El PP sitúa su apuesta por el cambio andaluz en la estela de La Pepa

  • Rajoy y Arenas equiparan los valores del 'reformismo del sur' con la trascendencia histórica de la Constitución de Cádiz

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Cumpliéndose hoy los 200 años de la promulgación de la Constitución de Cádiz, estaba cantado que las referencias al primer texto constitucional liberal de la historia de España iban a jalonar buena parte del mitin multitudinario que el PP, con Mariano Rajoy y Javier Arenas a la cabeza, celebró ayer en la capital gaditana. Y así fue. Tanto el presidente del Gobierno como el candidato de este partido a la Presidencia de la Junta de Andalucía, al igual que el resto de oradores, tiraron de La Pepa como hilo argumental de un acto público que reunió a unas 5.000 personas y que tenía la carga simbólica de celebrarse en la víspera de esa importante efemérides y a una semana justa de que se celebren unas elecciones andaluzas en las que el PP, por primera vez, tiene en su mano acabar con 30 años de hegemonía socialista en esta comunidad autónoma.

De esta manera, Rajoy equiparó las reformas propuestas en la Constitución de Cádiz de 1812 con las que ha empezado a aplicar su Gobierno en España desde principios de año y con las que está seguro que aplicará su partido en la comunidad andaluza en el caso de producirse el vuelco político. "Andalucía necesita un cambio como el que propugnaba la Constitución de Cádiz", dijo el presidente del Gobierno.

Y Javier Arenas, por su parte, reflexionó en voz alta afirmando que si el régimen imperante en la España de hace dos siglos "no pudo apagar los aires de cambio" que impulsaron La Pepa, "tampoco lo va a lograr el inmovilismo", que es el término que viene utilizando a lo largo de toda la campaña electoral para referirse a lo que él piensa que le aguardará a Andalucía en el caso de que no sea el PP quien acceda al Gobierno andaluz tras los comicios y sí lo haga o bien el PSOE en solitario (opción que él no contempla) o bien una coalición conformada por esta última formación e IU.

El mitin de ayer fue el de los elogios mutuos entre Arenas y Rajoy. El primero situó al segundo como "el presidente más reformista de España" y le aplaudió por "haber cumplido al cien por cien la hoja de ruta" que había prefijado el PP. Y Rajoy, por su parte, dijo que el candidato de los populares a presidir la comunidad andaluza "es muy competente y tiene experiencia y conocimientos tanto de la gestión como de Andalucía". "Dará lo mejor de sí mismo para afrontar un reto que es complicado pero que estoy seguro que va a superar", apostilló.

El presidente del Gobierno aprovechó su intervención de ayer en Cádiz para explicar en qué consiste el cambio que, afirma, está aplicando ya en España: "Cambio es respetar el dinero de todos, no despilfarrar, y respetar a pymes y autónomos, y apoyar a la agricultura y a la ganadería, y decirle a los jóvenes que vamos a hacer todo lo posible para que puedan tener un futuro". "Cambio es la recuperación de la esperanza", resumió antes de afirmar que su Gobierno "no va a fallar a Andalucía" y que las reformas aplicadas "no producen efecto en media hora, aunque estamos poniendo las bases para que dé pronto los resultados esperados".

Ayer fue también el día en el que se conocieron las últimas encuestas antes del 25-M y que sitúan, todas, al PP con opciones de ganar por mayoría absoluta. Pero en Utrera, por la mañana, Arenas hizo oídos sordos a las mismas: "Ni un gramo de euforia, ni medio gramo de confianza", conminó a militantes y simpatizantes del PP. Y también recalcó que el PSOE "sigue siendo un partido muy fuerte en Andalucía y si les despreciamos, perderemos".

Ya por la tarde, el presidente del PP-A rechazó el mensaje del miedo que atribuye a los dirigentes socialistas y añadió que los únicos recortes que hará un Gobierno andaluz presidido por él serán "en el paro, en los abusos, en el despilfarro y en privilegios y comisarios políticos".

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