Hasta ahora, muchos nombres y poco poder

MUCHOS han sido los hombres y mujeres que esta provincia ha aportado a la construcción autonómica. Aunque poder, de verdad, sólo han tenido dos. El mayor ha sido Martín Soler. Consejero de Agricultura, primero, y de Innovación, Ciencia y Empresa después, hasta mediados de legislatura, cuando se produce su ruptura con José Antonio Griñán. Soler ha sido el estilete de la provincia en el siempre complejo mundo político andaluz.

Gran peso también ha tenido la que todavía es presidenta del Parlamento, Fuensanta Coves. Mujer del ámbito cercano a Griñán, la dirigente socialista fue en las dos anteriores legislaturas consejera de Medio Ambiente y en la última la segunda mujer que ha ocupado la Presidencia del Parlamento andaluz. La provincia ha contado con otros consejeros, como Inmaculada Romacho, en Educación; José Luis García de Arboleya, en Salud, o Manuel Recio, en Empleo.

Poco más en puestos de relevancia en el Gobierno andaluz, aunque la nómina de parlamentarios andaluces ha sido muy amplia tanto del Partido Socialista como en el Partido Popular. Incluso, en la famosa legislatura de la pinza, Almería contó con un diputado de Izquierda Unida, José Román, muy activo durante el tiempo que formó parte del Parlamento regional. Los demás cargos han sido siempre menores.

Hasta ahora, los diputados por Almería en el Parlamento regional no han tenido demasiado poder, pero el 25 de marzo puede ganar las elecciones uno de ellos. El presidente andaluz del PP, Javier Arenas, tomó en 2008 una decisión estratégica: encabezar la lista de Almería. El éxito de su iniciativa resolvió de un plumazo el efecto negativo de las dos escisiones que había tenido su partido en la provincia, le dio una gran ventaja sobre los socialistas y puso a Almería en el centro del foco; lejos de la esquina. Un diputado por Almería puede ser el próximo presidente.

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