- Huelva Información, Noticias de Huelva y su Provincia
- Actualidad
- Mundo
- Noruega recuerda a sus muertos
Noruega recuerda a sus muertos
Noruega recuerda a sus muertos
Los noruegos conmemoran el primer aniversario de las matanzas de Oslo y Utoya cometidas por un ultraderechista · El primer ministro dice que Breivik fracasó porque no ha conseguido cambiar al país
Th. Borchert (Dpa) / Oslo | Actualizado 23.07.2012 - 05:03Una vez más, los noruegos conmemoraron juntos y sin brotes de odio el primer aniversario de los atentados terroristas de Utoya y Oslo, buscando consuelo y mirando con confianza hacia el futuro. El país escandinavo volvió a presentarse ayer tal y como lo describió el primer ministro, Jens Stoltenberg, ante la dañada sede del Gobierno: "Prometámonos unos a otros honrar a los muertos disfrutando de la vida", dijo en recuerdo de las 77 víctimas.
Noruega recordó con varios actos, en medio de amplias medidas de seguridad, el primer aniversario de los atentados en el barrio del gobierno de Oslo y en un campamento de las juventudes socialistas en la isla de Utoya que dejaron 77 muertos, asumidos por el extremista de derechas Anders Behring Breivik.
El primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, depositó, en presencia del rey Harald V, una corona de flores en el edificio del Gobierno de la capital ante el que explotó la bomba, que mató a ocho personas.
El primer ministro señaló que el 22 de julio de 2011, el autor del atentado segó muchas vidas y provocó un dolor inconcebible, pero no logró su principal objetivo. "Su bomba y sus disparos pretendían cambiar Noruega. Pero el pueblo noruego ha respondido defendiendo sus propios valores. El atacante fracasó, el pueblo ganó", dijo ante el edificio en el que se encontraba su oficina.
Por primera vez desde los atentados, el barrio gubernamental en el centro de Oslo fue reabierto a los peatones, mientras se espera una decisión antes de que finalice el verano de si el edificio es derruido o renovado.
"Durante un año, muchos niños tuvieron que hacer el difícil camino a la tumba de su padre o su madre. Padres y madres lloraron en las camas vacías de sus amados hijos e hijas. Y otros miles, hermanos, abuelos, amigos o colegas, sintieron nostalgia y desesperación".
"No ha pasado un solo día en el que la tragedia no haya estado en el debate público. Entre otros aspectos, sobre lo que funcionó y lo que no. Y ése es un debate necesario e importante para aprender y evitar que algo así vuelva a ocurrir", dijo Stoltenberg, que pidió a los noruegos que sigan por el camino de la tolerancia y el calor mostrados tras los ataques, sin expresar odio. "Hoy debemos recordarnos los unos a los otros que el amor dura eternamente. El bien y la paz no se extinguen".
El 22 de julio pertenecerá para siempre a aquellos que perdieron la vida ese día (...) queremos recordar a los muertos con agradecimiento (...) pues el año pasado nos enseñó lo preciada y frágil que es la vida (...) Prometámonos unos a otros honrar a los muertos disfrutando de la vida", concluyó.
En la isla de Utoya se reunieron posteriormente supervivientes y familiares de las víctimas. El propio Stoltenberg acudió a la isla, donde participó en un minuto de silencio por los 69 muertos. Stoltenberg y la primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, hablaron luego con los supervivientes y con miembros de las juventudes socialistas, que hasta 2011 celebraban tradicionalmente su campamento de verano en Utoya. Al comienzo del acto cantó Renate Tårnes, superviviente de la masacre que vio cómo Breivik mataba a su novio. Líderes y aspirantes a políticos se sentaron sobre la hierba de la colina de la isla -la cantera donde se han forjado muchos futuros ministros y primeros ministros laboristas-, para presenciar desde allí el acto que se celebró en su modesto escenario de madera.
