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Netanyahu da marcha atrás y califica de lamentable el incidente con EEUU
Netanyahu da marcha atrás y califica de lamentable el incidente con EEUU
El primer ministro reconoce que la situación es grave e intenta rebajar la tensión
Antonio Pita / Jerusalén | Actualizado 15.03.2010 - 14:52El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, intento ayer rebajar la tensión con EEUU al calificar de "lamentable" el anuncio de construcción de 1.600 casas en Jerusalén Este en plena visita del vicepresidente estadounidense, Joe Biden.
"Fue un incidente lamentable cometido desde la buena fe y que no debería haber tenido lugar", afirmó Netanyahu al comienzo de la reunión semanal del consejo de ministros, en la que anunció medidas para evitar que se den incidentes similares.
El jefe del Gobierno israelí definió la actual situación con su principal aliado, Washington, como de "crisis" y pidió "aplomo" para afrontarla.
Netanyahu se disculpaba así de nuevo por el anuncio de ampliación de la colonia judía de Ramat Shlomo, en el territorio palestino ocupado de Jerusalén Este, efectuado el pasado martes 9 de marzo en plena visita de Biden y un día después del anuncio por la Casa Blanca del inicio de negociaciones indirectas de paz con los palestinos, tras más de un año de estancamiento de dicho proceso.
El primer ministro convocó una reunión de urgencia con sus principales ministros el sábado por la noche y pidió ayer al gabinete que no hable en público sobre la crisis.
"Al abrir hoy los periódicos hemos leído todo tipo de comentarios y evaluaciones sobre la crisis con Estados Unidos. Sugiero que no nos dejemos llevar y calmemos la situación", dijo.
El primer ministro y líder del derechista Likud reiteró que ha nombrado un comité para determinar quién decidió el momento del anuncio -que él defiende que desconocía con anterioridad- y evitar que suceda de nuevo algo similar.
El equipo estará liderado por el director general de la oficina del primer ministro, Eyal Gabai, e incluirá representantes de los ministerios de Interior y de Vivienda, así como del Ayuntamiento de Jerusalén.
Pese a la disculpa, Netanyahu dejó claro que su país tiene "intereses comunes" con EEUU, pero que el Ejecutivo que dirige "actuará de acuerdo a los intereses del Estado de Israel".
El mea culpa israelí llega un día después de que la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, definiera como "insultante" el anuncio de la ampliación del asentamiento judío durante la estancia de Biden. "Fue realmente muy desafortunado y un difícil momento para todos, para Estados Unidos y para nuestro vicepresidente, que había ido a reafirmar el firme apoyo" a Israel, señaló en una entrevista con la cadena de televisión CNN.
Clinton hizo el sábado una dura y larga llamada telefónica a Netanyahu en la que expresó las "fuertes objeciones" de EEUU al anuncio, que "socava la confianza en el proceso de paz y en los intereses de EEUU" en la región.
También ayer le llovieron las críticas a Netanyahu, incluso en el seno de su propio partido, Likud, firmemente opuesto a la división de Jerusalén con los palestinos.
Uno de sus diputados, Zeev Elkin, le pidió que no abandone su política de edificación en el este de la ciudad, que Israel considera parte de su capital "eterna e indivisible" y que los palestinos pretenden convertir en la capital de su futuro Estado.
Por el contrario, la jefa de la oposición y anterior titular de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, acusó a Netanyahu de carecer de proyecto de futuro y ser víctima de su coalición de Gobierno con el laborismo y partidos de extrema derecha y religiosos. "No es un decreto divino que el mundo tenga que estar contra nosotros por nuestros errores", dijo Livni.
"Fue un incidente lamentable cometido desde la buena fe y que no debería haber tenido lugar", afirmó Netanyahu al comienzo de la reunión semanal del consejo de ministros, en la que anunció medidas para evitar que se den incidentes similares.
El jefe del Gobierno israelí definió la actual situación con su principal aliado, Washington, como de "crisis" y pidió "aplomo" para afrontarla.
Netanyahu se disculpaba así de nuevo por el anuncio de ampliación de la colonia judía de Ramat Shlomo, en el territorio palestino ocupado de Jerusalén Este, efectuado el pasado martes 9 de marzo en plena visita de Biden y un día después del anuncio por la Casa Blanca del inicio de negociaciones indirectas de paz con los palestinos, tras más de un año de estancamiento de dicho proceso.
El primer ministro convocó una reunión de urgencia con sus principales ministros el sábado por la noche y pidió ayer al gabinete que no hable en público sobre la crisis.
"Al abrir hoy los periódicos hemos leído todo tipo de comentarios y evaluaciones sobre la crisis con Estados Unidos. Sugiero que no nos dejemos llevar y calmemos la situación", dijo.
El primer ministro y líder del derechista Likud reiteró que ha nombrado un comité para determinar quién decidió el momento del anuncio -que él defiende que desconocía con anterioridad- y evitar que suceda de nuevo algo similar.
El equipo estará liderado por el director general de la oficina del primer ministro, Eyal Gabai, e incluirá representantes de los ministerios de Interior y de Vivienda, así como del Ayuntamiento de Jerusalén.
Pese a la disculpa, Netanyahu dejó claro que su país tiene "intereses comunes" con EEUU, pero que el Ejecutivo que dirige "actuará de acuerdo a los intereses del Estado de Israel".
El mea culpa israelí llega un día después de que la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, definiera como "insultante" el anuncio de la ampliación del asentamiento judío durante la estancia de Biden. "Fue realmente muy desafortunado y un difícil momento para todos, para Estados Unidos y para nuestro vicepresidente, que había ido a reafirmar el firme apoyo" a Israel, señaló en una entrevista con la cadena de televisión CNN.
Clinton hizo el sábado una dura y larga llamada telefónica a Netanyahu en la que expresó las "fuertes objeciones" de EEUU al anuncio, que "socava la confianza en el proceso de paz y en los intereses de EEUU" en la región.
También ayer le llovieron las críticas a Netanyahu, incluso en el seno de su propio partido, Likud, firmemente opuesto a la división de Jerusalén con los palestinos.
Uno de sus diputados, Zeev Elkin, le pidió que no abandone su política de edificación en el este de la ciudad, que Israel considera parte de su capital "eterna e indivisible" y que los palestinos pretenden convertir en la capital de su futuro Estado.
Por el contrario, la jefa de la oposición y anterior titular de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, acusó a Netanyahu de carecer de proyecto de futuro y ser víctima de su coalición de Gobierno con el laborismo y partidos de extrema derecha y religiosos. "No es un decreto divino que el mundo tenga que estar contra nosotros por nuestros errores", dijo Livni.


