Un legionario pierde sus facultades mentales por las novatadas

  • Un cabo de la base de Viator es condenado a tres meses por no ir de maniobras

El Juzgado Togado Militar de Almería absolvió de "abandono de destino" a un legionario de nacionalidad ecuatoriana y 25 años de edad que presentaba una "enfermedad mental" como consecuencia de "padecer novatadas" en la base Álvarez de Sotomayor de Viator, donde prestaba servicio.

El abogado del caso, Fernando Osuna, manifestó que la Justicia Militar "entendió que el legionario no era dueño de sus actos y de ahí que no respondiera por su conducta, ya que una fuerza irresistible le hizo dejar la legión e irse a su país de origen, Ecuador".

Osuna explicó que su cliente ingresó en la legión en octubre de 2006 y que a mediados de abril de 2008 se dio de "baja psicológica", estando en esta situación "más de cuatro meses", durante los cuales se presentaba cada 15 días. Sin embargo, "no resistiendo más la presión de sus compañeros y mandos", y decidió regresar a su país mandando la documentación del médico al juez que llevaba su caso.

Cuando volvió a España, el juez militar acordó su "libertad provisional y someterlo al estudio de psiquiatras militares para comprobar el estado de salud mental", corroborando estos que "había perdido sus facultades mentales", como consecuencia de las "novatadas que soportaba en Viator y la presión de sus compañeros de la Legión". Así las cosas, la persona absuelta reclamó los "salarios del tiempo que estuvo fuera de la Legión por causas de fuerza mayor".

De otro lado, el Tribunal Supremo (TS) ha confirmado la pena de tres meses y un día de prisión para un cabo legionario destinado en la base militar Álvarez de Sotomayor en Viator, que se incorporó a su puesto una semana mas tarde del permiso que tenía concedido a causa, según alegó, de un problema familiar de "índole económica" que debía resolver en otra provincia. El Alto Tribunal rechaza el recurso de casación interpuesto por el acusado al considerar en su sentencia que estaba advertido por su oficial superior de que su decisión podía constituir un delito de abandono de destino durante una conversación teléfonica en la que avisaba de que retrasaba su vuelta al cuartel.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios