El voto provincia por provincia

Sevilla es la clave para que el PP pueda gobernar

María José Guzmán / sevilla

Lo importante para el PP es gobernar, no ganar. Y la única ecuación para que esto sea posible es conseguir la mayoría absoluta, un plus que dependerá del apoyo que reciba en Sevilla. Esta provincia es el último bastión socialista, el único territorio donde el PSOE todavía no ha logrado imponerse en ningunas de las citas con las urnas. No obstante, el techo de cristal del PP ya se rompió en las pasadas generales, en las que adelantó a los socialistas en 17 poblaciones y se debilitó en feudos tradicionales como Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra o Los Palacios y en numerosos puntos del Aljarafe.

El cambio sevillano, usando el argot de los populares, se inició el año pasado en la provincia. En la capital, Juan Ignacio Zoido batió todo un récord en las municipales al hacerse con 20 concejales, una mayoría absoluta histórica. El PP confía ahora en extender este efecto Zoido a buena parte de la provincia y, de hecho, ha depositado toda la responsabilidad en el alcalde, convencido de su tirón electoral. A su favor cuentan con una oposición que se desangra a chorros: si en las pasadas generales de noviembre lograron con apuros salvar los muebles, la abrupta ruptura vivida hace poco más de un mes en el congreso provincial, que ha dejado al partido en manos de una gestora, ha sido la gota que ha colmado el vaso. Si el PSOE se descalabra en Sevilla el fracaso será doble, pues la lista está encabezada por José Antonio Griñán, candidato a la Presidencia de la Junta.

Las distancias, en noviembre, se acortaron y socialistas y populares se quedaron a sólo 32.000 votos en la provincia. Además IU logró recuperarse y consiguió en las generales colocar a un diputado por Sevilla en Madrid. Este escenario, extrapolado al Parlamento andaluz, es el que reflejan algunas encuestas. No obstante, las políticas puestas en marcha por el PP en los últimos meses a nivel nacional -y en menor grado el balance de gestión de Zoido en Sevilla- podrían influir en que muchos de los votos prestados que consiguió el PP ahora se queden en el limbo. Esto es, se conviertan en abstenciones, una opción que favorecería al PP pero que, a su vez, complicaría una mayoría absoluta.

Si la campaña del PP ha sido la no campaña, con el anhelo de congelar la situación,  el PSOE, sumido en la autodestrucción, ha resucitado a poco menos de una semana de las elecciones intentando movilizar in extremis a todo el partido.  Pero el escándalo de los ERE, otra vez, ha eclipsado sus mensajes.

La pelea se librará en los pueblos, voto a voto. A estas alturas, en la capital la marea azul parece imparable.

Cádiz: Muchas novias para un escaño muy decisivo

Francisco Sánchez Zambrano / cádiz

Las urnas, como siempre, serán las que darán o quitarán razones. Pero todas las formaciones políticas parten de la base de que en la provincia de Cádiz está casi todo el pescado vendido, que sólo hay un escaño en juego, que ese escaño puede resultar muy decisivo para la gobernabilidad de Andalucía y que todos los partidos, sin excepción, han peleado con denuedo durante toda la campaña por llevarse ese gato al agua.

Pero vayamos por partes. Nadie duda de que el PP ganará hoy por primera vez en su historia unas elecciones andaluzas en la circunscripción gaditana. Lo hizo antes en las municipales de 1995 y 2011 y en las generales de 2000 y 2011, pero jamás lo logró en unas autonómicas. Hoy, salvo sorpresa extraordinaria, se romperá ese tabú. La única duda radica en conocer por cuánta diferencia superará el PP al Partido Socialista. En las municipales del pasado mayo ganó por una distancia de 11 puntos, una brecha que se agrandó aún más, hasta los 14,3 puntos porcentuales, en las generales del 20 de noviembre.

Si la victoria de hoy de los populares se acerca a ese margen, tendrían en su mano alcanzar su octavo parlamentario por Cádiz, un dato que este partido ve esencial para garantizarse la gobernabilidad de Andalucía. "El octavo escaño por Cádiz es el que nos tiene que dar la mayoría absoluta", reflexionaba el jueves en Jaén en voz alta el secretario general del PP-A y cabeza de lista por Cádiz, Antonio Sanz.

