Fernando Álvarez-Ossorio

"La situación es límite: no es la hora del PA, sino de Andalucía"

  • Los andalucistas se muestran convencidos de que no habrá mayorías absolutas y de que ellos, desde la oposición, facilitarán la gobernabilidad tras regresar al Parlamento.

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Esta semana en El Cerezo, un territorio macareno y fiel a los socialistas, un vecino de 83 años se acercó emocionado a Fernando Álvarez-Ossorio tras un mitin y le garantizó su voto. Al cabeza de lista del PA por Sevilla le da pudor hablar de esta anécdota. Para él es una experiencia vital más de la campaña, pero refleja cuál es el sentir de una gran mayoría de los votantes: "Las lágrimas de ese hombre eran de impotencia, estoy recorriendo barrios y pueblos de Sevilla y me doy cuenta de que la situación es límite y preocupante, los políticos tienen que ponerse las pilas y arrimar el hombro si quieren evitar una fractura social grave".

Quien habla ahora no es el candidato, es el profesor universitario que apuesta por recuperar la sensibilidad, frente al "feo lenguaje político", y ve cómo la gente está esperando "un granito de esperanza". Y eso fue lo que le transmitieron las palabras del andalucista al vecino de El Cerezo: "Te voy a votar porque creo que hablas con el corazón", le advirtió antes de relatar su particular drama. A sus 83 años su pensión de jubilación es el único sustento para su familia, incluidos sus tres hijos. Todos están sin trabajo y sin derecho a paro, porque eran autónomos, y están divorciados. "A mi casa vienen a comer y a dormir, porque tampoco tienen piso", explica, y se echa las manos a la cabeza cuando escucha hablar de la reforma de Rajoy. En sus más de 40 años de vida laboral trabajó en dos empresas, en una de ellas 37 años, y en las dos fue indemnizado. "¿Y ahora qué pasa?", se pregunta mirando al candidato.

Hay muchos sevillanos que se preguntan lo mismo y que siguen sin obtener una respuesta convincente por parte de los partidos. Son carne de abstención. Y a ellos también se dirige el PA que, a pesar de sus escasos medios, recarga cada mañana sus pilar para pregonar un mensaje de esperanza nuevo. "Andalucía no es corrupta, los corruptos tienen nombres y apellidos". "La reforma laboral es dramática para Andalucía". Son algunos de los titulares que lanza a diario en sus mítines este andalucista que se esfuerza por introducir otros elementos a la campaña. Así, ayer presentó una campaña de promoción de productos andaluces y alertó del peligro de que Sevilla pierda su poder financiero.

-¿Es la hora del andalucismo?

-No es que ésta sea la hora del PA, es que es la hora de Andalucía. Volvemos a ser la comunidad autónoma más castigada del país; los 30 años de Gobierno socialista han pesado muchísimo, el PSOE está muerto y, además, va a acabar como a nadie le hubiese gustado que acabase ese partido. Y el PP, al final, es la derecha liberal que siempre va a apuntar al poderoso.

-¿Qué alternativa plantea?

-Todavía tenemos posibilidades de revertir las cosas. Hay que decirle a los votantes que tienen que levantar su mano, que tenemos que decir basta, pensar en nosotros mismos. Lo digo con el corazón, tenemos mucho que aportar a España y Europa. Somos la comunidad política que equilibra España, frente a un Norte rico que tira de la manta para su lado. Nosotros compensamos.

Los andaluces y también los andalucistas, apunta Álvarez-Ossorio, un militante que rehúye de los políticos profesionales. "Los grandes partidos deberían ocuparse de que sus jóvenes estuviesen formados y antes de integrarse en los cuadros políticos tuvieran una actividad profesional fuera". El PA exige otros hábitos en la clase política y ofrece su espíritu de Blas Infante. Frente a las proclamas de Izquierda Unida, para el PA el único nacionalismo posible es el andalucista.

-¿El PA está a la izquierda o a la derecha?

-Yo ingresé en el PA hace un año y pico, pero desde 1989 a 1992 fui de Juventudes Andalucistas y puedo decir que el PA siempre ha estado a la izquierda. El que cree en Blas Infante sabe que el andalucismo nace de una injusticia, por parte de un pueblo culto y milenario, para convertirse en esperanza. El andalucismo es de izquierdas porque este pueblo, que lo sufre todo, tiene que tener presencia política.

Álvarez-Ossorio se resiste a ocupar más de un segundo en partidos minoritarios, que aparentemente podrían suponer una amenaza para el PA, como UPyD. "Somos partidos antagónicos, es un partido populista, que no cree en el sistema constitucional que elegimos en el 78 y, sobre todo, que niega la diversidad de España y, en consecuencia, niega a Andalucía", apunta categórico. De Equo opina que es un partido que "como todos", bebe de fuente de la sostenibilidad. "Equo es una fuerza simpática pero le queda mucho camino, es un partido transversal y por eso va a tener dificultades para tener presencia en las instituciones", asegura.

-Pero ambas formaciones comparten con el PA un público objetivo joven y universitario.

-La gente que me rodea es gente joven que ha llegado al andalucismo por convicción. El andalucismo es un concepto muy grande, no es un nacionalismo a la usanza del vasco, que necesita RH y lengua; nosotros somos tan raros que aquí, cuanta más gente, mejor. Y gracias a los compañeros que me acompañan vamos a hacer lo imposible posible: estaremos en el Parlamento de Andalucía.

-¿La capital puede aportar los votos necesarios o el peso clave está también en la provincia?

-Siempre se ha hablado de nuestras peleas... Le puedo garantizar como candidato que, desde Pruna hasta Guadalcanal, la provincia entera está activada. Utrera, Coria del Río, Alcalá del Río, Alcalá de Guadaíra, Morón de la Frontera, Osuna, Marchena... es imposible estar en todos los sitios y las visitas se concentran en el área metropolitana. Pero todos trabajan y se verá el resultado.

-¿No se cree las encuestas?

-El PP sabe que si otros partidos conseguimos representación no tienen la mayoría absoluta. Esta tierra sabe muy bien lo que significa eso.

-Entonces, si el PA llega al Parlamento, ¿cuál será su posición?

-Lo diré claro: no entrará en ningún Gobierno pero, dada la situación en la que está Andalucía, no vamos a permitir que reine la ingobernabilidad. Vamos a hablar y construir con quien pueda gobernar.

-O sea, ¿será un aliado?

-Gobierne quien gobierne, pero para trabajar por Andalucía.

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