Los socialistas galos instan a la izquierda a unirse ante la segunda vuelta electoral

La formación liderada por Martine Aubry se convierte en la más votada en unos comicios marcados por la alta abstención · La cita del domingo será crucial para definir el mapa del poder regional en Francia

Javier Albisu / París | Actualizado 16.03.2010 - 05:03
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La presidenta socialista de Poitou-Charente y candidata a la reelección Ségolène Royal es aplaudida a su llegada a Poitiers tras los comicios.

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Jean-Marie le Pen.

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El Partido Socialista (PS) de Martine Aubry ha ganado la primera vuelta de las elecciones regionales de Francia, marcadas por una abstención superior al 50% y por la sanción al partido del presidente, Nicolas Sarkozy.

Se trata de una firme victoria de los socialistas, cuyas listas alcanzaron en torno al 29,5% de los votos, sobre el centroderecha de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), que logró algo más del 26%. El PS se ha recuperado así del descalabro sufrido en las elecciones de 2009 al Parlamento Europeo, donde sólo cosechó el 16,5% de los votos frente al casi 28% de los conservadores.

El mapa electoral deja además al partido Europe Ecologie -que lidera el ex icono de la revuelta estudiantil de Mayo del 68, Daniel Cohn-Bendit-, como tercera fuerza más votada, con un 12,18%, resultado que dista del 16% alcanzado en las europeas pero que le mantiene como partido clave en numerosas regiones.

También sale reforzado el ultraderechista Frente Nacional (FN), que reúne el 11,64% de los sufragios y podrá concurrir en segunda vuelta en una docena de regiones pese a haber caído respecto al 14,7% de votos alcanzados en las últimas regionales.

Severo castigo también para el partido de centro MoDem, liderado por François Bayrou, que ronda el 4% del total pasa a ser la sexta fuerza.

El PS, que controlaba hasta ahora 20 de las 22 regiones metropolitanas de Francia, tiene opciones de hacerse con el poder regional en todo el país, en virtud de diferentes alianzas que deberá negociar principalmente con los ecologistas y a tenor de lo que ocurra el domingo en la segunda vuelta.

Este resultado vigoriza el liderazgo de Aubry, que se hizo con las riendas del Partido Socialista hace un año y medio en unas elecciones primarias muy contestadas, en las que derrotó por un centenar de votos a la ex candidata presidencial Ségolène Royal.

Sin embargo, es una victoria frágil porque un triunfo regional no garantiza el éxito en las presidenciales. Los precedentes de los últimos 15 años demuestran que ganar las elecciones regionales, cantonales y europeas no le han asegurado el éxito a los socialistas en la carrera al Elíseo.

Lo que sí parece evidente es que la campaña hacia la Presidencia, cuyas elecciones se celebrarán en 2012, comenzará cuando pase la resaca de las regionales y los socialistas convoquen primarias para designar a su candidato, como anunció Aubry.

En lo que coinciden los dos principales partidos de Francia es que el del pasado domingo fue un resultado "histórico", aunque las razones esgrimidas son diferentes.

El primer ministro François Fillon habla de una abstención récord (que alcanzó el 53,6% frente al 37,9% en 2004 o el 42% en 1998) y afirma que "la débil participación no permite sacar conclusiones nacionales del escrutinio", a pesar de que el porcentaje de votantes que acudió a las urnas es similar al de las elecciones europeas de 2009, que ganó la UMP.

"Todo está abierto porque los electores no son propiedad de ningún partido", declaró el jefe del Ejecutivo en un primer análisis de los resultados en el que asegura que "todavía no se ha jugado nada para la segunda vuelta en numerosas regiones".

También es crucial el resultado del domingo para Aubry, quien declaró que "el PS obtuvo uno de sus mayores resultados históricos" y quiso trasladar el mensaje de que es importante "abrirse a sus socios" para "reunir a la izquierda", llamando a combatir a la ultraderecha del FN, liderado por Marine le Pen, hija del fundador del partido Jean-Marie le Pen, que desbancó al PS en la primera vuelta de las presidenciales en 2002.

La líder socialista, que acusó a la UMP de hacerle el juego a la ultraderecha llevando a la arena política temas como el "debate sobre la identidad nacional", llamó a la movilización en la segunda vuelta, al igual que los conservadores, que se agarran a un aumento de la participación para mejorar sus resultados del primer asalto.
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