Nadie cree que el PP baje de los siete escaños por Cádiz, ni que IU pierda el acta de diputado que desde 2004 ostenta Ignacio García, ni que el PSOE, pese a su grave crisis interna y el distanciamiento patente entre sus ejecutivas provincial y regional, ponga su listón por debajo de los seis parlamentarios. Quedaría por tanto un único acta en disputa, por el que se pelean todas las novias, a excepción quizás del Foro Ciudadano que lidera el histórico Pedro Pacheco, con pocas opciones de convertirse en la sorpresa de esta jornada electoral.

Sí parecen tener más opciones, quizás por este orden, el PP; el PA liderado por Pilar González que aspira a volver al Parlamento tras una penosa travesía en el desierto de cuatro años; IU, que ve opciones serias de colocar a un acompañante de Ignacio García; el PSOE, encabezado por Luis Pizarro y que sueña con atar el séptimo parlamentario que le daba el último sondeo del CIS; o incluso UPyD, que fue la sorpresa de las pasadas generales.  

Huelva: Los populares buscan su segunda victoria electoral en la provincia

Raquel Montenegro / huelva

Socialistas y populares se enfrentan esta noche a su segunda batalla real por la victoria electoral en Huelva. Si tal y como anuncian los sondeos el PP gana esta noche, sería la segunda vez (la primera fue en las generales del 20-N) que la gaviota consigue imponerse en una provincia tradicionalmente ligada al puño y la rosa. No obstante, la lucha está abierta; según el último sondeo del CIS, la diferencia entre populares y socialistas es de sólo 6 décimas.

Parece haber partido por tanto en una provincia de corazón socialista, que valora mejor a José Antonio Griñán que a Javier Arenas y rechaza las medidas económicas que propone el PP, pero que cree que el 25-M habrá victoria popular y quiere un cambio en el Gobierno (o al menos, así lo confiesa en las encuestas). En ese descontento socialista confía IU para amarrar el escaño para Diego Valderas, que tanto trabajo le costó obtener en las elecciones de 2008.

El resultado esperado es de 5 diputados para el PP, 5 para el PSOE y 1 para IU, frente al 4-6-1 que se reparten ahora. Con un PSOE ahogado en la crisis económica y el caso de los ERE,  y un PP que se ha expandido por la provincia, creando la estructura que le faltaba, los populares lograron el 20 de noviembre una remontada histórica, de 23 puntos, para hacerse con la victoria en la provincia. Esta noche esperan repetir la hazaña tras una campaña en la que se han escuchado pocas propuestas para Huelva, con el PSOE centrado en la reforma laboral y los recortes del Gobierno central y el PP machacando las que han sido sus ideas fuerza de los últimos meses, con la Huelva-Cádiz y la reapertura de la mina de Riotinto en cabeza.

Con tres alcaldes al frente de la lista desafiando la modificación de la Ley Electoral andaluza aprobada por el PSOE, el PP ha basado su campaña en una reiteración continua de estas propuestas, con atención preferente a los nueve municipios que le darán ese diputado más necesario para lograr la mayoría absoluta en Andalucía. Por su parte, los socialistas han desarrollado  a lo largo de estos 15 días una multitud de micro actos, repartos de propaganda y contactos con colectivos (hasta un millar de actividades calculaban). Los grandes mítines pasaron a la historia: sólo uno del PP y un gran coloquio del PSOE han llenado grandes espacios. El candidato de IU, Diego Valderas, hizo lo propio con la céntrica Plaza de la Merced de la capital, para cerrar la campaña acompañado por el líder federal de IU, Cayo Lara.

Málaga: Una de las llaves para la mayoría absoluta

J. Sánchez / málaga

Ganará el PP en Málaga. Sobre eso parece que no hay dudas ni las ha habido durante una campaña tediosa y sin propuestas concretas para la provincia de ninguno de los grandes. Lo que está en juego es la distancia porque de la dimensión de la victoria de la lista que encabeza la alcaldesa de Fuengirola, Esperanza Oña, dependerá en gran medida la mayoría absoluta a la que aspira Javier Arenas para asaltar la Presidencia de la Junta.

