El PSOE de Córdoba celebra un empate que le sabe a gloria

  • Fiesta entre los socialistas que aseguran que a los cordobeses "se le ha caído la venda con la derecha" pese a perder en la provincia por un estrecho margen de votos.

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Contra pronostico, cuando nadie daba un duro por sus posibilidades electorales, el PSOE consiguio ayer una victoria moral gracias al empate en las elecciones en la provincia de Córdoba contribuyendo a equilibrar un mapa andaluz que desmiente las encuestas que, una a una, anunciaban una derrota histórica, que no llegó. Igual que en 1996 -"¿Dónde está la nueva mayoría?", se cantaba aquella noche-, la sede socialista volvió a ponerse de fiesta a medida que el recuento avanzaba, la candidatura socialista seguía fuerte y Arenas se quedaba sin opciones de convertirse en el nuevo presidente de la Junta de Andalucía.

Que las copas se tomaran ayer para celebrar y no para olvidar ya es un síntoma de la magnitud del resultado electoral, una dulce derrota para los socialistas cordobeses, que se plantaron en la campaña electoral con un enorme follón interno y que aún así, han quedado apenas un puñado de votos por detrás de la candidatura del PP. Les ha resistido la provincia, los municipios de implantación tradicional donde se ha vuelto a ser hegemónico, y la capacidad de movilización, inexistente en las generales y muy mermadas durante otra jornada negra para la avenida del Aeropuerto. Voto a voto se estuvo trabajando durante la mañana y la tarde de ayer en la estructura orgánica de los socialistas, que antes estas cosas las hacían mejor que nadie. Hubo fiesta y de las grandes en el mismo lugar en el que antes hubo funerales de los tristes.

Nadie podría creerse que, ayer, el PSOE perdió las elecciones por primera vez en la historia autonómica, que ha perdido un parlamentario y que, a nivel global, tiene unos 60.000 votos menos que en 2008. Da igual porque los partidos y las elecciones son métodos legales para el acceso al poder. Y eso se consiguió ayer en el PSOE. La fiesta era total porque se esperaba disputarle a los populares la mayoría absoluta mediante la asignación de restos, los no residentes. Durante el escrutinio, los socialistas estuvieron por delante buena parte de la noche aunque los primeros datos que arrojaba la web de la Junta de Andalucía arrancaba las primeras, sonrisas, risas, carcajadas. A partir del 60%, abrazos. Serán parlamentarios Araceli Carrillo, Manuel Gracia, Soledad Pérez, Jesús María Ruiz y Josefina Vioque. El resultado suena, además, a chufla contra el PP. "Presidente, presidente", se gritaba a Javier Arenas mientras salía por la televisión y Rosa Aguilar recuperaba la mejor de sus sonrisas.

El secretario general de los socialistas cordobeses, Juan Pablo Durán,  felicitó al partido ganador y a Izquierda Unida, cuya sola mención arrancó aplausos entre el auditorio socialista, ayer mucho más numeroso que en otras ocasiones. "A mí no me ha sorprendido porque no me cabía duda" de que la sociedad iba a dar su apoyo a "otra forma de hacer política a la de la derecha". Según el discurso del principal dirigente del partido en Córdoba,  a los votantes "se le ha caído la venda" hacia el PP como consecuencia de las medidas que ha tomado una vez en los lugares donde gobierna. El 55% del voto es de izquierdas, dijo Juan Pablo Durán, que sumaba ayer el voto de los socialistas y el de Izquierda Unida en lo que viene, si no se tuerce de forma extraña: un gobierno de coalición al frente de la Junta de Andalucía.

Reconocimiento expreso a Griñán en la sede del PSOE, quien ha realizado una campaña inusual, incierta. La primera vez que el partido salía a unas elecciones sin saber si le iban a dar besos o lo iban a abuchear. "Él ha tenido fuerzas cuando los demás flaqueaban", afirmaba Durán, quien recibió desde Sevilla el agradecimiento de Griñán.

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