"El precio de la ideología del 'Gran Israel' es demasiado caro"

"El mayor temor de la dirigencia israelí es que un palestino sea alcalde de Jerusalén"

Fátima Sigüenza / SEVILLA | Actualizado 22.11.2009 - 05:03
zoom

Meir Margalit, en la sede de la Fundación Tres Culturas.

Share
Hijo de un superviviente del Holocausto, Meir Margalit (Buenos Aires, 1952) es una de las figuras más especiales del movimiento pacifista israelí, pues procede del activismo de derechas. Las heridas sufridas cuando combatía con el Ejército judío le hicieron reflexionar sobre su vida. Recientemente, Margalit participó en Sevilla en la Coalición de Madrid, una iniciativa presentada por la ONG española Asamblea de Cooperación por la Paz donde un centenar de organizaciones civiles buscan apoyos a una solución dialogada en Oriente Próximo basada en la Iniciativa de Paz de la Liga Árabe.

-¿Qué motivó ese cambio tan radical que dio su vida?

-Lo heredé de mis padres, en particular de mi padre, un superviviente del Holocausto muy sensible a cuestiones de injusticias por haber sido una minoría discriminada en Polonia. Por otro lado, en la guerra del Yom Kippur, en 1973, resulté herido y estuve ingresado mucho tiempo entre personas que se debatían entre la vida y la muerte. Eso me hizo entender que cada ideología tiene su precio y que el precio de la ideología del Gran Israel era demasiado caro, que no vale la pena sacrificar vidas por querer mantener territorios que no nos pertenecen.

-¿Cuál es la labor diaria de su organización? ¿Se siente amenazado por realizar ese trabajo?

-La principal función del Comité Israelí contra la Demolición de Casas es tratar de salvar de la demolición casas palestinas construidas sin licencia. Una política estatal obstaculiza a los palestinos la construcción de casas en sus propios terrenos dentro de los límites de Jerusalén. También soy concejal electo de Jerusalén por el partido pacifista Meeretz. Dado que un tercio de la población de Jerusalén es palestina pero no tiene representación en el Consejo Municipal, me convertí en su representante. Trato de solucionar desde pequeños problemas vecinales hasta otros más serios de corte político. Pero no me siento amenazado, aunque es verdad que recibo amenazas. Pero aprendí a darles su debida proporción y no permitir que me hagan renunciar a luchar por lo que creo.

-¿Cómo actúa el Gobierno israelí en Jerusalén? ¿De qué forma va consiguiendo impedir el crecimiento de la población palestina?

-El máximo temor del Gobierno israelí es que el equilibrio demográfico actual entre israelíes y palestinos se altere y que los palestinos puedan llegar a ser mayoría en Jerusalén y elegir al alcalde. Hoy, los palestinos son el 35% de la población de Jerusalén pero, como su índice de natalidad es mucho más alto, hay demógrafos que sostienen que entre 2015 y 2020 llegarán a una cifra que les permitirá elegir al alcalde. No hay nada que cause mayor pánico entre la clase dirigente israelí que la posibilidad de que el alcalde de la capital de Israel y la ciudad más emblemática del pueblo judío sea palestino. Por eso están implantando una política para evitar que la población se expanda, como negarles licencias de construcción. Obviamente, desconocen la mentalidad palestina: cuando el palestino se enfrenta a la necesidad de construir una casa, ante el rechazo gubernamental, construye de forma ilegal. Entonces recibe la orden de demolición y es cuando nuestra organización entra a actuar. Otra medida es tratar de retirarle la residencia a palestinos cuyo centro de vida está fuera de los límites de Jerusalén. El Gobierno también se niega a permitir a palestinos casados con mujeres que viven en los territorios traerlas a Jerusalén y a inscribir en el Ministerio del Interior a los niños que nacen de palestinas de Cisjordania. Cada elemento es una gran tragedia para las familias palestinas que tienen que enfrentarse a estas arbitrariedades.

-¿A qué cree que se debe que la sociedad israelí se esté girando hacia la derecha?

-La sociedad israelí siempre fue derechista. Incluso en los años de Gobierno laborista era un laborismo duro, tenía más de derechista que de izquierdista. En los últimos años el proceso se va acentuando. Los motivos hay que preguntárselos a un psicólogo, pues tienen que ver con la estructura mental israelí, sus miedos, sus paranoias, con esta sensación de que el mundo nos quiere destruir. A medida que más miedo tienen, más se encierran en un caparazón derechista que les da la sensación de fuerza. Frente a las amenazas externas la respuesta siempre será de fuerza. Y esto la lleva a la derecha.

-¿Cómo explica que el pueblo judío, que ha sido masacrado a lo largo de su historia, pueda ahora oprimir al palestino?

-El pueblo de Israel salió del Holocausto convencido de que lo que le faltaba para evitarlo era la fuerza. Desarrollamos una filosofía militarista que nos desequilibró, nos hizo perder la cabeza. El israelí se emborrachó de poder y entró en un círculo vicioso en el que ante más fuerza, mayor reacción palestina, y viceversa, y va perdiendo el sentido de las cosas. Es el proceso psicológico que pasó el israelí por el corto tiempo que pasó desde el Holocausto, la creación del Estado de Israel y la guerra de los Seis Días, no hubo suficiente periodo de acomodación que le permitiese normalizarse. De un extremo pasó al otro.

-¿Qué expectativas tiene en el proceso de paz? ¿Cuáles son los pasos a seguir para lograrla?

-Yo soy todavía optimista y tengo la esperanza de que el Gobierno español utilice la Presidencia de la UE para incentivar el proceso de paz. Lo que está claro es el punto final: la solución tendrá que ser la devolución de todos los territorios palestinos ocupados en 1967; las fórmulas que hablan de devolver una parte son inaceptables, y lo justo es que Israel devuelva todo lo que ocupó por la fuerza en 1967 a sus legítimos dueños. Si tiene que haber algún tipo de arreglo geográfico se llegará por consenso. En cuanto a los pasos, ya hemos dado todos los necesarios. Ya está todo hecho y claro. Tal vez falten unos pocos meses para completar los detalles del proceso, pero no se puede dilatar más. A diferencia de la postura israelí que habla de procesos, ir paso por paso, yo digo basta de dilatarlo, hay que entrar de lleno en la retirada.

Salud y Calidad de vida

La información de SALUD a su alcance