Sin discusión, pues, sobre el resultado la provincia se maneja ahora en varios escenarios posibles que han ido dibujando las encuestas. El más favorable para el Partido Popular le auparía hasta los diez parlamentarios en la provincia, lo que le permitiría casi con toda seguridad gobernar Andalucía, y dejaría en unos paupérrimos cinco escaños al PSOE, con sus peores resultados históricos en la comunidad. No sólo se aprovecharía el  PP del desplome socialista, también IU conseguiría dos diputados autonómicos manteniendo la tendencia al alza que ya apuntó en las últimas elecciones generales donde colocó en el Congreso de los Diputados a Alberto Garzón, el parlamentario más joven.

Estas dos últimas referencias electorales, el 20 de noviembre y las municipales de mayo, han dejado claro que la mancha azul que se había consolidado en los grandes núcleos de la Costa se ha ido extendiendo con fuerza por el interior conquistando los feudos de Antequera y Ronda y acaparando muchas simpatías en los pueblos con tipología rural.

El objetivo de la candidatura de Luciano Alonso, el consejero de Turismo, pasa por repetir los resultados de los últimos comicios autonómicos y mantener los siete representantes de las últimas elecciones andaluzas. Cualquier resultado que no alcance esa cifra abrirá con seguridad una crisis en el partido en la provincia, donde el sector crítico se ha posicionado con fuerza después del desastre en las últimas elecciones generales del 20 de noviembre.

Las incógnitas, con mínimas posibilidades para los minoritarios UPyD y el PA, se desvelarán en unas horas porque lo más resaltable de la campaña en Málaga es que prácticamente no ha habido tal, si la entendemos como confrontación de ideas y proyectos en una provincia inmersa en el inmovilismo de las obras tantas veces anunciadas y nunca ejecutadas. Nadie se ha acordado del tren litoral o el saneamiento de la Costa, grandes asignaturas pendientes durante décadas. El debate se ha centrado más sobre las formas de hacer política a nivel regional o nacional. Los ERE contra la reforma laboral y el y tú más.

Para la postcampaña quedará el anuncio de Javier Arenas de que traerá a Málaga la Consejería de Turismo, puesto en duda reiteradamente por los socialistas y poco más. Pasaron por aquí Rajoy, Griñán, Arenas, Chaves y Cayo Lara, pero dejaron poco.

Granada: todos los vientos soplan a favor del cambio

Guillermo Ortega / granada

En Granada también se espera un vuelco. Prácticamente todas las encuestras pronostican que el PP será el partido más votado y que ganará siete de los trece escaños que hay en juego. Hay sondeos, incluso, que vaticinan que la lista que encabeza el alcalde de Motril, Carlos Rojas, conseguirá ocho, aunque fuentes del partido reconocen (en voz baja, eso sí) que eso es altamente improbable. En todo caso, lo que se augura es que Granada pondrá su grano de arena (o muchos granos, para ser exactos) en el previsible cambio de gobierno.

Sólo en una de las ocho elecciones autonómicas celebradas hasta el momento los populares han superado en votos a los socialistas. Ocurrió en 1994 y la diferencia fue de 1.500 votos. El PP logró entonces seis diputados por la provincia, una cifra que después ha repetido en dos ocasiones: en el año 2000 y en el 2008.

En el resto de las consultas, el PSOE ha ganado, y en algunas lo hizo de calle, como en el año 2004, cuando la diferencia respecto a su más directo rival fue de 70.000 votos. Para los socialistas, llegar a los seis diputados sería un auténtico éxito, aunque lo cierto es que Teresa Jiménez, que es la candidata y también la secretaria general del partido en la provincia, se niega en redondo a aceptar ninguna hipótesis que no sea la del triunfo de los suyos. El reto es mantener el optimismo como sea, y es comprensible: para ella sería la tercera derrota, después de las cosechadas en las municipales y en las generales, desde que está al frente de la formación en Granada.

