día mundial de la libertad de prensa Actos de la Asociación de la Prensa de Huelva

Sobrevivir a la tragedia

El catedrático Bernardo Díaz Nosty se muestra optimista ante la crisis actual del periodismo · Destaca la pérdida de libertad por las injerencias políticas en los medios

Javier Ronchel / Huelva | Actualizado 03.05.2012 - 01:00
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Rafael Terán, presidente de la Asociación de la Prensa de Huelva, con Díaz Nosty y Vicente Quiroga, ambos columnistas de 'Huelva Información'.

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En medio de la crisis económica, social y hasta moral, que destacan muchos en la actualidad, hay crisis sectoriales que están agravando la situaciónque toca. Y no sólo la del ladrillo. También a los medios de comunicación les está tocando pasar malos tiempos; quizá los peores de su historia, como ya se apunta. Y en España más que en ningún otro país.

Con este panorama sombrío, la celebración de una jornada especial como el Día Mundial de la Libertad de Prensa se ha convertido en una plataforma reivindicativa desde la que defender el futuro de la profesión periodística. Toca hacer piña entre los profesionales y, sobre todo, concienciar a la sociedad de la importancia de la información, libre y transparente, para la pervivencia de los sistemas democráticos.

El análisis correspondió ayer en Huelva a la Asociación de la Prensa onubense y al catedrático Bernardo Díaz Nosty, que se sumó a las celebraciones en la provincia con una conferencia que repasó el marco actual de la profesión en el país.

A Díaz Nosty, colaborador también de Huelva Información, le precede su trayectoria profesional, eminentemente académica, y la autoría de obras claves como El libro negro del periodismo en España, radiografía exhaustiva que recoge datos y argumentos para la crisis actual.

Pero ante todo, el profesor es optimista. Tira de lo que califica como "optimismo antropológico necesario" y muestra su fe en la juventud actual, en su capacidad, en su formación, en su criterio, "para que abandone los vicios que hemos tenido estos años atrás".

Bernardo Díaz Nosty invita a la esperanza. Pero no elude la realidad. La que habla, sobre todo, de un poder mediático. La de las injerencias políticas en los medios de comunicación. La de la "polarización" de los medios en España.

En este sentido, la crítica es clara. En el balance histórico se alude a los años de gobierno socialista de Felipe González, "cuando hubo un compromiso democrático y de calidad para construir en España un sistema de medios como en otros países". "Pero a diferencia de lo que sucede en éstos, aquí los gobiernos son muy interventores. Y el apoyo a los grupos mediáticos lleva a un sistema polarizado de bipartidismo dominante que no ha hecho ningún favor", explicó.

Díaz Nosty aseguró que en España hay un "sistema polarizado asimétrico", "tomando como eje el centro político", en las que abundan más las opiniones de un signo que las de otro. "En prensa -puso como ejemplo- tras la desaparición de Público, el periódico que marca la frontera es El País, que en Europa se diría que es de centro o de un tenue centro-izquierda, y en el otro extremo están más acentuados".

De este sistema polarizado, como consecuencias peores, la pérdida, precisamente, de libertad informativa: "Se adoptan posturas propias de partidos políticos, se editorializa la información con elementos más de lucha dialéctica que informativos...". Y como datos de la evidencia, una encuesta a directores de periódicos en España, en la que "más del 50% reconocía que sufría presiones externas, ahora centradas en un entorno institucional y político".

El llamado boom mediático fue también protagonista en el análisis, con la aparición, en la última década, de periódicos y canales de televisión y radio, en parte como inversión de los beneficios de la construcción, y también para el reparto de la tarta publicitaria institucional.

Entre tanto caos, la defensa del modelo público es fundamental para Díaz Nosty, quien teme que un nuevo debate se centre en los próximos meses sobre la necesidad de las televisiones públicas. Y alertó de la venta de los grandes grupos mediáticos a capital extranjero, sobre todo italiano, que está condicionando la trayectoria del mercado.

"La situación es francamente mala", dijo sobre la profesión periodística. Aunque más que en la destrucción de empleo incidió en "la precarización", una realidad, a su juicio, previa al estallido de la crisis. Para evitarlo se refirió también a la situación en otros países europeos y alertó sobre la otra gran burbuja periodística, la académica, la de 70.000 matriculados en Periodismo en las 41 facultades. "Con menos titulados no decaerían los salarios", señaló.
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