El debate constitucional pasa de puntillas por el Oratorio

  • Un breve pleno del Tribunal Constitucional homenajea a La Pepa en el lugar que la vio nacer hace 200 años

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El Oratorio de San Felipe Neri volvió a ser, 200 años después, capital del constitucionalismo español. El Tribunal Constitucional consideró que un pleno en el templo que alumbró La Pepa hace ahora dos siglos era el "mejor homenaje posible" para "un mito del constitucionalismo liberal" y "un hito de nuestra historia" como es la Constitución de 1812.

El presidente del organismo constitucional, Pascual Sala, aseguró que el TC "no podía faltar en los actos del Bicentenario", porque "todos somos herederos de aquella benemérita Constitución gaditana". Además, destacó que La Pepa, como la actual Constitución de 1878, "no fue de un partido o un sector, sino que fue la Constitución de todos" y, pese a su breve puesta en vigor, supuso una importante influencia tanto para Iberoamérica como para Europa.

Para los miembros del Tribunal, "no hay mejor homenaje que realizar aquí, este día 19 de marzo de 2012, en el que se cumplen 200 años de su discusión, aprobación y promulgación en estos mismos lugar y ciudad, un acto jurisdiccional". En concreto, se trataron dos asuntos "de extraordinaria entidad", como son la función del Tribunal Supremo y el alcance de la independencia judicial, ambas cuestiones presentes en la Carta Magna de 1812. A continuación, la secretaria de Justicia del pleno del Tribunal se encargó de leer la sentencia, que desestima el recurso al entender que ninguno de los dos artículos recurridos "vulneran ni el principio de seguridad jurídica, ni la independencia de los jueces y tribunales, ni la función atribuida al Tribunal Supremo".

Al acto asistieron el presidente del Consorcio del Bicentenario, José Luis Ayllón, el edil Juan José Ortiz en representación del Ayuntamiento de Cádiz y el presidente del TSJA, Lorenzo del Río, entre otros. Además, estudiantes de la Facultad de Derecho de Jerez de la Frontera fueron invitados para ver en primera persona cómo se lleva a cabo una sesión plenaria del TC, aunque algunos quedaron ligeramente decepcionados con el acto, al quedar excluido el debate entre los magistrados para pasar directamente a la lectura de la sentencia.

José Luis García y Andrés Brum, alumnos de primer año, comentaron a la conclusión del acto, sorprendidos por la escasa duración del mismo, que "nosotros veníamos con ganas de  ver a los magistrados en acción, pero poco hemos visto". Echaron en falta "el debate y la argumentación" propios de un pleno del Tribunal y mostraron su decepción por ser testigos más de "un acto simbólico" que de una verdadera sesión plenaria del TC. Otro de los estudiantes, Rafael Rodríguez, prefiere mirar el lado bueno y se queda con "haber conocido a gente influyente" y con "conocer el Oratorio de San Felipe Neri".

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