El cambio probable

  • Arenas inicia la campaña con un pie en la mayoría absoluta y al borde de un resultado histórico.El PP quería elecciones separadas para subrayar el debate andaluz, pero se opone al cara a cara en RTVA. Griñán vuela con las encuestas del CIS, que dejan a IU en el punto de partida que quería Valderas

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Mantiene la Real Academia que probable es un hecho posible porque se basa en una "razón prudente". La campaña electoral de las autonómicas comenzó anoche con una previsión de cambio probable en el Gobierno de la Junta después de 30 años de ejecutivos socialistas. Por primera vez en la historia, el PP de Javier Arenas puede alcanzar el próximo 25 de marzo los 55 escaños necesarios para gobernar la única comunidad autónoma de España donde nunca se ha producido la alternancia. Por eso, el cambio andaluz es su eslogan de campaña, frente a Andalucía, por el camino seguro del PSOE, y es que los socialistas introdujeron la semana pasada la palabra seguridad para subrayar su compromiso con la sanidad y la educación pública en unos momentos en los que España vuelve a entrar en una recesión económica que traerá la destrucción de 620.000 puestos de trabajo, según las previsiones de Rajoy. Al presidente del Gobierno le bastó la esperanza de que un cambio por sí solo mejoraría la situación para obtener una victoria histórica, pero Arenas va a tener que empeñarse en esta campaña mucho más. El primer aviso se lo dio ayer el sondeo de Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que deja al PP en la horquilla más inquietante, entre los 54 y 55 diputados, y a IU con la opción de alcanzar hasta 10 escaños, lo que le valdría a su candidato, Diego Valderas, para solventar las barreras internas y alcanzar un pacto de gobierno con el PSOE. Por tanto, la campaña arranca con el cambio probable, pero con la duda razonable de la coalición de izquierdas.

Para que sirva de orientación al lector ya adelantamos que Diego Valderas necesitaría un resultado bastante mejor que el actual -ahora cuenta con seis parlamentarios- para convencer a la facción más dura del PCE y de la formación del alcalde de Marinaleda, José Manuel Sánchez Gordillo, del pacto con el PSOE. Y la cifra deseada es ésa: 10.

El sondeo del CIS le ha dado alas al presidente de la Junta y candidato del PSOE, José Antonio Griñán, que comienza a ver posible una solución mediante este pacto y, así, dar ánimos a su partido, donde casi todos daban por hecho una victoria abrumadora del PP. Opina Griñán que, a medida que los sondeos acerquen a ambos partidos, el PP "envilecerá" la campaña, en clara alusión a las acusaciones por el asunto de los ERE y de Invercaria. La campaña se inició, como ya viene siendo costumbre, con un nuevo episodio procesal de la juez que investiga las prejubilaciones fraudulentas, Mercedes Alaya, que ayer interrogó por segundo día al ex director de Trabajo Francisco Javier Guerrero, convertido de principal imputado en este caso en una suerte de guerrero del antifaz para aquéllos que buscan a Griñán como principal presa de este escándalo que sacude a Andalucía desde hace un año.

Cuenta una persona que ha estado en las entrañas de los gobiernos socialistas de la nación que las encuestas del CIS tienen menos cocina que las cuevas del hombre de Neandertal; es decir, que los datos que, directamente, aportan los sondeados están poco tratados y que, además, este centro no maneja bien las claves andaluzas, lo que conecta con una aseveración de otro experto en encuestas que asegura que quienes suelen acertar más son quienes más trabajos han hecho en el territorio. Por tanto, al CIS lo que es del CIS, pero no mucho más. No obstante, dos consideraciones: IU puede estar aglutinando el voto de izquierda descontento con el PSOE y Almería, que es la circunscripción por donde se presenta Arenas, será uno de los territorios donde el protagonista se juegue su opción de gobernar.

En Almería, el PP necesita doblar en votos al PSOE, es decir, que la relación sea de ocho escaños populares por cuatro socialistas, cuando ahora es de siete a cinco, pero el CIS le otorga ese escaño en disputa a IU. El disgusto del PP sería, no obstante, no obtener un escaño de más en Granada, y el CIS no se lo asegura.

Lo que aún sigue sin solución es el debate televisivo entre los tres candidatos con representación parlamentaria: Griñán, Arenas y Valderas. El PP no quiere que el debate se realice en Canal Sur, sino en el Parlamento, pero la RTVA alega que el coste sería muy alto, debido a que no hay buenas condiciones de sonido ni de iluminación. Además, los populares desean que sea el periodista Campo Vidal, el presidente de la Academia de Televisión, quien modere el debate. De ser así, las primeras elecciones andaluzas que se celebran separadas de las generales y autonómicas desde 1990 carecerían de debate televisado entre los candidatos, a pesar de que el PP de Arenas lleva reclamando esta soledad para hablar de los asuntos andaluces sin más interferencias. Los populares no se fían de Canal Sur. Eso es lo que alegan, pero algunos hechos le dan argumentos. El miércoles, en un informativo, la imagen de Rajoy se coló en una noticia sobre un pederasta, y ayer, una rueda de prensa de la portavoz del PP, Rosario Soto, apareció con un cintillo donde se leía Caso Malaya. Errores, así, los hay a puñados, se contesta desde la RTVA. Eso sí, el PP tiene vacía su agenda del lunes, el día previsto para el debate. Por tanto, aún hay tiempo.

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