A la hora de votar en las autonómicas, Izquierda Unida siempre ha contado con un apoyo importante en  Granada. En 1986 y 1994 consiguió dos escaños y uno en los demás comicios. Siempre ha obtenido más del 7% de los sufragios y eso es garantía de éxito. Ahora, todas las encuestas dan por seguro que mantendrá su representante granadino en el Parlamento de Andalucía, que será la ex alcaldesa de Chauchina Mari Carmen Pérez.

En cuanto a las demás fuerzas que concurren, no se espera que ninguna dé la campanada. Es probable que UPyD continúe en su línea ascendente. Cuenta con un importante respaldo en la capital y en pueblos del Área Metropolitana, como se comprobó en las municipales de 2011, no parece suficiente como para lograr plaza en Sevilla.

Equo y PA se disputan la honrilla de ser el quinto partido más votado. Los andalucistas parten con ventaja porque al fin y al cabo las autonómicas siempre han sido su plato fuerte, pero los ecologistas ganan peso de forma progresiva, como han venido demostrando en las citas más recientes.

Almería: A por un marcador de tenis o de fútbol sala

Óscar Lezameta / almería

La victoria del Partido Popular va a ser incuestionable. Ésa no es la duda que se dilucida mañana. La principal incógnita que revelarán las urnas será la diferencia con la que la consiga. Un 7 a 5 como refleja ahora el reparto de parlamentarios andaluces a favor de los populares sería defendible; un 8 a 4 sería una derrota sin paliativos y se confirmarse la irrupción de IU como señalaban algunas encuestas con lo que el marcador sería de billar a tres bandas (8-3-1) sería complicado de administrar por una dirección provincial del PSOE que apenas ha cumplido un año desde que se hiciera con el poder después del golpe de estado interno protagonizado a comienzos de junio pasado.

La candidatura de Javier Arenas a la Presidencia de la Junta de Andalucía, ha terminado por consolidar un paseo casi militar de los populares en la provincia. Pasarían, como en el resto de las andaluzas, a controlar todos los resortes del poder provincial, desde el Ayuntamiento de la capital y de la mayoría de las localidades (sólo quedaría Vícar como único islote del poder otrora hegemónico en la provincia), hasta la Diputación y, si los resultados acompañan, también el de la Administración periférica de la Junta.

En el otro lado de la acera política, no cabe duda de que el PSOE provincial se juega algo más que una derrota más o menos honrosa. Los cantos de sirena de los integrantes de quienes detentaron el poder hasta hace unos meses (personalizados en el ex consejero Martín Soler y el ex secretario general Diego Asensio) y que jamás se han apartado de las estructuras del partido donde aún conservan un buen número de fieles, serán más que evidentes y una vuelta atrás (o al menos un intento mayor al que se vivió con la elección de las listas al Congreso de Sevilla) no sería descartable en absoluto.

Falta por determinar también qué cantidad de voto pierde el PSOE a manos de una IU que no abandona la idea de que Almería sea una de las provincias que ayuden en el aumento que, más que previsiblemente tendrá en la comunidad autónoma. El ascenso de la coalición experimentado en las municipales, puede llevarles después de muchos a tener un parlamentario almeriense.

Almería encara, en fin, un partido en el que lo único que deberá dirimirse será un resultado que encaminará al PP al poder casi omnipresente en casi todas las instituciones provinciales.

Córdoba: Los populares, más cerca del vuelco político

Rafael Ruiz / Córdoba

El Partido Popular aspira a ganar unas elecciones autonómicas en la provincia de Córdoba tras haber ampliado su influencia en los ayuntamientos, gobernar la Diputación y vencer en las últimas elecciones generales. Los objetivos del PP están claros: darle la vuelta a los resultados de las andaluzas de 2008 consiguiendo seis escaños e, incluso, aspirando al séptimo, lo que sería un vuelco electoral de enormes proporciones. En la dirección popular estiman que no se trata de una posibilidad remota sino de un resultado que está al alcance de la mano.

