Arenas,y de lo mío, ¿qué?

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Si el 25 de marzo Javier Arenas logra la mayoría suficiente como para ser investido presidente de la Junta no pasará mucho tiempo sin que tenga en cartera una larga lista de peticiones de reuniones de alcaldes del PP en la provincia con una frase que, en el argot popular, podría resumirse con el consabido; Y de lo mío, ¿qué? Tratarán de recordarle los compromisos que, en esta complicada batalla por romper el techo de cristal que hasta ahora ha impedido un triunfo del PP en Sevilla, Arenas ha ido adquiriendo con cada uno de estos pueblos para ganarse el voto de confianza entre una población rural sevillana que durante décadas se resistió a votar a la derecha.

Muchos de esos compromisos atañen a servicios básicos (educación, sanidad, transportes públicos), carencias consideradas como escandalosas por los vecinos y que, en buena medida, han inclinado el voto ya a favor de los populares en los comicios municipales. No obstante, todas ellas implican inversiones importantes en un momento -es lo único que está claro- muy complicado para afrontarlas.

Algunos ejemplos significativos están en dos importantes ciudades agrícolas en las que el PP obtuvo un triunfo histórico en los comicios locales del pasado mes de mayo: Écija y Carmona. En la primera, donde el PP también se impuso en noviembre en las generales, el alcalde, Ricardo Gil-Toresano, recordaba hace tan sólo unos meses que los compromisos que el candidato popular había adquirido con el municipio y con él mismo como alcalde son dos, fundamentalmente. Uno de ellos es una solución definitiva que blinde la localidad contra las riadas y que pasa, según el regidor, por un dragado del río Genil, uno de los dos que atenazan al municipio (el encauzamiento del Argamasilla ya está en marcha), y un talud en la Isla del Vicario, actuaciones que, según las consultas hechas por el Consistorio, requerían una inversión de alrededor de 1,2 millones de euros. El otro gran compromiso de Arenas con Écija es transformar el Chare (Centro Hospitalario de Alta Resolución), con 20 ó 25 camas previstas y que ya se construye a las afueras del municipio, en un hospital comarcal, al estilo del de La Merced de Osuna, con un centenar de camas como mínimo, más servicios y personal. De materializarse, este cambio conllevaría además que la exigencia de modificar el modelo se extendiera a otros pueblos donde se construyen o están proyectados centros de este tipo, pero en los que la reclamación histórica de la población es la de un hospital comarcal.

El caso más significativo es el de Morón, donde los compromisos incumplidos en materia sanitaria han decantado más de una vez el sentido del voto en la población, que ya ha puesto y ha quitado de la Alcaldía a un candidato del PP.

Las promesas hechas por Javier Arenas al alcalde popular de Carmona, Juan Ávila, también tienen que ver con la sanidad. En este caso, con que el SAS asuma los 8.000 euros al mes que le cuesta al Ayuntamiento el mantenimiento de una ambulancia, con UVI móvil, y solvente las carencias del centro de salud y en materia de urgencias que son una reclamación constante de los vecinos, que más de una vez han llevado su frustración hasta Sevilla en forma de manifestaciones. "Arenas sabe que me pone una ambulancia o se queda sin alcalde, no hay término medio", aseveraba el edil en noviembre, ya cuando el PSOE estaba poniendo sobre la mesa los recortes del PP en materia sanitaria en otras comunidades en las que gobierna.

La exigencia de la ambulancia se extiende a otros muchos pueblos, como Burguillos, donde el PP también se impuso en las últimas municipales. Arenas se reunió tras esos comicios de mayo con la comunidad educativa de Gelves, otro municipio gobernado por el PP, que reclama un instituto y nuevos centros de Infantil y Primaria.

Recientemente y en sendas visitas a Carmona y Arahal y en otras anteriores a municipios del Aljarafe, responsables del PP han insistido en que si la formación se hace finalmente con el Gobierno autonómico derogará el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA) y el más reciente decreto que ha abierto una puerta a la regulación de las construcciones ilegales sobre suelo rústico. La primera determinación, aunque llegaría ya cuando la burbuja de la construcción se ha desinflado al completo, daría pie a que muchos municipios (entre ellos, el histórico feudo popular de Espartinas) pudieran recuperar los planes urbanísticos que fueron recortados drásticamente por los férreos límites de crecimiento que impuso el POTA. Ello serviría, por lo menos, para evitar que un dinero que en buena medida ingresaron (y han gastado ya) los ayuntamientos a cuenta de los convenios urbanísticos no tenga que devolverse en todos los casos o se pueda negociar al menos de alguna forma.

En la memoria colectiva están también proyectos que, por ejemplo, dieron un empujón a José Luis Sanz, presidente provincial del PP, a la Alcaldía de Tomares: el teleférico. Éste fue planteado como alternativa por Sanz ante la negativa del Gobierno socialista de la Junta de llevar el Metro al municipio, sino tan sólo un tranvía que, según denuncia, supondría en un "paseo" por los pueblos del Aljarafe, no la conexión eficaz y directa con Sevilla que necesitan sus vecinos. Arenas tendrá que pronunciarse sobre un proyecto u otro y desbloquear, además, la conexión tranviaria de Bormujos con la línea 1 del Metro en Mairena del Aljarafe, paralizada desde hace años. También debe responder al gobierno local de Ricardo Tarno con un nuevo convenio de financiación para el suburbano, el que había ha sido denunciado por el Consistorio mairenero. En la cartera de este municipio está la finalización de la Ronda Sur.

Si el PP tenía claro desde hace años que sin patearse y trabajar para ganarse la confianza de la población de las ciudades medias de la provincia no lograría imponerse al PSOE, probablemente empiece a calibrar ahora que sólo si transforma ese voto de confianza en credibilidad podrá consolidarse como alternativa de gobierno a largo plazo, como lo es a nivel nacional.

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