El esfuerzo inversor en formar científicos... para que emigren

  • Investigadores de la Estación del Zaidín resaltan la gravedad del éxodo de la mayor generación de jóvenes investigadores

LA ciencia es un lugar común en el discurso de todos los partidos. En las listas electorales andaluzas es raro encontrar un candidato que sea científico o investigador. Le atribuyen el desarrollo y el futuro. Pero la vida es presente continuo, la política se apega al cortoplacismo y la ciencia es postergada en las prioridades. En este itinerario por Andalucía, la ciencia tiene voz desde la Estación Experimental del Zaidín, en Granada. El centro científico del CSIC en Andalucía con más investigadores (algunos alemanes, franceses y latinoamericanos), con prestigio por la calidad y cantidad de su producción científica.

Por su actividad, son ciudadanos acostumbrados a la precisión, a la verificación, al dato concreto. A la transparencia y al contraste de sus tesis. Por eso, Nicolás Toro, director del Zaidín, ve "sorprendente la falta de control en la gestión política. A mí me exigen una transparencia total del gasto, desde el primer al último céntimo, lo cual es correctísimo, y lo hago muy convencido como funcionario que soy. Es difícil proyectar una buena idea de Andalucía cuando todos los días tenemos en los telediarios un problema de cómo se ha hecho el gasto público. Nos hace falta más democracia. Votar a quien deseas y no a listas cerradas. Algunas de las reivindicaciones del 15-M son compartidas por la mayoría de la sociedad".

¿Es mucha o poca la inversión científica en Andalucía? Para Nicolás Toro, "la Junta ha hecho un esfuerzo considerable. Pero lo importante es tener claro qué se quiere hacer con la ciencia, sea cual sea la consejería donde sea adscrita. Mientras en el conjunto de España sólo se invierta en ciencia el 1,37% del PIB, seamos conscientes de que con eso nos queda muchísimo trecho que recuperar. Ser ambiciosos con eso es empezar la casa por el tejado". Concepción Azcón, de 58 años, también profesora e investigadora del CSIC en microbiología, opina que "en los últimos años ha habido bastante dinero para investigación. Y, como reflejo de los errores de toda la sociedad que se creía rica y no lo era porque había mucho de ficticio, también ha habido casos en los que no se ha sacado todo el partido a la inversión en ciencia porque se ha repartido sin primar el criterio de la excelencia".

Nuestros seis interlocutores resaltan la gravedad de lo que está sucediendo con la generación perdida de jóvenes investigadores que vuelven a irse al extranjero después de retornar muy bien formados, por no tener cabida ni en el sector público ni en el privado. Elisabet Aranda, que tiene un contrato de ampliación de estudios, lo detalla: "El Estado se gasta mucho dinero en formarnos. durante diez años. Es una ayuda en cuatro años para la fase predoctoral. Te apoya para una estancia posdoctoral en el extranjero, en un buen centro científico, durante un mínimo de dos años. Y después sufraga el retorno, como es mi caso, con una estancia postdoctoral de tres años. Ahora llega el momento de que nuestro talento comenzara a dar sus frutos para compensar lo que se ha invertido en nosotros. Y la mayoría no puede hacerlo. Otros países van a rentabilizar el esfuerzo que han hecho vía impuestos los andaluces y los españoles".

Ese cuello de botella, precisan, es también responsabilidad de la clase empresarial andaluza. Para Nicolás Toro, "hay más sector privado pidiendo subvenciones que invirtiendo en innovación". Rosa Nieto, de 45 años, que investiga en el departamento de Nutrición, asegura que "es muy baja la incorporación de nuestros doctorandos a la empresa privada. Propongo hacer uso de sistemas de contratación que puedan ser renovados en función de objetivos cumplidos".

Azcón, ante las elecciones, hace esta propuesta: "Mi prioridad política es la educación. Lamentablemente, en Andalucía no andamos bien en ese terreno, como indica el informe internacional PISA".

La propuesta electoral de Rosa Nieto es "elegir para los cargos, en función de su temática, a personas que sepan mucho de ello, y que sepan gestionar. Hemos visto responsables de ministerios y consejerías con muy poco conocimiento. En general, la formación de los políticos es deficitaria. Basta verlos cuando salen al extranjero y no saben hablar inglés. Llamentable".

Las propuestas de Eduardo López-Huertas como ciudadano de a pie son concretas: "Como preámbulo, evitar que la política se convierta en el refugio de los profesionales mediocres. Y en detalle, 1- Limitar los gastos. 2-Control de la gestión. 3- Transparencia. 4- Listas electorales abiertas. 5-Escuchar al ciudadano. Que el ciudadano pueda acceder al político de su circunscripción. Para todo eso hay muchos ejemplos en Europa".

López-Huertas valora especialmente la movilización ciudadana a través de internet para que en la declaración del IRPF haya una casilla donde se opte por destinar a la investigación una parte del dinero.

Manuel Espinosa aspira a que "la ciencia al fin tenga en nuestra sociedad un marco estable a lo largo de mucho tiempo, haya o no haya crisis de por medio. Nuestra actividad requiere plazos largos".

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