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Viaje a lo más profundo de la naturaleza
Viaje a lo más profundo de la naturaleza
La exposición 'El bosque interior' invita a los visitantes a experimentar con el mundo de las sensaciones l itinerario La muestra permanecerá abierta hasta el 9 de octubre en el Centro Cultural de la Villa, de lunes a viernes, en horario de 09:00 a 14:00 y de 16:00 a 21:00.
Jordi Landero/ Cartaya | Actualizado 21.09.2009 - 01:00Con el reclamo de frases como 'El milagro se esconde en lo sencillo, en lo diminuto… algunos piensan que el espíritu del bosque se manifiesta con más fuerza en lo pequeño, lo humilde, lo delicado', el hall del Centro Cultural de la Villa invita a todo aquél que lo desee a adentrarse en el denominado El bosque interior a través de una original exposición que permanecerá abierta al público hasta el próximo 9 de octubre.
Y es que precisamente con ese nombre, bajo el lema Utiliza tus sentidos, participa, y siguiendo los pasos del popular explorador del siglo XVIII Lucio Teas, sobrino del también famoso aventurero Matías Hermes, el visitante se puede sumergir casi literalmente, gracias a la Obra Social de Caja Mediterráneo -CAM- y al Área de Cultura del Ayuntamiento de Cartaya, en el mundo interior de los bosques a través de los sentidos: vista, oído, tacto, gusto y olfato.
Se trata de una original y curiosa exposición pensada para todos los públicos en la que Lucio Teas guía al visitante en la búsqueda del antídoto que sane la extraña enfermedad que se ha apoderado del bosque y que se conoce como 'muérmax'.
Para encontrar el antídoto, el visitante tiene que tocar, oler, ver, oír o saborear los elementos más característicos del bosque, pero sobre todo tiene que pensar o hacerse reflexiones y preguntas tales como 'Tenemos un tesoro… ¿o nos tiene un tesoro a nosotros?, ¿quién cuida a quien?, en clara alusión a los bosques.
La muestra también realiza un sugerente viaje por las cuatro estaciones del año a través de las principales consecuencias en la vida de los habitantes del bosque: primavera, verano, otoño e invierno; así como una breve descripción gráfica de los elementos básicos que conforman la naturaleza y que mantienen la vida en nuestro planeta: Aeris, Ignis, Terrae y Aquae, usando para ello la sugestiva frase 'Sin aire morirías en pocos minutos; sin agua en unas horas; sin comida en unos días; y sin sol en unos meses… ¿y sin el espíritu del bosque?'.
Por otra parte, también se trata de una exposición que intenta relacionar al bosque con el ser humano, por lo que está integrada por dos partes bien diferenciadas: una primera centrada en la ciudad o el ámbito urbano, y otra en el bosque o el ámbito natural.
Para Lucio Teas, la exposición "está pensada para mirar, oler, tocar, asustarnos, sentir, imaginar, soñar, pensar…, y en definitiva para conseguir una de las cosas que más nos gusta hacer en la vida: entretenernos". Para ello, Teas invita al visitante a convertirse durante un rato en explorador como él, al objeto de ayudarle a encontrar de forma conjunta el ansiado antídoto contra la rara enfermedad del bosque, que lo ha sumido en la más absoluta apatía.
Y precisamente en este hecho radica el carácter participativo de El Bosque Interior, en que el visitante no es tan sólo un convidado de piedra que se acerca a observar lo que le muestran, sino que en su papel de explorador y aventurero tiene que ir superando las distintas pruebas y retos que le llevan finalmente a encontrar el inesperado antídoto contra el 'muérmax', que sólo puede ser descubierto por cada visitante de forma individualizada.
La exposición está compuesta por un total de 46 grandes unidades modulares que albergan los mecanismos necesarios para reproducir las experiencias sensoriales de los bosques al objeto de reconciliar al visitante con aquello de lo que forma parte: la naturaleza, además de acercarlo a la sabiduría milenaria de los bosques para tratar de aplicarla a su vida cotidiana.
La muestra se divide en tres partes: El enigma, El protagonista y entrar. En la primera, El enigma, se descubre que hubo un tiempo en el que el extraño 'muérmax' se extendió por todo el planeta y la gente deambulaba por la vida aletargada, triste y sin ilusión. El descubrimiento de un antiguo manuscrito atribuido a un explorador nos da las claves sobre la enigmática enfermedad y 'El protagonista', que no es otro que el visitante, será el único capaz de descubrir el enigma en el interior de un bosque, donde se encuentra el antídoto contra la enfermedad.
