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El último pálpito de la burbuja
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El último pálpito de la burbuja
| Actualizado 16.11.2008 - 01:00ENTRE los efectos que la crisis ha tenido en el ámbito onubense está la distensión en el debate urbanismo-industria. La caída del sector de la construcción, al margen de los problemas jurídico-políticos, ha congelado el proyecto del Ensanche y con él la presión ambiental que ejercía frente a la industria. Y como consecuencia colateral a este efecto está, por ejemplo, el declive de las mesas de la ría y el retraimiento de un movimiento seudoecologista emparentado con el desarrollo urbanístico.
Sin embargo, y como las contradicciones suelen encontrar el terreno abonado en tiempos de crisis, cuando desaparece la tensión contra la industria surge el fantasma de la reducción de plantillas en el Polo. El ERE de Tioxide, que de momento afecta a casi cincuenta trabajadores, se sitúa en la fase de la crisis derivada de la caída del consumo y que en una oleada posterior al estallido de la burbuja inmobiliaria y del sistema financiero especulativo empieza a quebrar los procesos de producción de empresas relacionadas con el mercado doméstico. Es decir, ha bajado la tensión del "debate social" Ensanche-Industria pero empieza a subir la presión de la quiebra del mercado laboral con la aparición de expedientes temporales de regulación de empleo.
Cuando la Junta de Andalucía configuró la estructura provincial tras las pasadas elecciones autonómicas, el PSOE tuvo la oportuna visión de situar al frente de la Delegación de Empleo a María José García Prat, una persona profesionalmente muy implicada en el Polo. Nada mejor que una conocedora de la situación de la industria para servir de mediadora y canalizadora de problemas sociolaborales que se podrían presentar y que asomaban ya en casos como el de Nilefos o Fertiberia.
Sin embargo, frente a estrategias de coyuntura, todo apunta a que la industria puede empezar a pasarnos la factura de la mentalidad contraidustrial que incubamos durante décadas. Y todo ello en un escenario de crisis en el que quizás no sepamos valorar la importancia de un sector productivo del que dependen en parte más de 150 empresas, conectadas con servicios y necesidades subsidiarias del Polo, a las que puede llegar una ola posterior del declive laboral.
Sin embargo, y como las contradicciones suelen encontrar el terreno abonado en tiempos de crisis, cuando desaparece la tensión contra la industria surge el fantasma de la reducción de plantillas en el Polo. El ERE de Tioxide, que de momento afecta a casi cincuenta trabajadores, se sitúa en la fase de la crisis derivada de la caída del consumo y que en una oleada posterior al estallido de la burbuja inmobiliaria y del sistema financiero especulativo empieza a quebrar los procesos de producción de empresas relacionadas con el mercado doméstico. Es decir, ha bajado la tensión del "debate social" Ensanche-Industria pero empieza a subir la presión de la quiebra del mercado laboral con la aparición de expedientes temporales de regulación de empleo.
Cuando la Junta de Andalucía configuró la estructura provincial tras las pasadas elecciones autonómicas, el PSOE tuvo la oportuna visión de situar al frente de la Delegación de Empleo a María José García Prat, una persona profesionalmente muy implicada en el Polo. Nada mejor que una conocedora de la situación de la industria para servir de mediadora y canalizadora de problemas sociolaborales que se podrían presentar y que asomaban ya en casos como el de Nilefos o Fertiberia.
Sin embargo, frente a estrategias de coyuntura, todo apunta a que la industria puede empezar a pasarnos la factura de la mentalidad contraidustrial que incubamos durante décadas. Y todo ello en un escenario de crisis en el que quizás no sepamos valorar la importancia de un sector productivo del que dependen en parte más de 150 empresas, conectadas con servicios y necesidades subsidiarias del Polo, a las que puede llegar una ola posterior del declive laboral.

