Dos victorias y un funeral

  • El PP se impone en Almería, donde aumenta su ventaja con el PSOE, y gana en Andalucía, pero Gabriel Amat admite que con mayoría absoluta tendrían "más motivos para estar alegres".

LA política no es un deporte. Por eso, debe ser uno de los pocos aspectos de la vida en los que se pierda ganando. Era difícil creérselo. Las encuestas han hecho un daño cuantioso en candidatos, militantes, simpatizantes y votantes del Partido Popular. Algunos no tardaron en pronunciarse sobre la poderosa abstención como una de las claves para no haberse alzado con la tan esperada mayoría absoluta. Durante el día, todo iba según la lógica que marcaba la previa de esta jornada hasta las 20:00 horas. Ahí se cerraban las urnas. Una hora después, los primeros datos de escrutinio deberían haber dado una ligera ventaja a los de derechas. Pero no fue así. Los sondeos le estaban haciendo una faena inicial a los de Javier Arenas, que aguardaban ver en los datos reflejado el ambiente de optimismo de las últimas semanas. Con algo más del 15% escrutado, el comentario generalizado de los allí presentes erael deseo de un rápido avance del recuento ¿El motivo? seguir pellizcándose o cambiar el semblante. El objetivo era obtener un tercer éxito categórico tras imponerse mayoritariamente en las municipales y arrollar en las generales. Pero Andalucía es única. Y lo que un día es sí, mañana no. El caso es que cuanto más avanzaba el escrutinio, más motivos había para sentirse satisfechos, pero también para desencantarse. Las caras de los fieles populares, reunidos anoche en el Hotel Torreluz de la capital, su centro de operaciones en los comicios, marcaban una sonrisa y dos muecas de tristeza cada cierto intervalo de tiempo. Esa era la proporción.  Hasta las 21:30 horas no compareció Javier Aureliano García, secretario general del PP en Almería y coordinador de esta campaña. Por entonces, lo hacía con un resultado de 50 parlamentarios para el PSOE y 48 para los suyos. En sí, quedaba patente que los datos no eran los esperados, pero pidió "prudencia" y terminó su discurso con un "podemos gobernar en Andalucía", pero sonó hueco. Lo que sí sentenció fue "el apoyo mayoritario" de los almerienses una vez más en Almería a su partido. "Han vuelto a confiar en nosotros", apostilló.  Ganaban tanto en Almería como en Andalucía, pero no había ganas de brindar por ello. El ruido seco del descorchar de cualquier botella se tradujo en comentarios a blanda voz de los militantes del partido, que quisieron acompañar a sus compañeros en esta amarga victoria y llenaron el salón de conferencias del hotel. Pasan las 22:20 horas de este 25-M y los responsables de esta campaña en Almería siguen sin aparecer. Arenas ya estaba pronunciando su discurso en el balcón de la sede regional de Sevilla. Instantes después de su finalización, Gabriel Amat hacía acto de aparición y daba la cara por el resto, que lo rodearon en escena. Destaca el alcalde de Roquetas por hablar claro en la victoria, así que ayer, aun ganando, sus palabras fueron un compendio de todo: "Los andaluces han hablado y el PP ha sido la fuerza más votada, pero no ha conseguido mayoría absoluta. Nos sentimos con un poco de pena, pero con una gran satisfacción porque es la primera vez en la historia que el PP gana unas elecciones andaluzas. Tenemos una alegría a medias. Aun así, hoy sería un día más alegre si el PP tuviera la posibilidad de gobernar en solitario". Amat terminó su discurso hablando del "trabajo" que les queda a partir de ahora y del error de hablar en las encuestas y no hacerlo el "único día en que estas valen, el que se vota".  En Almería todo sigue igual, o casi todo. El PP conserva sus siete parlamentarios y aumentan en un escaño la representación con respecto al Partido Socialista.

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