Socialistas y populares se han plantado en la campaña de forma muy dispar. La decisión del PSOE de presentar a José Antonio Griñán por Sevilla abrió una polémica dura y compleja en la que los socialistas se dejaron una parte más de su cohesión interna. La parlamentaria Araceli Carrillo, una figura respetada dentro del partido  y muy ligada al mundo de la educación, lidera la lista que ha logrado unir siquiera de forma temporal a las distintas familias del partido. En el PP, no ha habido discusión: su cabeza de cartel es el activo con más proyección pública en estos momentos, el alcalde de Córdoba y presidente del partido, José Antonio Nieto. En tanto que regidor, no podrá tomar posesión del acta de parlamentario si no se paraliza la aplicación de la reforma electoral que establece la incompatibilidad entre los cargos de parlamentario y regidor. La secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, se cayó del cartel en el último momento entre los populares.

Centrados en Sevilla y Cádiz, la presencia de altos cargos en Córdoba ha sido discreta. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, abrió campaña en Lucena con Javier Arenas mientras que Alfredo Pérez Rubalcaba protagonizó el cierre de campaña con José Antonio Griñán y Felipe González. El PP ha centrado su campaña en resaltar los perfiles institucionales que ya tiene con una actividad fuera de lo común que ha buscado el desgaste del rival y el mérito propio por medio de anuncios de proyectos e infraestructuras que ahora toca gestionar. En una estrategia compartida con el PSOE, los políticos se han centrado en los municipios de la provincia sobre la capital, donde el voto popular se encuentra asentado. En los municipios más pequeños y en las llamadas ciudades medias (Palma del Río, Lucena, Pozoblanco, entre otras), de tradición socialista, hay partido.

Tras un proceso tortuoso de renovación de listas, Izquierda Unida se presenta a las elecciones con la intención de renovar parlamentario -la cabeza de lista es la abogada Alba Doblas- aprovechando la debilidad de los socialistas. La coalición de izquierdas asegura que más que uno tiene dos escaños en la mano en un reparto en el que nunca hay para todos.

Jaén: Los socialistas se aferran al 'efecto Navarro'

R. E. / Jaén

Jaén ha perdido en esta convocatoria electoral un escaño en favor de Málaga por el criterio de la población. Los 12 asientos de 2008 serán esta vez 11. Se trata de la provincia donde el PP lo tiene más difícil para obtener un escaño de más. Ésas son sus cuentas para obtener la mayoría absoluta: con un diputado más por cada provincia pasaría de 47 a 55 y no dependería de pacto alguno para gobernar.

Las quinielas hablan de un posible empate a cinco entre socialistas y populares, de manera que el escaño sobrante iría a parar a IU. El resultado más probable es un 5-5-1 con victoria del PSOE por votos. El 6-5 o el 5-6 son escenarios menos probables. La número uno de Jaén por los socialistas es la consejera Micaela Navarro, una de las dirigentes más populares del PSOE-A incluso en tiempos de zozobra como los actuales. Alfredo Pérez Rubalcaba quiso que encabezase la lista del partido en las últimas elecciones generales del 20N, pero se consideró necesario que se quedase en Andalucía por su peso político y por el papel que puede jugar como muro de contención ante la expansión del PP-A.

La campaña en Jaén ha sido áspera. El coordinador electoral del 25-M por el PP, Francisco Armijo, ha contrapuesto en más de una ocasión la "política con mayúsculas" ejercida por su partido frente a la "cacería personal" que a su juicio ha orquestado el PSOE contra su candidata, Catalina García, y ha llegado a amenazar con posibles medidas legales si los socialistas no rectifican por una polémica relativa a la titularidad de una vivienda de protección oficial.

Por su parte, el secretario general del PSOE de Jaén, Francisco Reyes, ha destacado la campaña "intensa" y "cercana al ciudadano" que el partido ha desarrollado en la provincia, en la que ha percibido "mucha indignación" ante los "engaños del PP".  Reyes considera que los populares andaluces y jiennenses, con Javier Arenas a la cabeza, "están en la misma estrategia que Rajoy" puso en marcha ante las pasadas generales: "mentir y ocultar sus verdaderas pretensiones".

Jaén ha sido tradicionalmente un bastión socialista bajo la tutela del ex consejero y mano de derecha de Chaves, Gaspar Zarrías. El tirón de Navarro es el mejor argumento del PSOE en una provincia donde no se puede permitir el lujo de perder pero donde la incertidumbre de los sondeos deja abierta la puerta a cualquier posibilidad, incluida una victoria apretada del PP.

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