La Málaga (no) debatida

  • La campaña no permite conocer qué harán el PP y el PSOE con algunos de los proyectos pendientes en la provincia.

¿Qué Málaga es la que piensan los grandes partidos que concurren a las elecciones autonómicas de este domingo? ¿Qué proyectos tienen en su abecedario de actuación para completar la provincia? Dos interrogantes a los que tradicionalmente acaban respondiendo los candidatos al cabo de dos semanas de campaña electoral con fuegos de artificio en torno a ciertas infraestructuras que aseguran impulsarán o anuncios grandilocuentes de cuán largo será el puente que ellos construirán. La etapa ahora cerrada, previa al día decisivo en las urnas, no sólo ha carecido de ello, lo que no es despreciable, sino también de debate en torno a las piezas que aún restan por colocar en el puzzle siempre incompleto de un territorio.

Ni Luciano Alonso, por el PSOE, ni Esperanza Oña, por el PP, han querido convertir los quince días de contacto oficial con el votante en escenario de discusión alrededor de qué necesita la provincia y qué proponen ellos para solventar las asignaturas pendientes. Lejos de ello, la inmensa mayoría de los mensajes en los que ambos se han sentido cómodos han tenido más que ver con la crítica al contrario, ya sea por los olvidos de la Junta de Andalucía o por los recortes ahora impulsados por el Gobierno central.

Ninguno ha profundizado apenas un centímetro en exponer públicamente cómo y cuánto pondrán en marcha la maquinaria para sacar de la incertidumbre el Metro; darán los pasos necesarios para que el tren litoral pise el terreno de la realidad o los siempre polémicos suelos de Arraijanal acojan un parque metropolitano.

METRO

Es la gran obra que la Administración regional tiene hoy en marcha en la capital de la Costa del Sol. Avanzada la construcción de buena parte de su trazado, al punto de preverse la puesta en servicio parcial en febrero de 2013, las dudas se mantienen sobre el recorrido que habrá de adentrarse en el centro histórico, por la Alameda y el Paseo del Parque. PSOE y PP aseguran que mantendrán la apuesta por el suburbano, aunque ninguno precisa cómo lo hará en un escenario económico complejo y cuando la propia Junta de Andalucía ha demorado la licitación del tajo final por no tener claro el escenario económico próximo.

TREN LITORAL

Mientras el suburbano es una realidad, el corredor ferroviario de la Costa del Sol es la gran promesa incumplida. Doce años hace desde que se puso sobre la mesa la idea, sin que se haya movido una sola piedra. Los dos partidos coinciden en destacar la importancia de esta conexión, pero ninguno se atreve a comprometer que esta infraestructura abandonará los cajones para hacerse realidad. La cautela mantenida por los dos partidos no permite más que augurar otros cuatro años de aplazamiento para una obra valorada en 4.500 millones de euros y que, según los estudios, sería capaz de mover a cien millones de viajeros al año.

ARRAIJANAL

La posición socialista parece clara. Los hasta ahora responsables de la Junta han hecho de este suelo cuestión de Estado, al punto de condicionar la aprobación del Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) a la reserva del espacio como parque metropolitano. Pero conseguida la demanda, no ha dado paso alguno para lograr el fin. A priori, el PSOE defiende la citada zona verde, pero ¿qué piensa el PP? ¿Si gana las elecciones insistirá en esta misma idea o cambiará de parecer? Nada descartable si se tiene en cuenta que la apuesta cierta de los populares en materia medioambiental pasa por hacer del antiguo Campamento Benítez el pulmón metropolitano.

SANIDAD

Dos modelos. El que ha sido estos cuatro años bandera de la Administración regional, el megahospital, está herido de gravedad ante la nula acción desarrollada. Los socialistas insisten en este proyecto como el más adecuado para responder a las exigencias de la capital, aunque los precedentes no les dejan en buen lugar, mientras el PP hace suya la que fue reivindicación de los colectivos sociales de la ciudad, el tercer hospital. Tanto Javier Arenas como Esperanza Oña han sido claros y han comprometido que esta actuación se llevará a efecto si alcanzan la Presidencia andaluza.

GUADALMEDINA

Es una cicatriz permanente en la memoria de las administraciones; esa promesa siempre presente, siempre lejana. Durante las dos semanas de campaña no se recuerda un solo compromiso respecto al futuro del cauce urbano, objeto en este momento de un concurso abierto por la Fundación Ciedes. La duda es qué hará el Gobierno andaluz, sea quien sea el que la presida, con este proyecto; cuál es el grado de implicación en esta demanda histórica de la ciudad de Málaga. Tampoco ello ha sido objeto de debate.

AGUAS

La sequía se ceba de nuevo con un territorio que vuelve a ansiar el aguacero. La ausencia de lluvias pone de nuevo sobre el tapete la necesidad de responder a los problemas antes de que se produzcan, práctica a la que no se está habituado en la provincia. Muestra de ello es que buena parte de las actuaciones que se diseñaron para acotar los efectos de la sequía no han llegado a ejecutarse en los tiempos en los que el agua ha sido generosa. Ahora, cuando el cielo no responde el interrogante vuelve a surgir. Pero ¿Alonso y Oña han hablado de ello? No. Ni de recrecimientos de embalses, ni de adecuar las infraestructuras de regadío, ni de construir desaladoras cara al futuro.

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