Griñán asume el peso de los ERE

  • El chófer de Guerrero entra en prisión por las prejubilaciones, mientras el PSOE ataca con Matas. Arenas, más cauto que nunca, dice que no puede comprometer una bajada de impuestos ahora. IU ya tiene decidido que, al menos, apoyaría la investidura de Griñán si logran parar la 'ola azul'.

Comentarios 7

Me pasará factura sin duda, porque los hechos son graves y deterioran la confianza; naturalmente, que sí". El presidente de la Junta y candidato socialista, José Antonio Griñán, se expresó, así, sin tapujos, ayer por la mañana en una entrevista en Antena 3. Por la noche, la juez Mercedes Alaya, la que instruye el caso de los ERE, envió a prisión al que fuera chófer del ex director general de Trabajo Francisco Javier Guerrero.

Juan Francisco Trujillo, que es el nombre del conductor, declaró que ambos se esnifaban unos 25.000 euros de cocaína al mes con cargo a los fondos públicos. Guerrero, que permaneció en su cargo hasta con tres consejeros de Empleo y cuya gestión debía tener menos controles que la frontera geográfica entre las provincias de Jaén y Ciudad Real, le concedió a su conductor 1,3 millones de euros en ayudas que, supuestamente, debían destinarse a prejubilaciones o a empresas para crear empleo, pero, al menos, un millón se los gastaron en drogas, fiestas y regalos para ambos.

La juez Alaya hizo llamar a los implicados más explosivos de este caso a lo largo de la  campaña electoral: Guerrero entró en prisión la semana pasada y su conductor, le acompaña ya en este viaje. Pero la casualidad quiso que ayer mismo también se condenara a Jaume Matas, ex presidente de las Islas Baleares y ex ministro de José María Aznar, a seis años de prisión en una de las piezas del caso Palma Arena; en esta ocasión, por pagarle cerca de medio millón de euros a un periodista para que le escribiese sus discursos y redactara artículos de opinión en varios periódicos sobre lo bueno que eran los parlamentos de Matas. Los suyos. El PP se apresuró a decir que el ex ministro de Medio Ambiente ya no es militante de este partido, y la número dos del PSOE andaluz, Susana Díaz, mantuvo que el candidato popular, Javier Arenas, debía de dar explicaciones por esta condena. Díaz aseguró que los dos partidos no son iguales, porque a ellos, en el PSOE, "nos asquea y nos repugna que alguien abuse de lo público". Y el segundo del PP andaluz, Antonio Sanz, acusó a los socialistas de "fraude monumental" y "prácticas mafiosas". Hoy habrá  más, el PP no sólo planificó su campaña en función de su propio programa, sino de los grados de erosión a los que iban a someter a sus contrincantes socialistas. La munición estaba preparada.

La juez Alaya trabaja en el campo de lo penal, que en el caso de los ERE está muy nucleado en torno a la Consejería de Empleo y básicamente en la provincia de Sevilla, pero los hechos son tan bochornosos que la mancha política se extiende por todo el Gobierno andaluz y por el PSOE, y tal como admitió Griñán, le pasará factura política en las urnas. Lo de Baleares causa sonrojo, pero es más que posible que los andaluces voten el domingo 25-M pensando más en Andalucía que en las isla mediterráneas. Las bombas sincronizadas de los ERE han ido estallando con perfección a lo largo de la campaña, argumentando con su eco el discurso de Arenas de que 30 años de gobierno son demasiados para un mismo partido.

Arenas, cada día más seguro, a veces se confunde: en ocasiones, asegura que la mayoría absoluta está en el aire y otras mantiene que, cuando sea presidente, no podrá bajar los impuestos hasta que no conozca las cuentas reales de la Junta. Lo dijo en Olvera, su pueblo de origen. Se contiene, pero las encuestas que le llegan, diariamente, no apuntan a los sucedido en 1996, cuando perdió unas elecciones que se daban por ganadas en el campo demoscópico. En aquella ocasión, 10 días antes de la cita con las urnas, el PP ya sabía que no iba a ganar, y el temple de Javier Arenas no indica, en esta ocasión, la más mínima sobra de duda. Es seguro que ya no hay sondeos que le den menos de 55 diputados.

Sin embargo, Griñán no se da por vencido, confía en que los ajustes económicos de Rajoy o anuncios como el de ayer de su ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, de que la administración no puede ser una agencia de colocación de trabajadores, aglutine al voto de izquierdas que el pasado 20 de noviembre -día de las elecciones generales- o no les votó, porque se quedó en casa, o se disgregó entre la miríada de partidos que se congregaron en torno al movimiento del 15-M. Un destacado dirigente socialista mantuvo ayer a este medio que el caso de los ERE ya les ha hecho todo el daño posible: "Quien ha decidido no votarnos por esto lo pensó hace ya muchos meses". En IU también opinan que aún es posible impedir la absoluta del PP. Uno de sus candidatos explicó a este periódico que la decisión, si se da el caso, de dejar pasar a Griñán en la investidura está adoptada, aunque no formalmente. ¿Qué significa esto? Pues que los parlamentarios de IU impedirían, si Arenas no llega a la mayoría absoluta, que gobernase el PP, para lo que, no obstante, tendrían que convencer antes a sus bases. Lo de entrar en el Gobierno es un asunto que no se plantean aún, deberá ver cuáles son los resultados. Otras fuentes sí explicaron que la decisión de no ir por el camino extremeño ya se ha decidido entre todos los sectores de IU. Frenarán, en sus palabras, a la derecha.

Quedan cuatro días, y PSOE, PP e IU van a apurar todas las horas, aunque con claras diferencias. Rajoy vuelve a Andalucía el viernes, y cerrará en Sevilla junto a Javier Arenas. Rubalcaba también estará en Sevilla con Griñán y Felipe González, y será sólo la segunda vez que el secretario general y el presidente del PSOE coincidan en esta campaña. Y Manuel Chaves, el hombre que ganó en 2008, se queda en Ubrique. Nadie lo invita.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios