Griñán y Arenas advierten

  • El socialista acusa al Gobierno de mirar a Andalucía como al "enemigo" y de ir a por la Ley de Dependencia. El líder del PP asegura que un pacto entre el PSOE e IU sería más de lo mismo, pero "más radical". UPyD hace gala de su enorme pluralidad: Tony Cantó "tiembla" con un gobierno popular.

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CUANDO ya sólo quedan dos días para la jornada de reflexión, cabe concluir que el candidato socialista, José Antonio Griñán, dado a las digresiones dialécticas, se ha ajustado al mensaje de campaña de su partido: la seguridad del Estado de bienestar, materializado en Andalucía en la sanidad y en la educación pública y en la aplicación de la Ley de Dependencia. 26 de cada cien personas que reciben ayudas en España por su condición de dependientes son andaluces, lo que eleva hasta diez puntos el peso de la población de la comunidad en el país. Cuando quedan dos días para la jornada de reflexión, a Griñán se le ha visto en encuentros con jóvenes, pero en muchos más actos con mayores; es en esa franja de edad donde el PSOE es más popular, y ayer, desde Almería, el candidato socialista acusó al PP de querer eliminar, por adormecimiento, la Ley de Dependencia. "Andalucía es una verdad incómoda que ven los conservadores", subrayó desde Baza.

Griñán, con todas las encuestas en contra, ha pisado el acelerador estos últimos días. Ayer estuvo en las provincias de Almería y Granada, y hoy seguirá también en Jaén, donde coincidirá con su consejera de Bienestar Social, Micaela Navarro. Ésta, que es la cabeza de lista por Jaén, y la consejera de Sanidad, María Jesús Montero, se han echado la campaña encima, a pesar de que la segunda no milita en el PSOE. Ellas son los dos referentes sociales del Gobierno andaluz, dos personas que, sin embargo, han pasado desapercibidas durante muchos meses. El PSOE lleva varios años con comportamientos extraños, y en la campaña también se han dejado ver: Mar Moreno, por ejemplo, que se presenta por Jaén, hace mucha campaña en Sevilla, quizás por sus desavenencias con la dirección provincial, y Susana Díaz, la número dos del partido, coincide poco con Griñán.

Y no es que los periodistas andaluces pequemos de maldad. Un corresponsal de un periódico italiano con quien habló ayer este medio, y cuyo medio está cubriendo las elecciones andaluzas, preguntó, sin la malicia que se supone a los indígenas, por qué el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba no viene tanto por Andalucía si es la única comunidad de peso que le queda a los socialistas. Y es que, a dos días de la jornada de reflexión, en el PSOE ya se aprecian los movimientos internos para ver qué sucede si pierden el gobierno de la comunidad autónoma.

Pero Griñán, lejos de hundirse durante la campaña, ha pisado el acelerador, y además de reivindicar su agenda social, acusó al Gobierno central de mirar a Andalucía como un "enemigo". Los ministro del PP llevan casi una semana, y de modo permanente en la comunidad, y las críticas le llueven a la Junta. El titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, mantuvo ayer en este diario que la Administración autonómica debe a proveedores, según datos de Eurostat, 3.000 millones de euros. Griñán no lo negó: "Problemas de tesorería tenemos todos, pero Montoro debe decir toda la verdad". Y la verdad, según Griñán, es que Valencia -de la que "calla"- debe 2.500 millones de euros cuando es mucho menor que Andalucía, o que Madrid "falseó" su cifra de déficit al descontar 1.000 millones de euros de desequilibrio. El secretario de Estado de Hacienda, Eduardo Beteta, era hasta diciembre consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid.

Susana Díaz, la secretaria de Organización del PSOE andaluz, siempre apura más los mensajes de Griñán, aunque van en el mismo sentido, y acusó al PP de querer instalar el copago, y "obligar a pagar después por ir a Urgencias y, más tarde, al médico de cabecera".

Javier Arenas, el candidato del PP, soltó lo que quizás sea su último mensaje, uno de los últimos cartuchos que le restan en una campaña donde, desde el principio, ha ido de ganador. La alternativa al PP, según mantiene, es la coalición entre el PSOE e Izquierda Unida, y es "más de lo mismo, pero más radical". Una alerta contra una suerte de Frente Popular. Arenas estuvo en Utrera, Écija y Córdoba, y se prepara para un sprint final donde ya puede cometer pocos errores: ayer volvió al caso de los ERE para decir que el fraude puede llegar a 1.500 millones de euros y aseguró, entre las campiñas sevillanas y cordobesas, que él no acabará con el PER.

La sorpresa del día la dio Tony Cantó, diputado por UPyD, que dijo, desde Asturias, que "me echo a temblar" al pensar en gobiernos populares en esta comunidad cántabra y en Andalucía porque él, que es valenciano, asegura haber padecido los ejecutivos populares en Valencia. Y eso que en Andalucía UPyD, el partido de Rosa Díez, ya ha anunciado que, de entrar en el Parlamento, apoyarán a la lista más votada, posiblemente el PP. Es UPyD, el partido más plural.

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