El PP cuenta las horas para su "cita con la historia" en Andalucía

  • Arenas llama al "voto útil para el cambio" · Rajoy desvela que tiene la misma opinión de Griñán que Rubalcaba y Felipe

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Con la moral por las nubes y convencidos de que, ahora sí, están a un paso de derrocar al Partido Socialista en Andalucía, los dirigentes y los militantes del PP-A cerraron ayer la campaña electoral contando las horas que restan para que el domingo por las noche se conozca el escrutinio. Y esta espera la aguardarán los populares, con su candidato, Javier Arenas, al frente, con un convencimiento absoluto de que los votos les permitirán llegar a unas dimensiones desconocidas hasta ahora para ellos, a su "cita con la historia", como la definió anoche en Sevilla el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Una cita la del domingo que el PP quiere que sea la que "abra la página del futuro de Andalucía" y la que permita "adelantar 30 años" el desarrollo de esta tierra, según los deseos mostrados por Arenas, que ayer apeló al "voto útil del cambio" para hacer realidad su reformismo del sur.

Y los ingredientes de ese cambio andaluz han sido aireados a lo largo de los últimos 15 días por todos los rincones de Andalucía por el líder del PP-A: humildad, austeridad, diálogo, ilusión, progreso, crecimiento, reformas, empleo, libertad, concordia, moderación, alternancia... Arenas ha demostrado saber cuáles son las palabras que más necesitaba escuchar la sociedad andaluza y eso lo ha exprimido hasta la saciedad en esta campaña.

Una campaña que acabó ayer de manera totalmente inesperada, con una bofetada histórica que le propinó Rajoy a Griñán en el tramo final de su intervención en el mitin de Sevilla. "No sé si contarlo o no...", dijo, pero lo contó. Y Rajoy desveló que viajó desde Madrid hasta la capital hispalense en AVE, que coincidió con Rubalcaba y Felipe González (no los citó pero dio señas inequívocas de la identidad de ambos) "y aunque con ellos discrepo en muchas cosas, los tres coincidimos en nuestra opinión sobre el candidato del PSOE a la Junta de Andalucía", desveló después de pedir "que nadie me malinterprete" y antes de medio excusarse con un "yo no he criticado a nadie".

Pero el protagonista de esta campaña no ha sido ni Rajoy, ni Dolores de Cospedal, ni Antonio Sanz con sus sopapos respectivos a Griñán, a los sindicatos y al Gobierno andaluz por su manejo de los fondos públicos. El protagonista ha sido un Javier Arenas que inició la campaña con cuidado para no resbalarse, que ha multiplicado sus propuestas de gobierno para Andalucía, que ha medido sus críticas al PSOE y a Griñán (citándolos casi nunca), que no se ha querido meter en ningún charco (huelga general, copago, subida del IRPF, etc...) y que, en resumen, ha jugado a ganador, marcando el ritmo de la campaña desde la cresta de la ola de todas las encuestas.

Y aunque ayer por la mañana en San Fernando volvió a hacer una llamada a controlar la euforia recordando la "fortaleza" del PSOE en Andalucía, por la noche lanzó una batería de sus mensajes más optimistas, casi victoriosos, de toda la campaña: "El domingo por la noche Andalucía se une al cambio en España", "el PP-A va a escribir una de las paginas más bonitas de su historia" o "gobernaré para todos porque no vengo a dividir a la sociedad andaluza" fueron algunas de las sentencias de quien apenas horas antes mostraba su miedo a que fuera visto como un presidente temido por los andaluces. "No quiero ser temido y sí respetado", apostilló.

Javier Arenas ya desveló hace cuatro días que tiene pensado trasladarse el lunes o el martes a Olvera para celebrar su victoria y Rajoy dijo ayer que estará en la toma de posesión como presidente de la Junta de Andalucía del candidato del PP. Sólo falta que mañana las urnas varíen o confirmen ambas agendas.

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