
- Opinión
- El apoyo de Griñán a Marruecos
El apoyo de Griñán a Marruecos
la verdad es plural
El apoyo de Griñán a Marruecos
Marisa Fernández / Serrat | Actualizado 04.10.2009 - 01:00El presidente de la Junta de Andalucía acaba de regresar de Marruecos, de lo que ha sido su primer viaje oficial. Con Marruecos mantenemos una relación con altibajos, según sea el asunto que se trate. Por eso, las visitas institucionales al país vecino nunca son del todo previsibles y las crónicas que las relatan no suelen ser coincidentes. Lo que para algunos es un logro, para otros es insuficiente.
Nuestro presidente se trae acuerdos sobre agricultura y narcotráfico y el refuerzo de proyectos de salud y económicos, aunque no haya conseguido ser recibido por el rey (que lleva años sin acoger a presidentes autonómicos españoles). Pero sobre todo, ha decepcionado y frustrado las esperanzas que tenían puestas en este viaje las personas comprometidas y sensibilizadas con el conflicto del Sahara.
Ha vuelto a suceder. Se confirma la sospecha de que el gobierno marroquí aprovecha las visitas oficiales de representantes políticos para hacerles pasar un 'examen' sobre la cuestión del Sahara, a fin de comprobar la postura del visitante, si con ellos, es decir, ignorando el afán independentista del Sahara o en su contra. Hasta podría afirmarse que, en función del resultado que obtenga el visitante, se le ofrecerá una u otra acogida.
Y pasó. Griñán tuvo que pasar "la prueba del algodón" y optó por el camino más fácil respondiendo lo que su interlocutor quería oír: apoyo al plan de regionalización de Marruecos, aún a sabiendas que dicho plan significa la pérdida de la independencia del pueblo saharaui. Y de nuevo se dejó pasar de largo la oportunidad. No era ése el motivo de su viaje, pero habrá que hacer un esfuerzo para que las ambiciones económicas no empañen las humanitarias. El sentido de la justicia debe prevalecer sobre la corrección política. Era el momento de unirse a Cross, representante de la ONU, empeñado en dar el mismo tratamiento a Marruecos que al Polisario.
Irrita pensar que la consulta prevista sobre la descolonización en 1998 siga sin producirse. Que la Naciones Unidas miren para otro lado, no justifica que lo haga el gobierno andaluz o el español. Nos une un trozo de historia con los saharauis que ningún proyecto económico puede borrar, desde los familiares marcados por el servicio militar en El Aaiún, a los saharauis que conservan el DNI español. Tenemos contraída una deuda con ese pueblo ¡Qué ironía presenciar un referéndum de independencia en el catalán Arenys y no ser capaz de reconocer como legítima la demanda de autodeterminación en el Sahara!
Explíqueles su respuesta, señor Griñán, a los niños saharauis que, desde el exilio, sueñan con un Sahara libre e independiente. Explíqueselo cuando vengan este verano de vacaciones y se haga la foto con ellos.
Nuestro presidente se trae acuerdos sobre agricultura y narcotráfico y el refuerzo de proyectos de salud y económicos, aunque no haya conseguido ser recibido por el rey (que lleva años sin acoger a presidentes autonómicos españoles). Pero sobre todo, ha decepcionado y frustrado las esperanzas que tenían puestas en este viaje las personas comprometidas y sensibilizadas con el conflicto del Sahara.
Ha vuelto a suceder. Se confirma la sospecha de que el gobierno marroquí aprovecha las visitas oficiales de representantes políticos para hacerles pasar un 'examen' sobre la cuestión del Sahara, a fin de comprobar la postura del visitante, si con ellos, es decir, ignorando el afán independentista del Sahara o en su contra. Hasta podría afirmarse que, en función del resultado que obtenga el visitante, se le ofrecerá una u otra acogida.
Y pasó. Griñán tuvo que pasar "la prueba del algodón" y optó por el camino más fácil respondiendo lo que su interlocutor quería oír: apoyo al plan de regionalización de Marruecos, aún a sabiendas que dicho plan significa la pérdida de la independencia del pueblo saharaui. Y de nuevo se dejó pasar de largo la oportunidad. No era ése el motivo de su viaje, pero habrá que hacer un esfuerzo para que las ambiciones económicas no empañen las humanitarias. El sentido de la justicia debe prevalecer sobre la corrección política. Era el momento de unirse a Cross, representante de la ONU, empeñado en dar el mismo tratamiento a Marruecos que al Polisario.
Irrita pensar que la consulta prevista sobre la descolonización en 1998 siga sin producirse. Que la Naciones Unidas miren para otro lado, no justifica que lo haga el gobierno andaluz o el español. Nos une un trozo de historia con los saharauis que ningún proyecto económico puede borrar, desde los familiares marcados por el servicio militar en El Aaiún, a los saharauis que conservan el DNI español. Tenemos contraída una deuda con ese pueblo ¡Qué ironía presenciar un referéndum de independencia en el catalán Arenys y no ser capaz de reconocer como legítima la demanda de autodeterminación en el Sahara!
Explíqueles su respuesta, señor Griñán, a los niños saharauis que, desde el exilio, sueñan con un Sahara libre e independiente. Explíqueselo cuando vengan este verano de vacaciones y se haga la foto con ellos.

