La marea azul contra la isla roja

  • l Felipe González augura que Andalucía será "foco de resistencia a la ola reaccionaria"l Arenas invita a que se ponga fin a 30 años de color "tenebroso" de paro, corrupción y derrochel La Junta Electoral obliga a retirar un vídeo de Griñán; el de la reforma laboral del PP costó 4.200 euros

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La llegada de la marea azul a Andalucía contra la isla roja en la que se quedaría la comunidad como banco de pruebas de las políticas socialistas resume una campaña incolora en la que la promesa principal de los partidos ha sido la transparencia, conocedores del desencanto social que ha provocado en la ciudadanía las manchas de la corrupción.

Así finaliza la campaña más ¿andaluza?, la primera en solitario desde 1990 y que pone fin a casi un año de contiendas electorales (municipales de mayo y generales de noviembre). Los partidos mayoritarios han enfocado el 25-M como una suerte de prórroga: el PP quiere completar el mapa, azul, y convertirse en poder hegemónico, además de conquistar una comunidad siempre refractaria a sus intereses; por otro lado, el PSOE quiere conservar Andalucía tras 30 años de gobiernos y evitar el descalabro más absoluto, ése que le ha llevado a perder el gobierno central, las comunidades históricas (Extremadura o Castilla-La Mancha) y la mayor parte de las grandes ciudades.

Minutos antes del cierre de esta campaña posiblemente intranscendente, los candidatos a la Presidencia de la Junta se hicieron acompañar de sus líderes nacionales en macroactos (en comparación con la paupérrima asistencia que han tenido estas semanas).

El candidato socialista, José Antonio Griñán, que ha estado sorprendentemente solo en toda la campaña, cerró en Sevilla junto a Alfredo Pérez Rubalcaba y Felipe González. Manuel Chaves, el gran ausente, se encontraba a esa hora en un instituto de Ubrique. La valoración sobre cómo ha diseñado Griñán esta campaña dependerá de los resultados del domingo, como tantas otras decisiones se convertirán en aciertos o errores.

Los mensajes, unas horas antes en Córdoba, giraron sobre esa suerte de resistencia gala y sobre la invitación a continuar con ese matrimonio de 30 años que ha alumbrado la conquista y avance de los derechos sociales. El empleo en el discurso del PSOE ha sido, con más de un millón de parados, el del miedo a la destrucción de más puestos de trabajo como consecuencia de la reforma laboral. A grandes trazos, el PSOE se ha situado con los empleados; el PP, con los parados.

Griñán reclamó a los andaluces en Córdoba que impidan que la derecha imponga en esta tierra su ideología "reaccionaria". Para interpretarlo en colores; Griñán apeló al "orgullo socialista" (rojo) y la "verde y blanca" (andalucista), ante la "marea azul que inunda España". El ex presidente del Gobierno Felipe González pronosticó que Javier Arenas, "el lunes que viene, volverá a ser candidato", al entender que Andalucía será el "foco de resistencia, no ante la derecha, sino ante la ola reaccionaria" que barre Europa.

También en la capital hispalense cerró Arenas con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Salvo el traspié de su ausencia deliberada en el debate de Canal Sur, Arenas ha espantado las críticas sobre la reforma laboral, la posibilidad del copago o la subida de impuestos con las que han atacado los dirigentes socialistas y que han sido el motor de la campaña. Al ralentí, Arenas ha utilizado el caso de los ERE como contraataque al discurso del miedo: "Hay que impedir que el color tenebroso del paro, los abusos y los derroches siga cubriendo Andalucía", dijo ayer en San Fernando.

Las decisiones de la Junta Electoral han salpimentado la campaña. Ayer ordenó a la Junta la retirada de contenidos de su web y de Youtube sobre las medidas de Griñán en esta legislatura, además de lanzar una nueva reprimenda a Canal Sur. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría dio a conocer que el vídeo del Gobierno sobre la reforma laboral anulado por la JEC costó 4.200 euros. El PSOE pidió que el PP asuma el coste.

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