Arenas elogia la sanidad andaluza

  • El líder del PP afirma que "existe la percepción de que no tenemos un mal sistema sanitario". El PSOE centra por un día la campaña en un asunto, la salud, donde ganan, pero los sondeos le derrumban. El líder de los populares advierte a los suyos: "Si despreciamos al PSOE, perderemos".

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SI no lo elogió, le faltó poco. "En la calle existe la percepción de que en Andalucía no tenemos un mal sistema sanitario". Quien lo dijo fue el aspirante del PP a la Presidencia de la Junta, Javier Arenas, ayer en Utrera. Tanto las encuestas que regularmente realiza la Consejería de Salud entre sus usuarios, como los propios sondeos electorales e, incluso, otros informes que le llegaban a Arenas en su sede de la calle San Fernando de Sevilla apuntan a lo mismo: los andaluces no están descontentos con la sanidad pública. Y, además, creen que el PSOE atiende mejor esta gestión que el PP, al contrario de lo que ocurre con la economía o el empleo. También eso sale en los sondeos. Arenas lo sabe, y entiende que la agenda política del PP andaluz no puede sobrepasar determinadas líneas rojas, como la de la sanidad y la educación.

También lo conoce el candidato del PSOE, José Antonio Griñán, que fue ministro de Sanidad en 1992, aunque en los últimos meses su consejera de Salud, María Jesús Montero, estuvo como escondida a causa de los intereses particulares de algunas de las personas que mandan en San Telmo, sede de la Presidencia andaluza. El error lo corrigieron hace poco, y son ahora la citada Montero y la consejera de Bienestar Social, Micaela Navarro, quienes más está placeando el PSOE en esta campaña electoral. Y es que si los socialistas venden seguridad frente a la incertidumbre del PP, las ausencias de Montero y Navarro hubieran sido otros dos tremendos errores que añadir a una campaña socialista que, a veces, parece errática, cuando no floja o incomprensible. Un ejemplo: Rajoy estuvo anoche en la ciudad que hoy volverá a ser el centro del país, Cádiz, a causa de la conmemoración del bicentenario de la Constitución de 1812; se llevó a Soraya Sáenz de Santamaría, y dio todo su apoyo a Javier Arenas. El PSOE, sin embargo, envió a Alfredo Pérez Rubalcaba a El Ejido, una plaza refractaria a los socialistas, y a Jaén, pero sin Griñán.

El aspirante socialista de la Junta se reunió en Sevilla con algunos miembros de una plataforma que defiende a la sanidad pública, y allí advirtió del "desmantelamiento" que prepara el PP. Rubalcaba, desde El Ejido, mantuvo que Rajoy implantará el copago porque siempre hace "lo que no le gusta", como subir los impuestos. La alusión a Rajoy se debe a que el sábado en Asturias mantuvo que a él no le gustaba el sistema aplicado en cataluña.

Arenas -dicho queda- es consciente de que la sanidad pública andaluza funciona bien, aunque la considera un derecho y no "la gracia de ningún político" ni de "ningún partido". Es fruto, según el líder del PP, del trabajo de los profesionales. Y apuntó un dato: Andalucía es la comunidad autónoma que menos invierte por habitantes en salud, y el número de profesionales por cada 100.000 habitantes es de 464, mientras en aquí no se superan los 396. Es cierto, aunque un mayor gasto en sanidad no asegura una mejor atención, como demuestra el caso palmario de Estados Unidos. De hecho, la Consejería de Salud lleva a gala que ha estado ajustando el presupuesto con medidas como la introducción de los genéricos o, últimamente, la compra por subasta de ésos, aunque su verdadero ADN fue hacer sostener la gestión sobre los centros de atención primaria, porque son más efectivos -detectan antes el mal- y ahorran, al evitar el tratamiento de las patologías en los hospitales cuando ya se han complicado. Una filosofía que sí es propia de Andalucía, aunque el pensador fue el ministro Ernest Lluch, asesinado por ETA.

Arenas se reunió en Utrera, entre otros, con los presidentes de los colegios de médicos de Málaga y de Sevilla, y anunció que fusionará las Consejerías de Salud y de Bienestar Social, y además hará una "auditoría" para comprobar cuál es el verdadero estado de las listas de espera para pruebas diagnósticas y quirúrgicas. En el Gobierno andaluz, el de José Antonio Griñán, también había quien quería fusionar estos dos departamentos, pero la consejera Micaela Navarro se opuso al entender que ello crearía bastantes problemas para desarrollar la Ley de Dependencia.

La salud centró parte de la campaña andaluza ayer domingo, un campo donde los socialistas se mueven mejor que los populares, pero todo indican que éste no es el asunto clave que decidirá el resultado de las urnas, sino el empleo, la preocupación hegemónica de los andaluces. Todas las encuestas que se conocieron ayer otorgan al PP más de nueve puntos de diferencia sobre el PSOE: una distancia más que suficiente para que Javier Arenas gane por mayoría absoluta. De ahí, que el líder del PP intente enfriar los ánimos de los suyos. "Si despreciamos al PSOE, pederemos", llegó a decir Arenas en Utrera. "El PSOE sigue siendo un partido muy fuerte", repitió Javier Arenas, que, en sus tiempos libres, si lo tiene, podría ser contratado por los propios socialistas para insuflar ánimo entre las filas de los contrincantes. No obstante, Rubalcaba concluyó anoche desde Jaén: "La última semana de la campaña es la decisiva, es cuando se mueven los votos". Griñán llegó a asegurar que ganarán.

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