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La crisis, la Inspección y ahora la reforma laboral reducen las bajas médicas
La crisis, la Inspección y ahora la reforma laboral reducen las bajas médicas
Los mecanismos de control propician el alta de más de un tercio de los onubenses con incapacidad temporal (IT) · Sólo en enero ya hubo una cuarta parte menos de IT nuevas · Patologías psiquiátricas y musculares, las que más trabajo dan a los inspectores
Ana Vives Casas / Huelva | Actualizado 30.04.2012 - 01:00La crisis lo cambia todo, incluso las estadísticas que vuelven a datos similares a los de hace casi una década. Es la tendencia que parecen haber tomado los índices de incapacidades temporales, las clásicas bajas médicas que no habían dejado de subir en los últimos cuatro años. Cambios en el protocolo de actuación y campañas llevadas a cabo por la Junta de Andalucía no han sido capaces de reducir tanto la tasa como el miedo a perder el puesto. Hasta el punto de que ocho de cada diez onubenses con baja de corta duración (menos de 30 días) se incorporan de forma automática al trabajo tras la intervención de la Inspección Médica. O que en el último año, se haya reducido un 10% el número de bajas, después de una caída consecutiva en ejercicios anteriores.
El recorte refleja el impacto que en parte ha tenido la recesión económica en los trabajadores, ya que muchos descartan cogerse una baja por miedo a perder su empleo, sobre todo aquéllos que hasta ahora engañaban, apuntan mutuas y gestores administrativos. "Existe un temor evidente por el puesto de trabajo y actualmente la gente quiere minimizar estos riesgos", señala el director de una pequeña empresa donde hasta hace unos años la incidencia de las incapacidades temporales era "más que preocupante". Esta opinión es compartida por personal de algunas mutuas que reconocen que "la gente aguanta más, antes de solicitar una prestación por incapacidad temporal, cuando antes por muy poco se la pedía". Y eso ha hecho que en el conjunto de las incapacidades temporales (IT) la Inspección logre que se dé de alta el 35% de los onubenses (hace tan solo unos años, ese porcentaje se quedaba en el 28%).
Se dan menos bajas y las que se dan son más cortas. El último balance anual deja una media en la provincia de 49,91 días frente a los 53,80 que duraban los procesos un año antes. Cifras muy alejadas de 2005 cuando el tiempo se fijaba en nuestra provincia en los 67,10 días, según los datos del Ministerio de Empleo y la Seguridad Social.
Pero además del temor a perder el puesto de trabajo, la crisis también ha ido dejando otro efecto en el apartado de bajas: la modificación de la nómina a percibir. Muchas empresas han eliminado de sus convenios los complementos que se pagaban y se añadían al mínimo de sueldo que han de pagar a sus trabajadores en caso de baja. Sin este suplemento, la mayoría sólo cubre el 60% de la base de cotización del cuarto al vigésimo día de baja, y el 75% a partir del vigésimo primero. Estas cantidades resultan insuficientes para muchos trabajadores en el actual contexto, por lo que son más reacios a cogerse una baja laboral.
La situación económica ha sido decisiva en este cambio de tendencia, pero también la labor de la Inspección. Opera de forma coordinada entre las diferentes administraciones competentes y desarrolla diferentes programas (comenzaron en 2004 con uno y ya son cinco los que se ejecutan año tras año). Todos con el claro objetivo de combatir el absentismo laboral y el fraude. Para ello, en la provincia se cuenta con un equipo de doce personas, formado por un médico jefe, cuatro médicos inspectores, un subinspector y un apoyo administrativo) que controla las incapacidades temporales que se dan en la provincia.
A lo largo del año pasado realizaron 10.721 citaciones, la mayor parte de ellas relacionadas con dolencias psiquiátricas y musculares (lumbago, artrosis, etc.), si bien la mayor parte de las bajas que se registran en la provincia llega por patologías respiratorias (gripe y resfriado común) en las que su duración (de no más de una semana) hace que se desarrollen sin que dé tiempo a que actúen los inspectores.
Este año se ha previsto prácticamente el mismo esquema para seguir trabajando en el control del absentismo por incapacidad temporal. Según se hizo público en marzo, las valoraciones se llevarán a cabo a través de controles directos en las unidades médicas de la Inspección, visitas domiciliarias y controles indirectos con los médicos que atienden a los pacientes. El ámbito de actuación: trabajadores con bajas inferiores a los doce meses, tanto del Instituto Nacional de la Seguridad Social, en contingencias comunes y profesionales, como de las mutuas , en contingencias comunes.
A la labor inspectora y la crisis se suma ahora la reforma laboral, que también incidirá en el descenso de las bajas. De hecho, sólo en el mes de enero (el primero en aplicarse el texto regulador) se han reducido un 24,8%, si bien, "aún es pronto para saber con exactitud qué porcentaje se debe a la reforma", según el director de la Inspección Provincial de la Delegación de Salud de Huelva, Francisco Trujillo; si bien reconoce que "influir, influye", aunque "no tanto" como se ha asegurado desde la CEOE, que se llegó a cifrar en un 20% la caída de las bajas propiciada por la reforma.
