El águila imperial remonta el vuelo en Andalucía

  • La especie incrementa su población en la región por tercer año y está cerca de salir del peligro de extinción

El águila imperial ibérica está cerca de abandonar la categoría de ave en peligro de extinción en Andalucía. En la actualidad existen 102 parejas nidificantes en la comunidad de las casi 500 que hay en el conjunto del país. La especie podrá salir de esa categoría de alerta si mantiene o incrementa durante tres años consecutivos más -ya lleva tres- el número de parejas existente. Estas cifras respaldarían la supervivencia de la endémica y emblemática ave que, junto con el lince, es un símbolo de Doñana.

Así se dio conocer ayer en el Centro de Visitantes El Acebuche, donde se expusieron los esperanzadores resultados del proyecto Seguimiento científico del Águila Imperial en el Espacio Natura de Doñana, que impulsan la Fundación Migres, la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de Andalucía y que cuenta como mecenas a la Fundación Banco Santander.

La especie gana además nuevos territorios al acceder una pareja a la campiña jienense. El reto se distribuyen por Sierra Morena (Jaén, Córdoba y Sevilla), con 88 parejas; mientras que nueve hacen lo propio en Doñana y otras cuatro en Cádiz.

Durante el siglo XIX el águila abarcaba una extensa área de la Península Ibérica y el norte de África. Una distribución geográfica que el territorio español abarcaba todo el mapa, con la salvedad de la Cordillera Cantábrica y los Pirineos. De modo directo o indirecto el hombre había pasado a convertirse en su mayor depredador. Primero construyendo una vasta red de tendidos eléctricos, cuyas torretas se convirtieron de inmediato en la principal causa de mortandad no natural. Los cebos envenenados hicieron el resto con hasta cuarenta muertes en menos de una década, poniendo en jaque la supervivencia de la especie. Las medidas coercitivas contra quienes atentaban contra la especie y las protecciones a las torretas lograron frenar esta sangría. La infertilidad de muchos ejemplares seguía siendo una asignatura pendiente junto con una proporción de sexos donde los machos eran mayoría.

Esta concatenación de factores urgió a la puesta en marcha de este proyecto, que durante el 2014 y 2015 ha comprendido actuaciones como el arreglo de nidos, la localización y anillamiento de los jóvenes nacidos, la determinación de su sexo y el equipamiento de algunos ejemplares con emisores.

La directora de la Fundación Migres, Eva Casado, considero que el trabajo ha sido "en su mayoría positivo" puesto que la población "se mantiene estable o en ligero crecimiento". Un optimismo que tiene su razón de ser en la ocupación de "11 territorios cada año de media", con una esperanzadora fecundidad media de "0,9 pollos por pareja y el sexo ratio -la proporción de sexos de los pollos volados- ligeramente desviado hacia las hembras".

Pero no todo son buenas noticias. El investigador principal del águila imperial en la EBD/CSIC, Miguel Ferrer, apunta como asignatura pendiente "la mortandad de ejemplares en su travesía por Marruecos", ocasionada por la electrocución en tendidos eléctricos". Por otro lado, el hecho del aislamiento con otras subpoblaciones de la especie la ha hecho más vulnerable, junto con la falta de conejos que, al igual que el lince, forman parte de la dieta principal de esta ave.

La Junta de Andalucía trabaja desde hace décadas en la recuperación y preservación de esta especie mediante el Plan de Recuperación del Águila Imperial Ibérica. Un compromiso que se ha traducido en la inversión de siete millones de euros durante la última década, según destacó el consejero de Medio Ambiente, José Fiscal, en su visita al parque.

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