De esta forma, se pone de manifiesto que los bosques guardan un secreto atesorado a lo largo de millones de años y que cada árbol tiene algo que contar, estando siempre dispuesto a compartirlo. Al final no queda más remedio que 'entrar', perder el miedo, y dejarse ayudar por la humildad y la generosidad del bosque, ya que el objetivo principal de la muestra es la reconciliación entre el hombre y la naturaleza.
De esta forma, durante los 30 minutos que dura el recorrido, el visitante se convierte en explorador de un viaje que le lleva al interior del bosque y de él mismo.
Y es que precisamente con ese nombre, bajo el lema Utiliza tus sentidos, participa, y siguiendo los pasos del popular explorador del siglo XVIII Lucio Teas, sobrino del también famoso aventurero Matías Hermes, el visitante se puede sumergir casi literalmente, gracias a la Obra Social de Caja Mediterráneo -CAM- y al Área de Cultura del Ayuntamiento de Cartaya, en el mundo interior de los bosques a través de los sentidos: vista, oído, tacto, gusto y olfato.
Se trata de una original y curiosa exposición pensada para todos los públicos en la que Lucio Teas guía al visitante en la búsqueda del antídoto que sane la extraña enfermedad que se ha apoderado del bosque y que se conoce como 'muérmax'.
Para encontrar el antídoto, el visitante tiene que tocar, oler, ver, oír o saborear los elementos más característicos del bosque, pero sobre todo tiene que pensar o hacerse reflexiones y preguntas tales como 'Tenemos un tesoro… ¿o nos tiene un tesoro a nosotros?, ¿quién cuida a quien?, en clara alusión a los bosques.
La muestra también realiza un sugerente viaje por las cuatro estaciones del año a través de las principales consecuencias en la vida de los habitantes del bosque: primavera, verano, otoño e invierno; así como una breve descripción gráfica de los elementos básicos que conforman la naturaleza y que mantienen la vida en nuestro planeta: Aeris, Ignis, Terrae y Aquae, usando para ello la sugestiva frase 'Sin aire morirías en pocos minutos; sin agua en unas horas; sin comida en unos días; y sin sol en unos meses… ¿y sin el espíritu del bosque?'.
Por otra parte, también se trata de una exposición que intenta relacionar al bosque con el ser humano, por lo que está integrada por dos partes bien diferenciadas: una primera centrada en la ciudad o el ámbito urbano, y otra en el bosque o el ámbito natural.
Para Lucio Teas, la exposición "está pensada para mirar, oler, tocar, asustarnos, sentir, imaginar, soñar, pensar…, y en definitiva para conseguir una de las cosas que más nos gusta hacer en la vida: entretenernos". Para ello, Teas invita al visitante a convertirse durante un rato en explorador como él, al objeto de ayudarle a encontrar de forma conjunta el ansiado antídoto contra la rara enfermedad del bosque, que lo ha sumido en la más absoluta apatía.
Y precisamente en este hecho radica el carácter participativo de El Bosque Interior, en que el visitante no es tan sólo un convidado de piedra que se acerca a observar lo que le muestran, sino que en su papel de explorador y aventurero tiene que ir superando las distintas pruebas y retos que le llevan finalmente a encontrar el inesperado antídoto contra el 'muérmax', que sólo puede ser descubierto por cada visitante de forma individualizada.
La exposición está compuesta por un total de 46 grandes unidades modulares que albergan los mecanismos necesarios para reproducir las experiencias sensoriales de los bosques al objeto de reconciliar al visitante con aquello de lo que forma parte: la naturaleza, además de acercarlo a la sabiduría milenaria de los bosques para tratar de aplicarla a su vida cotidiana.
La muestra se divide en tres partes: El enigma, El protagonista y entrar. En la primera, El enigma, se descubre que hubo un tiempo en el que el extraño 'muérmax' se extendió por todo el planeta y la gente deambulaba por la vida aletargada, triste y sin ilusión. El descubrimiento de un antiguo manuscrito atribuido a un explorador nos da las claves sobre la enigmática enfermedad y 'El protagonista', que no es otro que el visitante, será el único capaz de descubrir el enigma en el interior de un bosque, donde se encuentra el antídoto contra la enfermedad.
De esta forma, se pone de manifiesto que los bosques guardan un secreto atesorado a lo largo de millones de años y que cada árbol tiene algo que contar, estando siempre dispuesto a compartirlo. Al final no queda más remedio que 'entrar', perder el miedo, y dejarse ayudar por la humildad y la generosidad del bosque, ya que el objetivo principal de la muestra es la reconciliación entre el hombre y la naturaleza.
De esta forma, durante los 30 minutos que dura el recorrido, el visitante se convierte en explorador de un viaje que le lleva al interior del bosque y de él mismo.
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