Las motos acuáticas proliferan como vehículo para pasar el Estrecho

  • La Guardia Civil advierte que es una "peligrosa novedad" en el tráfico de inmigrantes

Dos inmigrantes rescatados cuando intentaban entrar en Andalucía con una moto acuática, en el puerto de Motril. Dos inmigrantes rescatados cuando intentaban entrar en Andalucía con una moto acuática, en el puerto de Motril.

Dos inmigrantes rescatados cuando intentaban entrar en Andalucía con una moto acuática, en el puerto de Motril. / paquet / efe

No es que vayan a desbancar a las pateras y a otras embarcaciones, pero desde hace algún tiempo las motos acuáticas están proliferando cada vez más como vehículo en el tráfico de inmigrantes que intentan alcanzar, desde algún punto del litoral marroquí, las costas andaluzas. El nuevo modo de cruzar el Estrecho fue detectado hace tiempo por las autoridades fronterizas españolas, porque también se produce al otro lado y cada vez de forma más intensa. La Guardia Civil de Ceuta ha incrementado la vigilancia en las dos costas de la ciudad autónoma al haberse duplicado el número de entradas de inmigrantes a bordo de motos de agua, lo que incluso ha provocado ya un muerto este verano.

Los pasadores de las redes organizadas de tráfico ilegal de personas, arrojan a los inmigrantes al mar antes de llegar a las playas, con la intención de eludir la acción policial. Esto supone un importante riesgo para la vida de los inmigrantes, ya que muchos de ellos no saben nadar e incluso carecen de elementos de flotación para mantenerse en el agua.

Esta misma semana los socorristas de una playa tuvieron que lanzarse dos veces al agua, el miércoles y el viernes, para rescatar a cuatro subsaharianos. En el último rescate, en la tarde de ayer, tuvieron que sacar del agua a una mujer embarazada que había sido dejada a unos 40 metros de la orilla.

La Guardia Civil señala que la prioridad de los pilotos es garantizarse que van a poder darse la vuelta y huir a Marruecos en caso de riesgo, lo que con frecuencia se traduce en que no dejan a sus pasajeros en tierra, sino que les abandonan o arrojan en el agua sin preocuparse de si saben nadar o no. "A estas personas no les importa lo más mínimo la vida de los inmigrantes, sólo buscan su beneficio personal y no ser detenidos", comenta un agente que fue testigo del abandono de las dos mujeres inmigrantes producido en la misma tarde de ayer.

El peor episodio de este verano se produjo el pasado día 10 de agosto, cuando un total de doce inmigrantes -uno de los cuales falleció ahogado- fueron abandonados en el agua por seis motos acuáticas cerca de una de las playas de Benzú. La Guardia Civil reconoce que este fenómeno se ha intensificado especialmente este año y desde el pasado mes de junio hasta esta semana han sido transportadas en moto de agua hasta Ceuta 40 inmigrantes, principalmente subsaharianos, aunque también había argelinos y asiáticos.

El instituto armado resalta que esta cifra se ha duplicado y demuestra que la llegada de inmigrantes a través de este método es prácticamente a diario. Estas motos de agua viajan cada vez más cargadas y llegan a transportar hasta dos o tres inmigrantes en un mismo viaje. Cada inmigrante suele pagar unos 3.000 euros por cada pase, ya que se trata de un método rápido y efectivo.

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