"Los jóvenes estamos cambiando para darle réplica al conformismo"

  • Estudiantes de FP en Baena creen que su generación se ha convencido de la importancia de la educación para prosperar

TIENEN a su favor la juventud y la creciente reputación de la Formación Profesional como vía hacia el empleo y hacia la realización personal, sin el sambenito clasista de antaño contra el joven que no era licenciado universitario. Y tienen en contra un panorama laboral desolador que les obligará a emprender un salto al vacío para autoemplearse. En Baena, municipio de 21.000 habitantes en la Córdoba olivarera, le damos la voz a los jóvenes a una semana de la votación. Siete de los ocho con los que conversamos encuentran en el trabajo de camarero, más o menos esporádico, un recurso para tener algo de dinero y experiencia. Pero sus miras son otras. Estudian en las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia (SAFA), que afrontan ese compromiso con los jóvenes desde los centros formativos que tienen en 26 localidades andaluzas.

José Antonio Pérez Giménez, nacido en Baena hace 25 años, está terminando el ciclo superior de Administración y Finanzas. Compagina los estudios con ocho años trabajando en la empresa familiar dedicada al sector olivarero. "Es grave que la sociedad andaluza sea tan pasiva ante la corrupción, y no cambie el voto porque piensa que todos los políticos son iguales. El gran problema de los andaluces es el conformismo. Lo que está cambiando con la crisis es que cada vez son más los jóvenes que han interiorizado la cultura del esfuerzo".

José Valverde coincide con él. "En la sociedad impera el conformismo pese al malestar social por la crisis. No nos movemos porque pensamos que pase lo que pase seguirá habiendo corrupción en la política, y que defraudará quien llegue al poder".

Mari Carmen Bernal es fiel reflejo de lo que sí está cambiando. "Con 40 años y una hija de 10 años, estoy estudiando y acabando un ciclo de grado medio. El año pasado, la mitad de mi clase eran personas de edad similar a la mía. Que no digan que no queremos formarnos. Ahora llega lo más difícil: conseguir trabajo. Y no todo el mundo vale para ser empresario o autónomo. Requiere empuje y decisión".

Respecto a la cita electoral del próximo domingo, percibe desilusión de modo generalizado. "Lo que va a movilizar a más gente para ir a votar es el deseo de evitar que el PP haga recortes. Las personas de más edad le tienen miedo a la derecha, pero la derecha de ahora no es como la de antes. Los jóvenes prefieren cambio en el gobierno. Saben que el PP también cometerá errores, pero no les asusta la alternancia en el poder".

Inmaculada Ortega estima que "gane quien gane las elecciones, hacen falta reformas. Hay solución para los problemas. Pero muchas veces los políticos no quieren tomar decisiones. Admite que "los jóvenes no debemos ser conformistas a la hora de coger un trabajo sin contrato, y estar sin más en la economía sumergida. Es verdad que muchas veces no te queda más remedio por la presión familiar". Propone "jornadas laborales menos largas y más productivas. Se tiende a que estemos todo el día en el trabajo, y no conlleva rendir mejor".

Sergio Amo, de 18 años, estudia grado medio de Administración. "Los empresarios no contratan a un joven sin experiencia laboral". Votó por vez primera en las elecciones generales del 20-N. "En mi voto influyó el debate televisivo entre Rajoy y Rubalcaba, porque Rajoy no explicaba qué iba a hacer si gobernaba. No basta con criticar lo mal que lo ha hecho el PSOE con Zapatero". Mireia Montoro está en la misma línea: "No me vale que un político diga: Votarme porque soy el cambio".

Jesús Pimentel, de 19 años, estudia grado medio de Administración. Propone revisar los criterios en la adjudicación de becas. "Hay jóvenes que las reciben sin necesitarlas. En cambio, les falta a muchos que sí deben tener ayuda para cubrir sus gastos".

José Antonio insiste en el cambio de actitud que percibe en los jóvenes de su entorno. "Cada vez se escucha menos el prefiero quedarme aquí y no complicarme mucho. Los jóvenes se están moviendo dentro o fuera de Andalucía para crear su negocio, para buscar empleo, para vender sus productos. Y quienes empiezan a sacar frutos de esa aventura sirven de estímulo a otros". Mari Carmen Bernal enlaza con su argumento: "Hace pocos años, los chicos se metían a albañiles y las chicas a cooperativas de textil. Con 16 años, ganaban dinero pero dejaban los estudios. Ahora todos, con más edad, han vuelto a las aulas porque necesitan formación para buscarse la vida donde sea. ¿Dónde están los vagos andaluces de los que hablan algunos políticos? Yo no los veo".

Admiten todos que ese cambio de actitud para zafarse del conformismo educativo y laboral no implica que quieran implicarse como ciudadanos en mejorar el sistema político. "Le tenemos miedo porque pensamos que si nos incorporamos a un partido o asociación, los demás nos van a colgar un sambenito para perjudicarnos", confiesa José Antonio, quien hace una propuesta: "Marcar distancias entre el poder ejecutivo y el judicial para garantizar una democracia real. Por influir demasiado en los jueces, estamos como estamos".

Mireia Montoro reclama "una enseñanza mucho más entroncada con la práctica y con las empresas. En los tres meses que he trabajado en una editorial on line, he aprendido más que en un año de clases teóricas. El periodo de prácticas debe durar lo mismo que el de teoría".

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