En el otro lado, los sindicatos, que apuntan a que la reforma está dando lugar a un nuevo fenómeno: que haya empleados que acuden al trabajo, pese a encontrarse enfermos, con el fin de evitar posibles represalias posteriores. De ahí, que los sindicatos no hayan dudado en señalar que la actual tendencia podría recrudecerse mes a mes con la reforma laboral del Gobierno, que permite despedir con sólo 20 días de indemnización por jornada trabajada a quienes acumulen nueve días de baja (pese a estar justificadas) en dos meses.
El recorte refleja el impacto que en parte ha tenido la recesión económica en los trabajadores, ya que muchos descartan cogerse una baja por miedo a perder su empleo, sobre todo aquéllos que hasta ahora engañaban, apuntan mutuas y gestores administrativos. "Existe un temor evidente por el puesto de trabajo y actualmente la gente quiere minimizar estos riesgos", señala el director de una pequeña empresa donde hasta hace unos años la incidencia de las incapacidades temporales era "más que preocupante". Esta opinión es compartida por personal de algunas mutuas que reconocen que "la gente aguanta más, antes de solicitar una prestación por incapacidad temporal, cuando antes por muy poco se la pedía". Y eso ha hecho que en el conjunto de las incapacidades temporales (IT) la Inspección logre que se dé de alta el 35% de los onubenses (hace tan solo unos años, ese porcentaje se quedaba en el 28%).
Se dan menos bajas y las que se dan son más cortas. El último balance anual deja una media en la provincia de 49,91 días frente a los 53,80 que duraban los procesos un año antes. Cifras muy alejadas de 2005 cuando el tiempo se fijaba en nuestra provincia en los 67,10 días, según los datos del Ministerio de Empleo y la Seguridad Social.
Pero además del temor a perder el puesto de trabajo, la crisis también ha ido dejando otro efecto en el apartado de bajas: la modificación de la nómina a percibir. Muchas empresas han eliminado de sus convenios los complementos que se pagaban y se añadían al mínimo de sueldo que han de pagar a sus trabajadores en caso de baja. Sin este suplemento, la mayoría sólo cubre el 60% de la base de cotización del cuarto al vigésimo día de baja, y el 75% a partir del vigésimo primero. Estas cantidades resultan insuficientes para muchos trabajadores en el actual contexto, por lo que son más reacios a cogerse una baja laboral.
La situación económica ha sido decisiva en este cambio de tendencia, pero también la labor de la Inspección. Opera de forma coordinada entre las diferentes administraciones competentes y desarrolla diferentes programas (comenzaron en 2004 con uno y ya son cinco los que se ejecutan año tras año). Todos con el claro objetivo de combatir el absentismo laboral y el fraude. Para ello, en la provincia se cuenta con un equipo de doce personas, formado por un médico jefe, cuatro médicos inspectores, un subinspector y un apoyo administrativo) que controla las incapacidades temporales que se dan en la provincia.
A lo largo del año pasado realizaron 10.721 citaciones, la mayor parte de ellas relacionadas con dolencias psiquiátricas y musculares (lumbago, artrosis, etc.), si bien la mayor parte de las bajas que se registran en la provincia llega por patologías respiratorias (gripe y resfriado común) en las que su duración (de no más de una semana) hace que se desarrollen sin que dé tiempo a que actúen los inspectores.
Este año se ha previsto prácticamente el mismo esquema para seguir trabajando en el control del absentismo por incapacidad temporal. Según se hizo público en marzo, las valoraciones se llevarán a cabo a través de controles directos en las unidades médicas de la Inspección, visitas domiciliarias y controles indirectos con los médicos que atienden a los pacientes. El ámbito de actuación: trabajadores con bajas inferiores a los doce meses, tanto del Instituto Nacional de la Seguridad Social, en contingencias comunes y profesionales, como de las mutuas , en contingencias comunes.
A la labor inspectora y la crisis se suma ahora la reforma laboral, que también incidirá en el descenso de las bajas. De hecho, sólo en el mes de enero (el primero en aplicarse el texto regulador) se han reducido un 24,8%, si bien, "aún es pronto para saber con exactitud qué porcentaje se debe a la reforma", según el director de la Inspección Provincial de la Delegación de Salud de Huelva, Francisco Trujillo; si bien reconoce que "influir, influye", aunque "no tanto" como se ha asegurado desde la CEOE, que se llegó a cifrar en un 20% la caída de las bajas propiciada por la reforma.
En el otro lado, los sindicatos, que apuntan a que la reforma está dando lugar a un nuevo fenómeno: que haya empleados que acuden al trabajo, pese a encontrarse enfermos, con el fin de evitar posibles represalias posteriores. De ahí, que los sindicatos no hayan dudado en señalar que la actual tendencia podría recrudecerse mes a mes con la reforma laboral del Gobierno, que permite despedir con sólo 20 días de indemnización por jornada trabajada a quienes acumulen nueve días de baja (pese a estar justificadas) en dos meses.





Pero si cada vez hay menos personas trabajando, la mayoría está en el paro. . . lógicamente tiene que haber menos trabajadores de baja laboral, no?