Valderas ve a IU y PP como agua y aceite y difícil la mezcla con el PSOE

  • El contrato-programa firmado ante notario es la hoja de ruta para cualquier tipo de pacto poselectoral. Consultará con las bases y órganos para dirimir si se entra en el Gobierno o se queda en la oposición.

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La distinta densidad del agua y el aceite, que les impide mezclarse, es el símil que IU ha elegido para definir el punto en el que se encuentra. La combinación es del todo imposible con el PP, lo que deja del todo excluido el experimento que brindó la presidencia de la Junta de Extremadura al popular José Antonio Monago, absteniéndose en su investidura. Otra cosa es la composición química del PSOE. Una disolución con ambas siglas es complicada, como ayer reconoció su coordinador regional y candidato, Diego Valderas, pero es factible siempre y cuando den su visto bueno las bases, los órganos de dirección de la coalición y las 22 organizaciones que han participado en la redacción del programa electoral. Otra cosa será si el resultado de la consulta es vinculante o no.

En esta decisión también tendrá que opinar la dirección federal de IU. La coalición andaluza, aunque soberana, responde a un proyecto estatal, por lo que las decisiones que se adopten en Andalucía deberán ser compartidas a nivel federal. Eso no pasó en el caso extremeño. Lo que decidieron las bases chocó con el criterio de la dirección general de IU, lo que precisó de la intervención de Cayo Lara, que intentó personalmente sin éxito persuadir de que su decisión no casaba con la voluntad del partido a nivel nacional. Tras el primer acto con los doce miembros de su nuevo y paritario grupo parlamentario, Valderas puso rumbo a Madrid para participar en una Ejecutiva federal.

Aunque IU no quiere tener prisas, sino "tranquilidad, seguridad y firmeza" en lo que se acuerde, lo cierto es que hay un límite temporal: el 19 de abril, fecha de la investidura en el Parlamento. Todo indica que la ronda de consultas se resolverá antes. Esta semana el esfuerzo estará centrado en que la convocatoria de huelga general del 29-M sea un éxito, pero es probable que el viernes haya una reunión de la ejecutiva regional, a la que podría seguir en los primeros días de la semana próxima la reunión del Consejo Andaluz y las asambleas, y los colaboradores en el programa -entre ellos están organizaciones como Attac, Greenpeace o Andalucía Acoge, CCOO y UGT, organizaciones de consumidores y usuarios-.

La agenda, no obstante, Valderas no quiso desvelarla, al igual que si ha mantenido ya conversaciones con el PSOE. Negó contacto alguno más allá de los 15 segundos protocolarios que habló con José Antonio Griñán para intercambiar felicitaciones por los resultados electorales, lo mismo que le dedicó a Javier Arenas, a quienes definió como los "derrotados" en esta contienda electoral del 25-M y a los que exigió humildad ante la realidad de que IU ha logrado "quebrar el bipartidismo, las mayorías absolutas y las políticas de derechas".

Las opciones sobre las que IU tendrá que dirimir son dos: formar parte de un gobierno con el PSOE -ya en la legislatura de la pinza se les ofrecieron cinco consejerías, aunque entonces IU tenía una bancada de 20 parlamentarios- y la otra es apoyar a José Antonio Griñán en la investidura y quedarse en la oposición, pero maniatando al PSOE para sacar adelante cualquier proyecto, incluida la ley de leyes que son los presupuestos autonómicos. Los inconvenientes: en el primer caso, es que IU puede acabar aplastada por un PSOE del que dudan que vaya a cambiar su rumbo a la derecha por una alianza de este tipo, y en el segundo, que cuando se le diga no, se interprete en clave de una pinza que, por otra parte, tan mal resultado le dio a IU hace quince años y que pagó muy caro en las urnas.

Pese al riesgo de quedarse en la oposición, hay quienes lo prefieren. Por ahí respira la CUT de Juan Manuel Sánchez Gordillo. El líder jornalero y cabeza de lista de IU por Sevilla, sigue insistiendo en que tanto PP como PSOE son lo mismo: "gato blanco o gato negro, pero caza ratones". La permanente de la CUT se reunía anoche para analizar la situación como paso previo a la consulta con su militancia, que son entre 4.000 y 5.000 afiliados, así como con el Sindicato Andaluz del Trabajo (SAT). El problema de lo que acaben por acordar está en que, con un grupo parlamentario de doce diputados, el peso de Sánchez Gordillo y la CUT ya no es determinante.

Lo que sí es decisivo es el contrato programático de IU firmado ante notario. Valderas se ha hartado de repetir que ahora es el momento de hablar de políticas y no del reparto de sillones, y para que IU y PSOE puedan mezclarse y formar gobierno, los socialistas deberán asumir buena parte de ese contrato "con el pueblo andaluz" y que "no se ha firmado en balde". En esta hoja de ruta hay propuestas que supondrán al PSOE tener que hacer alguna que otra concesión, pero hay otras en las que la opción de acuerdo es más que alta. Sin ir más lejos, una de las propuestas estrella de José Antonio Griñán, la creación de Instituto de Crédito Andaluz guarda muchas similitudes con esa banca pública, social y ética que quiere IU, porque persiguen lo mismo: ofrecer créditos a pequeñas y medianas empresas, autónomos y cooperativas, que son los motores de la creación de empleo en Andalucía.

Tampoco parecen que vayan a estar muy en desacuerdo con el objetivo del pleno empleo. Figura en el Estatuto de Andalucía y el PSOE siempre lo ha llevado en su programa, salvo en este último por cuestiones obvias derivadas de la crisis. Otra cosa es que puedan divergir en cómo alcanzar ese 4 ó 5% de paro. IU ya ha puesto su receta encima de la mesa: la movilización de 20.000 millones de euros entre la iniciativa pública y privada durante los próximos cinco años y que permitiría rebajar al 50% el paro actual. Ese plan, a nivel estatal, el PSOE ya lo ha rechazado en el Congreso, pero como ha dicho Valderas en más de una ocasión a lo largo de la campaña electoral: "las matemáticas en el Parlamento, pueden hacer milagros". No obstante, de salir adelante este plan, el pleno empleo tendría que esperar otra legislatura más.

Uno de los puntos en los que los socialistas sí podrían tener que claudicar es en un cambio de la ley electoral andaluza, o la lucha contra la corrupción política. IU no sólo plantea que estas sean erradicadas y los políticos corruptos apartados de la vida pública de acuerdo con un Código Ético aplicable a todos los cargos públicos, sino que las comisiones de investigación no puedan ser vetadas bajo ningún concepto. Para ello se requeriría de una reforma del Reglamento de la Cámara. El PSOE tendría que tragar, porque en el Parlamento andaluz no hay una comisión de investigación desde el bienio 1994-1996, aquel en el que la pinza PP-IU le dejó en un gobierno en minoría. Hubo entonces tres comisiones de investigación -sobre los fondos de la Expo 92, la gestión de Inturjoven y sobre la fusión de la Caja de Ahorros de Jerez y la de San Fernando y si hubo condonación de créditos a determinados cargos socialistas- y hasta hoy. IU tiene previsto pedir de nuevo esa comisión de investigación sobre el escándalo de los ERE que ya pidió hace meses y decayó. Valderas dejó un "mensaje claro": no habrá pasos atrás en la exigencia de responsabilidades políticas ante los casos de corrupción.

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