Un político poco común

  • Fue alcalde de Oria en momentos complicados para el pueblo y reconoce que el PSOE perdió las elecciones por "perder la calle".

DEMUESTRA que sabe perder. Cuesta escuchar a un político reconocer que ha perdido unas elecciones pos su culpa, asombra y, en especial, con la sencillez que lo suelta: "perdí porque perdí el contacto con la calle". Habla de la Alcaldía de Oria, un municipio del que fue primer edil en los tiempos más complejos de su reciente historia, aquellos en los que sus habitantes se levantaron contra el Centro de Menores que se levantó en la localidad. Los 17 votos de ventaja con los que fue alcalde, le sirvieron como fuerza moral para que "volvieran las cosas a la normalidad".

Ahora quiere que ese contacto con la calle no vuelva a pasarle factura.  A pesar de su juventud -apenas cuenta con 41 años-   la experiencia como alcalde le ha curtido y que la campaña le está resultando "agotadora, terrible, con dos y tres actos diarios" quiere seguir "hablando con la gente, escuchando sus problemas, sus quejas, sus críticas incluso a los errores que hemos cometido en estos últimos años".

Lo que me ha llamado la atención en estas jornadas fue "un ciudadano que me dijo que no quería saber nada de los políticos y al que pude convencer para que me escuchara lo que tenía que decirle. Creo que cambió su manera de entendernos a los que nos dedicamos a la política y eso es muy positivo".

Sobre las encuestas, aspira a algo más que a repetir. Su puesto, el número 5 de las listas del PSOE, puede marcar la frontera entre el fracaso y el éxito. De repetirse los resultados de las pasadas autonómicas, sería parlamentario en Sevilla. "Tengo muchas esperanzas; la gente está muy cansada de esas medidas que está tomando el Gobierno y percibo que vamos a dar la sorpresa con un resultado que nadie espera. La gente el 20-N se ilusionó; querían el cambio porque veían a Zapatero como culpable y así votaron; el ciudadano no acepta el engaño; ahora están convencidos de que vamos a peor".

Lleva los años suficientes como para saber lo que haría de resultar elegido: "volver a hablar con la gente a la que le pedí su voto; eso lo tengo bastante más que claro" .

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