Con todo, también se escucharon otras voces. Como la del veinteañero Glenn Martin, a quien hace un año Breivik hirió gravemente bajo el ojo. Martin no acudió a Utoya, alegando que todo estaba siendo demasiado escenificado. "Simplemente, ahora mismo me supera pensar en Breivik", dijo al diario danés Politiken.
Los medios recortaron notablemente su cobertura después de que el nombre y el rostro del autor de la masacre apareciera día tras día en sus portadas durante las diez semanas de juicio.
Noruega recordó con varios actos, en medio de amplias medidas de seguridad, el primer aniversario de los atentados en el barrio del gobierno de Oslo y en un campamento de las juventudes socialistas en la isla de Utoya que dejaron 77 muertos, asumidos por el extremista de derechas Anders Behring Breivik.
El primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, depositó, en presencia del rey Harald V, una corona de flores en el edificio del Gobierno de la capital ante el que explotó la bomba, que mató a ocho personas.
El primer ministro señaló que el 22 de julio de 2011, el autor del atentado segó muchas vidas y provocó un dolor inconcebible, pero no logró su principal objetivo. "Su bomba y sus disparos pretendían cambiar Noruega. Pero el pueblo noruego ha respondido defendiendo sus propios valores. El atacante fracasó, el pueblo ganó", dijo ante el edificio en el que se encontraba su oficina.
Por primera vez desde los atentados, el barrio gubernamental en el centro de Oslo fue reabierto a los peatones, mientras se espera una decisión antes de que finalice el verano de si el edificio es derruido o renovado.
"Durante un año, muchos niños tuvieron que hacer el difícil camino a la tumba de su padre o su madre. Padres y madres lloraron en las camas vacías de sus amados hijos e hijas. Y otros miles, hermanos, abuelos, amigos o colegas, sintieron nostalgia y desesperación".
"No ha pasado un solo día en el que la tragedia no haya estado en el debate público. Entre otros aspectos, sobre lo que funcionó y lo que no. Y ése es un debate necesario e importante para aprender y evitar que algo así vuelva a ocurrir", dijo Stoltenberg, que pidió a los noruegos que sigan por el camino de la tolerancia y el calor mostrados tras los ataques, sin expresar odio. "Hoy debemos recordarnos los unos a los otros que el amor dura eternamente. El bien y la paz no se extinguen".
El 22 de julio pertenecerá para siempre a aquellos que perdieron la vida ese día (...) queremos recordar a los muertos con agradecimiento (...) pues el año pasado nos enseñó lo preciada y frágil que es la vida (...) Prometámonos unos a otros honrar a los muertos disfrutando de la vida", concluyó.
En la isla de Utoya se reunieron posteriormente supervivientes y familiares de las víctimas. El propio Stoltenberg acudió a la isla, donde participó en un minuto de silencio por los 69 muertos. Stoltenberg y la primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, hablaron luego con los supervivientes y con miembros de las juventudes socialistas, que hasta 2011 celebraban tradicionalmente su campamento de verano en Utoya. Al comienzo del acto cantó Renate Tårnes, superviviente de la masacre que vio cómo Breivik mataba a su novio. Líderes y aspirantes a políticos se sentaron sobre la hierba de la colina de la isla -la cantera donde se han forjado muchos futuros ministros y primeros ministros laboristas-, para presenciar desde allí el acto que se celebró en su modesto escenario de madera.
Con todo, también se escucharon otras voces. Como la del veinteañero Glenn Martin, a quien hace un año Breivik hirió gravemente bajo el ojo. Martin no acudió a Utoya, alegando que todo estaba siendo demasiado escenificado. "Simplemente, ahora mismo me supera pensar en Breivik", dijo al diario danés Politiken.
Los medios recortaron notablemente su cobertura después de que el nombre y el rostro del autor de la masacre apareciera día tras día en sus portadas durante las diez semanas de juicio.


