Alianza de hospitales y los chare

  • Los próximos cuatro años verán la fusión estratégica del Juan Ramón Jiménez y el Infanta Elena. Los tres centros comarcales proyectados languidecen a pesar de que su apertura estaba prevista para 2008.

Para entender dónde se encuentra la Sanidad onubense hay que remontarse 8 años atrás. Ese fue el momento en que la Consejería de Educación publicó el Libro Blanco de la Atención Especializada. Allí está buena parte de las claves que han regido el desarrollo de este nivel asistencial en Huelva.

Por lo que respecta a esta última legislatura, la Sanidad onubense ha visto cómo se conseguían logros reivindicados desde hace tiempo, mientras que proyectos muy difundidos están aparcados.

Los próximos cuatro años tienen que ver hechos realidad dos iniciativas ya puestas en marcha y mencionadas en el Libro: la alianza estratégica de los dos hospitales de la capital y la apertura de los tres centros hospitalarios de alta resolución (Chare).

Por lo que respecta al primero, ya ha comenzado el proceso de fusión de algunos de los servicios y de reubicación en otros. El más notorio es la centralización del área Materno-Infantil en el Juan Ramón, proceso éste ralentizado por las obras pendientes. Desde el punto de vista sindical y profesional, el proceso levanta recelos ya que se teme que suponga una reducción de personal y recursos.

Aunque lo que se ha venido en denominar alianza estratégica se está realizando no solo en el resto de Andalucía, sino también en otras autonomías, tiene un ingrediente economicista, la Consejería ha subrayado que dará oportunidad a los ciudadanos a tener el mismo nivel de acceso a las distintas prestaciones.

El Libro Blanco de la Atención Especializada marcaba que los Chare estarían construidos "en el horizonte de 2008". La realidad es muy distinta. Cuatro años después las obras no han concluido en ninguno de los tres centros proyectados. El más adelantado es el de Lepe que está al 90%. Los trabajos en Aracena están paralizados y Bollullos presenta un solar. El Libro Blanco añade que uno de los objetivos de estos centros es descargar la actividad del Infanta Elena.

Estos últimos cuatro años vieron concluir la reforma de las Urgencias del Juan Ramón e Infanta y del centro Virgen de la Cinta, así como la apertura de algunos servicios como el de reproducción asistida en el Vázquez Díaz y la reestructuración de los Cuidados Paliativos en este mismo edificio.

También se hizo realidad la Unidad de Rehabilitación Cardíaca y la puesta en marcha de un nuevo acelerador lineal para los pacientes oncológicos.

La llegada de la crisis hizo replantear algunas de las decisiones tomadas. Eso ocurrió con la actividad vespertina especializada tanto en consultas como intervenciones, que se disminuyó considerablemente.  Por otro lado, los dos hospitales de la capital optaron por cerrar algunas alas con la consiguiente reducción de camas.

Las mayores polémicas han surgido con la dotación de efectivos de personal. Desde la Administración se ha defendido su mantenimiento, mientras que los sindicatos han denunciado un goteo constante hacia abajo o un incremento del trabajo con el mismo número de efectivos.

Algo parecido ha sucedido en Atención Primaria. En Minas de Riotinto se cerró el servicio de Urgencias y Rociana no logró el suyo pese a las movilizaciones. En la capital, el proyecto del centro de salud de Isla Chica no progresó ni un milímetro y el de Marismas del Odiel es una utopía.

La presión asistencial ha llevado a que buena parte de los programas que se realizaban de Educación para la Salud u otras iniciativas se hayan suspendido. Los profesionales se sienten saturados por el día a día de las consultas y han tenido que renunciar en buena medida, a esa faceta preventiva y docente.

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