A falta de obras, buenos son los disparates

  • La crisis convierte los programas electorales en declaraciones de intenciones, más teóricas que prácticas, con iniciativas sin precisar y todo tipo de reflexiones carentes de sentido común.

LA falta de financiación que desde hace años está complicando el día a día de las administraciones públicas y la desaparición paulatina del capítulo inversor ha  obligado a los partidos políticos, de cara a las elecciones andaluzas del domingo, a reconvertir sus programas electorales en meras declaraciones de intenciones, sin menciones a grandes proyectos y obras, conscientes de que es más que probable que no encuentren fondos para poder ejecutarlas en las arcas de la Junta. La campaña electoral, más plana en promesas de lo que viene siendo habitual, se ha limitado a los duros reproches, críticas y ataques y a anuncios de reformas y planes que no se llegan a concretar. Nada de actuaciones importantes ni infraestructuras, sólo planteamientos teóricos de una futura gestión en el aire. Pero  la cosa no queda ahí. Algunas de las 17 formaciones que concurren a los comicios andaluces por la provincia de Almería han querido camuflar ese futuro déficit en las inversiones con inventos y otros disparates con los que llamar la atención de los votantes.

"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados". Una reflexión, la de Groucho Marx, que se le podría aplicar a las propuestas que lanzan en sus programas electorales aquellos partidos más ilustrados. Y es que 17 formaciones dan para mucho, ideologías para todos los gustos que pasan por el fin de la caza, la eliminación de las diputaciones, la salida de la Unión Europea, la socialización de la banca, acabar con el Parlamento de Andalucía, la legalización de la marihuana, la reconquista de la soberanía de Gibraltar, el traspaso de todas las competencias en salud, empleo y educación al Gobierno, expulsar  a los inmigrantes que cometan delitos, transferir a la comunidad los paradores nacionales y pasar los festivos entre semana a lunes, entre otras invenciones. Nada menos que política del disparate y la extravagancia para captar los votos de los almerienses de cara a las autonómicas del domingo.

Los partidos mayoritarios, populares y socialistas, no han entrado en ese juego creativo, pero tampoco llegan a mojarse en exceso a la hora de comprometerse con la provincia. Con la excepción de la propuesta del candidato del Partido Popular de Andalucía, Javier Arenas, de rehabilitar, en colaboración con el Ayuntamiento, La Alcazaba o la de extender el Plan Qualifica al destino turístico Costa de Almería del cabeza de lista del PSOE, José Antonio Griñán, no se recoge ni una sola partida, ni inversiones de importancia, ni otras grandes infraestructuras como las que salían durante las campañas electorales en tiempos mejores.

Entre los 17 partidos que concurren por la provincia sólo dos  lo hacen  en la demarcación almeriense: Partido Hortofrutícola Andaluz (PHAN) y Agrupación y Unión para el Progreso de Almería (AUPAL). Otra de las formaciones se limita a la Andalucía más oriental, el PRAO, que lucha contra la discriminación de las provincias de Almería, Jaén y Granada. Comunistas y falangistas son clásicos en una provincia que elegirá doce escaños.

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